San José, 22 jun (elmundo.cr) – Cada año, más de 12.000 personas visitan La Marta, Refugio de Vida Silvestre, un proyecto de conservación impulsado por la Universidad Castro Carazo que se ha convertido en uno de los principales referentes de ecoturismo, educaciónambiental y desarrollo sostenible en la zona. Sin embargo, el impacto de estas visitas va mucho más allá de quienes recorren sus senderos, observan sus bosques o participan en sus programas educativos.
Según estimaciones del Refugio, cada visitante comparte posteriormente su experiencia y los aprendizajes adquiridos con familiares, amistades y personas de su entorno. Si cada una de esas 12.000 personas transmite ese mensaje a otras tres personas, y estasa su vez lo comparten con dos más, el alcance potencial supera las 100.000 personas impactadas indirectamente por mensajes relacionados con la conservación, el respeto por la naturaleza y la importancia de proteger los ecosistemas.
“Cada persona que visita La Marta se convierte en una embajadora de la conservación. Nuestro objetivo no es únicamente recibir visitantes, sino generar experiencias transformadoras que inspiren cambios positivos en la forma en que nos relacionamos con el ambiente”, explicó Mariechen Lang, vicerrectora de La Marta.
Actualmente, el perfil de quienes visitan el refugio responde a una tendencia creciente de personas que buscan experiencias de bienestar vinculadas con la naturaleza. El contacto con el bosque, los sonidos del agua, el viento y la biodiversidad se conviertenen una oportunidad para desconectarse del ritmo cotidiano, recuperar energía y fortalecer la conexión con el entorno natural. Esta búsqueda de bienestar encuentra en La Marta un espacio donde la conservación y la experiencia humana convergen.
Además de su aporte ambiental, La Marta genera un importante impacto económico para Pejibaye y comunidades cercanas. Como uno de los proyectos ecoturísticos con mayor influencia en la zona, la mayoría de sus visitantes participan en caminatas guiadas y actividadeslideradas por personas de la comunidad que han sido capacitadas por el propio refugio a lo largo de los años. A esto se suma la compra local de alimentos, suministros y servicios necesarios para la operación diaria, fortaleciendo una red de proveedores quese beneficia directamente de la actividad turística y educativa.
El refugio también mantiene una estrecha relación con el Colegio Ambientalista de Pejibaye, cuyos estudiantes realizan prácticas profesionales y participan en talleres y actividades de formación. Paralelamente, numerosas personas emprendedoras de la comunidadencuentran oportunidades para ofrecer productos artesanales, alimentos y otros servicios a quienes visitan el sitio, ampliando así los beneficios que genera la conservación más allá de los límites del refugio.
La Marta recibe además entre 800 y 1.000 estudiantes de la Universidad Castro Carazo cada año, quienes desarrollan experiencias académicas vinculadas con la conservación y la sostenibilidad. El ecoturismo y el turismo de aprendizaje permiten financiar granparte de las operaciones del refugio, consolidando un modelo donde la protección del bosque, la educación ambiental y el desarrollo local avanzan de la mano.
De cara a los próximos años, La Marta continuará fortaleciendo sus capacidades para la investigación, la formación académica y el turismo sostenible, reafirmando su compromiso con la conservación y con las comunidades que forman parte de su historia.
Como parte de la celebración de su aniversario, La Marta mantiene una promoción especial 2×1 en entradas de lunes a sábado, una invitación para que más personas descubran este espacio único de naturaleza, aprendizaje y bienestar.
Quienes deseen conocer más sobre La Marta, visitar el refugio o sumarse a sus iniciativas de conservación y educación ambiental pueden comunicarse al +506 8743 – 9822 o al correo info@lamarta.org.