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Independencia costarricense con muchos retos pendientes

En Costa Rica la consolidación de una verdadera democracia, sigue siendo el tema pendiente. Aún con sus imperfecciones continúa siendo un proceso y a la vez una meta que solo se puede fortalecer con la plena participación de los órganos nacionales de gobierno, la sociedad civil y los individuos.

Pese a los problemas que enfrenta esta nación en distintos ámbitos de la vida social, las libertades civiles básicas están garantizadas, no obstante los valores patrios se han desvanecido, y es un imperativo recuperar, el honor de ser costarricenses y el amor por nuestra nación.

Esto supone impulsar un modelo de sociedad construido sobre la base de un profundo sentimiento nacional, que posibilite a todos los habitantes, las mismas oportunidades de desarrollo y crecimiento; que contribuyan a fortalecer un Estado incluyente, transparente, eficiente, e independiente basado en una convivencia social justa y pacífica.

El rumbo actual impulsado por la dirigencia política costarricense ha puesto en serios problemas al país en el tema de la democracia, porque ha sembrado una profunda insatisfacción ciudadana hacia los líderes y gobernantes y la clase política en general.

La independencia que celebramos es más que un acto de separación de España, es recuperar nuestra identidad y los valores fundamentales del ser costarricense en base a las características culturales, políticas, económicas y sociales de su pueblo.

Implica asumir la responsabilidad sobre las decisiones que tomamos, ya sea en conjunto, como nación o como individuos. Hoy la lucha es por educación gratuita y de calidad, por salud, por el medio ambiente, por jubilaciones dignas y por nuestra preservación como especie.

Es hora de dar inicio a cambios importantes para modificar esta situación e ir solucionando la deuda histórica que tenemos sobre todo con las mayorías pobres y excluidas, que por las condiciones objetivas en las que se encuentran no pueden gozar plenamente de sus derechos humanos ni de ser partícipes como ciudadanos en la vida democrática del país.

Existen grandes grupos dentro de la población que enfrentan dificultades para acceder a vivienda, salud, educación, empleo y seguridad. Un país verdaderamente desarrollado no se mide únicamente por sus cifras macroeconómicas, sino por las condiciones de vida de su población.

De esta forma, la lucha por la democracia pasa necesariamente por la lucha por la justicia. Sin justicia y sin igualdad real no es posible alcanzar la libertad para todos y todas, ni por ende la plena independencia y la democracia.

Fortalecer la democracia y celebrar un año más de vida independiente requiere de acuerdos nacionales importantes: en inversión, en aspectos de legislación fiscal, salud, educación, seguridad ciudadana, en materia medio ambiental, energías renovables y en protección social.

Finalmente, la democracia es un proceso permanente que se construye cada día conversando con el pueblo.

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