La esperada Finalissima entre Selección de Argentina y Selección de España finalmente no se disputará.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio ‘Chiqui’ Tapia, explicó en su cuenta de X los motivos que llevaron a la cancelación del encuentro que debía enfrentar a los campeones de la Copa América y la Eurocopa.
La discusión por la sede
Según Tapia, desde el inicio la AFA dejó claro que el partido debía disputarse en una sede neutral, para garantizar igualdad deportiva entre ambas selecciones.
“Desde el primer momento sostuvimos que el partido debía jugarse en una sede neutral para garantizar la equidad deportiva”, expresó el dirigente.
De acuerdo con su versión, la primera opción que surgió fue jugar el encuentro en Madrid, algo que la AFA conoció a través de los medios de comunicación y que no fue aceptado por considerar que rompía el principio de neutralidad.
La alternativa en Italia
Posteriormente surgió una nueva propuesta: disputar el partido en Italia el 27 de marzo.
Tapia explicó que Argentina aceptó esa sede sin objeciones, pero solicitó mover la fecha al 31 de marzo, algo que finalmente no prosperó.
“La UEFA informó que esa fecha no era viable y, ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo definitivo, el partido quedó cancelado”, explicó el presidente de la AFA.
La UEFA confirma la cancelación
Por su parte, la UEFA confirmó este domingo que el partido fue cancelado.
El organismo explicó que el encuentro estaba originalmente programado para disputarse el 27 de marzo en Doha, capital de Qatar, pero la situación de seguridad en Oriente Medio obligó a buscar otras alternativas.
“Con una firme determinación de salvar este importante encuentro, y pese a las comprensibles dificultades de reubicar un partido de tal importancia con un plazo extremadamente reducido, la UEFA exploró otras alternativas viables”, indicó el organismo.
Un duelo muy esperado
La Finalissima había generado una gran expectativa en el mundo del fútbol, ya que enfrentaría a dos de las selecciones más fuertes del momento.
El partido reuniría al campeón de América con el monarca europeo en un duelo que muchos aficionados consideraban uno de los enfrentamientos internacionales más atractivos del calendario.
Sin embargo, las diferencias en torno a la sede y el calendario terminaron por frustrar un encuentro que prometía paralizar al fútbol mundial.