San José, 14 ago (elmundo.cr) – La fuerte apreciación del colón dejó de ser una preocupación exclusivamente financiera para convertirse en un problema concreto de competitividad, inversión y empleo para la industria costarricense.
Así lo revela la decimosétima edición de la Encuesta de Perspectivas Empresariales y Valoración de los Factores de Competitividad del Sector Industrial Manufacturero, presentada este jueves por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR).
El tipo de cambio aparece, por cuarto año consecutivo, como el principal factor que afecta la capacidad competitiva de las empresas industriales. Siete de cada 10 compañías encuestadas lo identifican como un factor externo negativo y el 40,5% lo señala directamente como el principal obstáculo para competir, más del doble que el 19,2% registrado en 2025.
El resultado adquiere especial relevancia porque la encuesta ya registra efectos sobre decisiones empresariales. El 31% de las compañías consultadas afirma que ha suspendido planes de expansión o nuevas inversiones, mientras que el 13% ha aplicado recortes de personal.
Además, tres de cada 10 empresas han decidido no sustituir puestos dejados vacantes por renuncias o jubilaciones. Al menos una de cada cuatro considera que tendría que reducir su planilla si las condiciones actuales del tipo de cambio se mantienen.
Un problema que golpea los ingresos
El mecanismo es particularmente relevante para empresas que reciben sus ingresos en dólares, pero enfrentan parte importante de sus costos en colones.
Según la encuesta, seis de cada 10 empresas han experimentado una reducción de sus ingresos medidos en colones al convertir los dólares necesarios para cubrir sus costos de operación. El 55% reporta además una reducción de su rentabilidad. En las empresas de Zona Franca, el impacto alcanza a ocho de cada 10 compañías.
El problema también se traslada al mercado interno. El 43% de las empresas del Régimen Definitivo señala que enfrenta una mayor competencia de productos importados que han trasladado a sus precios la reducción del tipo de cambio. Una cuarta parte reporta problemas de liquidez y el 33% de las empresas grandes de este régimen ha tenido que reducir precios para competir.
La presión cambiaria también tiene una dimensión externa: alrededor del 35% de las empresas de Zona Franca y de las grandes compañías del Régimen Definitivo afectadas por la apreciación del colón afirma haber perdido mercados internacionales frente a competidores de países cuyas monedas no se han apreciado o incluso se han depreciado.
El colón se ha apreciado con mayor velocidad
La CICR señala que durante buena parte de 2025 la apreciación cambiaria fue relativamente moderada, alrededor del 2,2%, pero que desde los últimos meses de ese año y durante 2026 se aceleró hasta alrededor del 10%. Para la Cámara, este movimiento profundiza los efectos que las empresas manufactureras vienen acumulando desde el segundo semestre de 2022.
Los datos del Banco Central muestran el contexto de una economía que, al mismo tiempo, mantiene una actividad relativamente dinámica. El BCCR reporta una variación interanual de 3,54% en la tendencia ciclo del IMAE a mayo de 2026 y de 4,45% en los últimos 12 meses. El tipo de cambio de referencia reportado por el Banco Central se ubicaba en torno a ₡450 por dólar para la compra y ₡455 para la venta.
Es decir, la encuesta no describe necesariamente una economía en recesión, sino una tensión más específica: una parte del aparato productivo está creciendo en un entorno en el que la apreciación de la moneda reduce sus ingresos en colones y comprime sus márgenes.
Esa distinción resulta importante. El crecimiento agregado de la economía puede coexistir con dificultades para determinadas empresas, particularmente aquellas expuestas a la competencia internacional y cuyos ingresos están denominados en dólares.
Materias primas suben al segundo lugar
El tipo de cambio no es la única presión que enfrentan los industriales. El costo de las materias primas e insumos escaló con fuerza dentro de la lista de obstáculos competitivos.
Su presencia como factor negativo aumentó de 47,7% en 2025 a 55,3% en 2026 y pasó del octavo al **segundo lugar en incidencia sobre la competitividad**, solo por debajo del tipo de cambio. El costo de los combustibles también aumentó de 32,1% a 46,5%.
La Cámara atribuye parte de esta presión al aumento internacional del petróleo y de las materias primas asociado al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y a las afectaciones del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
La presión sobre los costos ocurre, además, en un momento en que los precios al productor de varias ramas manufactureras han mostrado variaciones contenidas o incluso negativas. Los datos del BCCR, por ejemplo, muestran para junio de 2026 una variación interanual de -2,31% en los precios al productor de alimentos.
Para las empresas, esto puede significar un problema adicional: **costos que suben mientras la capacidad de trasladarlos al consumidor se reduce por la competencia y por la fortaleza del colón**.
El impacto cambia según el tipo de empresa
Aunque el tipo de cambio ocupa el primer lugar entre todos los segmentos estudiados, los restantes problemas varían según el régimen y el tamaño de las compañías.
En Zona Franca, la disponibilidad y calidad del recurso humano ocupa el segundo lugar, seguida por la infraestructura. En el Régimen Definitivo, el segundo factor es el costo de materias primas y el tercero son las cargas sociales.
Entre las empresas grandes del Régimen Definitivo, después del tipo de cambio aparecen el costo de las materias primas y el de la electricidad. En las medianas y pequeñas, las cargas sociales ocupan el segundo lugar y, entre las pequeñas, la competencia de empresas informales aparece como el tercer factor de mayor incidencia.
El resultado dibuja así un mapa de problemas más amplio que el cambiario: mientras las compañías exportadoras enfrentan la pérdida de competitividad por la fortaleza del colón, las empresas orientadas al mercado interno deben lidiar simultáneamente con importaciones más competitivas, costos laborales, energía, materias primas e informalidad.
Una señal para la inversión
El dato que probablemente genera mayor preocupación económica es que el efecto ya no se limita a las cuentas de resultados de las compañías. La apreciación cambiaria comienza a afectar decisiones de inversión y contratación.
Casi la mitad de las empresas de Zona Franca ha suspendido planes de expansión o nuevas inversiones, según la encuesta. Además, 23% de estas compañías reporta recortes de personal y 46% no está sustituyendo vacantes generadas por renuncias o jubilaciones.
La relevancia macroeconómica está en que una menor inversión empresarial puede limitar la capacidad productiva futura, mientras que una menor contratación o la no reposición de puestos puede enfriar la creación de empleo incluso si los indicadores agregados de actividad continúan mostrando crecimiento.
La muestra de la CICR comprende 115 empresas formales del sector industrial con tres o más trabajadores. El 49,6% corresponde a empresas grandes y el 50,4% a PYME; 75,7% pertenece al Régimen Definitivo y 24,3% a Zona Franca.
Las compañías encuestadas representan el 24% del empleo formal reportado en el sector manufacturero privado ante la CCSS al cierre de 2025. El trabajo de campo se realizó entre el 9 de abril y el 15 de julio de 2026.
La fotografía que deja la encuesta es, por tanto, más incómoda que una simple queja empresarial sobre el precio del dólar: la apreciación del colón está modificando decisiones de inversión, empleo, precios y producción en un sector que sigue siendo estratégico para las exportaciones y la actividad económica del país.
El desafío para la política económica consiste en equilibrar los beneficios de una moneda fuerte para consumidores y empresas importadoras con el costo que esa apreciación puede imponer sobre los sectores transables. En la industria, según la encuesta, ese costo ya está comenzando a aparecer en las decisiones concretas de las empresas.