San José, 10 jun (elmundo.cr) – Un grupo de EBAIS de la Región Brunca enfrenta serias limitaciones para atender a la población debido a problemas de conectividad, retrasos en la entrega de medicamentos, falta de recurso humano y deficiencias en infraestructura. Así lo revelan los hallazgos preliminares de la Defensoría de los Habitantes tras inspeccionar más de 40 EBAIS y diversos Puntos de Visita Periódica (PVP) de la zona.
Uno de los principales problemas detectados está relacionado con las deficiencias de conectividad digital y el funcionamiento del Expediente Digital Único en Salud (EDUS). En numerosos EBAIS y PVP se registran interrupciones frecuentes de internet o cobertura insuficiente, lo que dificulta la asignación de citas, la referencia de pacientes, la gestión de expedientes y la coordinación con hospitales.
En comunidades como Biolley, Alto Conte y varios sectores de Pérez Zeledón todavía es necesario recurrir a expedientes físicos debido a las fallas tecnológicas.
En materia de farmacia y laboratorio, la Defensoría identificó problemas importantes de abastecimiento y centralización. Algunos EBAIS carecen de regentes farmacéuticos, situación que provoca retrasos de hasta 24 horas en la entrega de medicamentos después de la consulta médica.
Asimismo, prácticamente ninguna Área de Salud cuenta con laboratorios autónomos, por lo que dependen de los hospitales de referencia para el procesamiento de muestras y estudios diagnósticos. Esta situación obliga a los usuarios a realizar desplazamientos largos y costosos o a esperar giras periódicas para la toma de muestras.
Las inspecciones también permitieron detectar limitaciones en odontología y otros servicios especializados. Varias áreas presentan consultorios subutilizados o insuficiencia de personal odontológico, particularmente en Golfito, Río Claro y Puerto Jiménez. En contraste, Coto Brus muestra una situación más equilibrada en este campo.
Respecto a la atención de la población indígena, el informe preliminar señala una débil adecuación cultural de los servicios de salud. El “Lineamiento técnico operativo para la atención con pertinencia cultural en salud de los pueblos indígenas” es prácticamente desconocido por gran parte del personal. Solamente experiencias como Salitre, Alto Conte y La Casona muestran esfuerzos sistemáticos para incorporar personal indígena y adaptar la atención a las particularidades culturales de estas comunidades.
La Defensoría analizó de forma separada el Área de Salud de Pérez Zeledón debido a su estrecha relación con el Hospital Dr. Fernando Escalante Pradilla y a la magnitud de la población que atiende, cercana a los 150.000 habitantes.
Según el informe, esta área enfrenta una presión asistencial extraordinaria, con varios EBAIS que superan las 5.000 personas adscritas. La elevada cantidad de pacientes con enfermedades crónicas limita la atención de otros padecimientos y genera una creciente presión sobre el hospital regional.
Particularmente preocupante resulta la situación del EBAIS de Pavones, que opera en condiciones críticas de infraestructura desde hace más de 15 años. La Defensoría constató la existencia de órdenes sanitarias pendientes, hacinamiento y ausencia de accesibilidad universal.
Además, la lentitud del EDUS, la insuficiencia de citas y las dificultades para acceder a estudios diagnósticos incrementan la presión sobre el Hospital Fernando Escalante Pradilla y contribuyen al aumento de las listas de espera.
El informe concluye que la red de servicios de salud de la Región Brunca opera de manera fragmentada y con capacidades muy desiguales entre territorios. Aunque existe una estructura formal de referencia y contrarreferencia, persisten barreras institucionales que limitan la capacidad resolutiva del primer nivel de atención, entre ellas restricciones para la prescripción de medicamentos, limitaciones para procedimientos menores y una excesiva dependencia del segundo nivel para resolver diagnósticos y tratamientos.
Pese a estas limitaciones, la Defensoría destacó el compromiso del personal de salud. Durante las visitas se observó una constante disposición para atender a las personas usuarias, incluso asumiendo cargas adicionales de trabajo debido a las largas distancias, la falta de transporte público y las dificultades económicas que enfrentan muchas comunidades.
Asimismo, resaltó el trabajo comunitario desarrollado por los Asistentes Técnicos de Atención Primaria en Salud (ATAPS) y el personal de farmacia para garantizar el acceso y la continuidad de los tratamientos médicos.