La salida de Jimmy Marín del Deportivo Saprissa al fútbol ruso sigue dejando heridas abiertas, contradicciones expuestas y una deuda moral que rebasa el cumplimiento tardío de una condena internacional.
En entrevista con el programa El Estadio de TD Más, Marín reveló que en su última reunión con dirigentes del club —a la que asistió con su padre y su representante— recibió gritos y una frase que marcó el conflicto:
“Nos dijeron que no querían dólares manchados de sangre”.
Se referían al traspaso al FC Orenburg de Rusia en 2022, en pleno contexto de guerra. Sin embargo, lo que parecía una postura ética firme se desmoronó con el paso del tiempo. No solo se concretó la transferencia, sino que Saprissa retuvo durante casi tres años el dinero correspondiente al Hapoel Beer Sheva de Israel, club que tuvo que acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para recibir lo que le correspondía por formación.
La sentencia del TAS fue clara: Saprissa debía pagar. Y así lo hizo recientemente, según confirmó su presidente, Juan Carlos Rojas.
“Hicimos lo que teníamos que hacer. Pensamos que esto no lo debíamos pagar, pero si perdíamos en el TAS, lo pagaríamos”, dijo el dirigente, minimizando el proceso con un “no es sorpresa, fue más morbo de la cuenta”.
Jimmy Marín reveló que en Saprissa le gritaron en una reunión, le decían que no querían “dólares manchados de sangre” y que no lo iban a dejar ir a Rusia pic.twitter.com/udgL9nF9lj
— TD Más (@tdmascrc) July 18, 2025
El dinero que “financió” al club
Lo que más resalta es una declaración del actual gerente general del Saprissa, Gustavo Chinchilla, quien —en entrevistas con varios medios— reconoció abiertamente que ese dinero en disputa fue “un excelente financiamiento” para el club. Mientras se resolvía el litigio en el TAS, los morados retuvieron los fondos con un interés del 5%.
¿No querían dólares manchados de sangre, pero sí los aprovecharon durante casi tres años para financiarse? La contradicción no pasa desapercibida para los involucrados ni para la opinión pública.
Nueva batalla legal, ahora en Costa Rica
Aunque la deuda con el club israelí se cerró a nivel internacional, el capítulo legal no ha terminado para Saprissa. Ahora, la disputa se trasladó al Tribunal de Conflictos Deportivos de la Fedefútbol, donde Jimmy Marín y su representante José Luis Rodríguez exigen el pago de $60.000 cada uno en comisiones impagas. En total, ₡61 millones que reclaman como parte del acuerdo de venta que —según alegan— el club incumplió.
Ambos presentaron la traducción oficial del fallo del TAS como prueba, argumentando que si el tribunal internacional dio la razón al Beer Sheva, la resolución nacional debería seguir el mismo razonamiento.
“Desde que salí de Saprissa nunca más me contactaron. Me duele mucho porque soy saprissista, pero estoy peleando por mis derechos”, expresó Marín, quien incluso relató haber recibido amenazas en redes sociales tras la polémica.
Una contradicción que mancha el discurso
Saprissa ha buscado presentarse como un club modelo, firme en sus principios y respetuoso de las normas. Pero este caso ha puesto en entredicho esa narrativa. De rechazar un dinero por venir de Rusia en tiempos de guerra, a usarlo como colchón financiero, hay una distancia difícil de justificar.
La historia aún no termina. El nuevo capítulo se escribe en Costa Rica, donde Marín y su representante buscan justicia… y los dólares, esos que Saprissa dijo no querer, siguen marcando el pulso de una batalla que ya es tanto legal como moral.