MONTEVIDEO (dpa) – Héctor Numa Moraes, Ruben Olivera, Eduardo Larbanois, Abel García, Vera Sienra y Julio Corrales son algunos de los nombres identificados con la música popular uruguaya y de larga trayectoria que, desde hace diez años, también forman parte de una experiencia radial inédita en el país.
Todos ellos engloban del plantel de Emisora del Sur, una de las cuatro radios estatales del Servicio Oficial de Difusión, Radiotelevisión y Espectáculos (Sodre) creada por una ley de agosto de 1929 “para llevar las notas de arte y de cultura hasta los más apartados hogares del país”.
Aquella norma concedía al Estado ondas de radio en todo el Uruguay, pero no fue hasta 76 años después, en 2005, cuando el entonces director del sistema de radios públicas Sergio Sacomani decidió habilitar, en casi todo el país, los canales de las repetidoras que estaban inutilizados fuera de Montevideo.
Entre los planes de Sacomani, quien murió en octubre de 2014, estuvo también darle una nueva identidad a las cuatro radios estatales, tres AM y una FM, hasta ahora solamente identificadas por su lugar en el dial: CX 6, CX 26, CX 38 y la FM 94.7, pero que pasaron a llamarse Clásica, Radio Uruguay, Emisora del Sur y Babel FM.
Sacomani convocó a Julio Corrales, ex guitarrón de Alfredo Zitarrosa entre 1984 y 1989 y con experiencia radial anterior, para ser el Director de Contenidos de Emisora del Sur, quien habló, entre otros, con José Luis “Pepe” Guerra, integrante del dúo Los Olimareños y otros músicos, compositores o cantantes de larga trayectoria.
Con ellos se fue delineando la nueva Emisora del Sur y se optó por armar una programación producida por músicos, básicamente, “con la idea de poner en una cara visible y una voz aquello que el artista muestra arriba de un escenario”, expresó a dpa Julio Corrales.
Una emisora de radio, dirigida, coordinada y producida por músicos es una experiencia que, por sus características, no tiene antecedentes en el país, y los protagonistas, que han recorrido el mundo en giras artísticas no conocen tampoco un caso similar en otras partes.
“El proyecto fue muy resistido al principio, pero fue una apuesta, creo que sin antecedentes a nivel mundial”, señaló. “La gente se ha ido dando cuenta de la importancia de que los músicos, que son quienes saben de música, estén al frente de programas periodísticos y musicales”, cuenta Corrales.
Héctor Numa Moraes es uno de los referentes de la música popular uruguaya y también tiene experiencia radial anterior, pero ingresó al Sodre hace 13 años y acompaña la experiencia de Emisora del Sur desde sus inicios, en el 2005-2006.
Según resalta, “una característica marcada y reconocida por la audiencia es que los músicos no difunden su propias creaciones, y ni siquiera lo que a ellos les gusta”. “No sería justo, aunque hay que tener un cierto límite de calidad” explicó el artista.
Abel García apunta que la música de su programa es “generalmente de otros, y no solamente uruguayos”. El programa “no es para difundir a los amigos, lo que no quiere decir que no se pase música de algún amigo, pero no por amiguismo”.
Ruben Olivera, por su parte, conduce un programa semanal didáctico en el que vuelca todo su archivo y su experiencia, lo que “retroalimenta a la vez la actividad docente”, indicó.
Olivera celebra que una emisora pública haya habilitado un canal radiofónico para que él y colegas como Numa Moraes o Eduardo Larbanois también compartan sus voluminosos archivos musicales, que “son diferentes, con compositores e intérpretes reunidos según cierta selección especial pero que permiten un enriquecimiento incalculable”.
En el sistema radiofónico de Uruguay se utiliza mucho el alquiler de espacios de manera que quien quiera hacer un programa debe conseguir sus propios patrocinadores y dividir los ingresos con los administradores de la radio, cuando no pagar un canon adicional.
Por eso Numa Moraes destaca la experiencia que se vive en su país y que califica de “extraordinaria”. “Que tengamos un programa y que además nos paguen para hacerlo, es increíble y único, y una suerte maravillosa que los músicos tengan un trabajo para difundir música… cultura, en definitiva”.
Como resumen de la experiencia Numa Moraes sentencia: “El ser humano no puede vivir sin música, se muere. Nosotros tenemos la posibilidad de dar nuestro pequeño aporte desde la música y eso es algo fabuloso”.
