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Los olvidos que cambian la vida cotidiana pueden ser una señal de alerta

San José, 27 oct (elmundo.cr) – Olvidar dónde se dejaron las llaves o no recordar ocasionalmente un nombre no significa necesariamente que exista un problema de salud. La alerta surge cuando estos episodios representan un cambio respecto a las capacidades habituales de la persona, se vuelven más frecuentes o comienzan a interferir con su vida cotidiana.

Las señales pueden ir más allá de la memoria. Tener dificultades para administrar dinero, realizar compras, calcular el vuelto o encontrar el camino de regreso a casa son situaciones que podrían reflejar alteraciones en otras funciones cognitivas, como el cálculo y la orientación espacial.

Por eso, ante cambios persistentes en las capacidades habituales, la recomendación es buscar una evaluación médica que permita determinar si se trata de variaciones normales, de un deterioro cognitivo o de otra condición que requiera atención.

El Dr. Mauricio Quesada Rosales, especialista en geriatría y gerontología, explica que el primer paso consiste en identificar qué ha cambiado, desde cuándo ocurre y cómo afecta las actividades de la persona.

La valoración puede incluir pruebas cognitivas, entrevistas con familiares o acompañantes, análisis de sangre y estudios de imágenes cerebrales, según los hallazgos clínicos. Este proceso permite investigar distintas causas, pues los problemas cognitivos no responden a una única enfermedad.

Además de enfermedades neurodegenerativas, pueden existir causas vasculares, alteraciones de la tiroides, deficiencias de vitamina B12 y trastornos del estado de ánimo, entre otras condiciones que el profesional debe valorar. Algunas causas secundarias pueden recibir tratamiento específico, lo que refuerza la importancia de no atribuir automáticamente los síntomas al envejecimiento.

“Hay que romper el mito de que una persona, por ser adulta mayor, necesariamente va a desarrollar demencia. El envejecimiento normal no significa tener demencia”, advierte Quesada.

Aunque estas alteraciones son más frecuentes en personas adultas mayores, también pueden presentarse en personas jóvenes. En estos casos, las causas pueden ser diferentes, por lo que la edad, los antecedentes, los síntomas asociados y el tiempo de evolución son elementos importantes para orientar la evaluación.

Establecer un diagnóstico preciso también permite diferenciar el deterioro cognitivo leve de una demencia. No todas las personas con deterioro cognitivo leve evolucionan hacia esta última condición, y conocer la causa ayuda a definir el seguimiento, las opciones de tratamiento disponibles y las medidas para preservar la funcionalidad y la calidad de vida.

Este tema forma parte de la agenda académica del primer día del Congreso Médico Nacional 2026, organizado por el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. La jornada inaugural incluye simposios como actualización de ortopedia, complicaciones diabéticas, comprensión de las infecciones respiratorias en pediatría, abordaje efectivo de emergencias neurológicas, dolor lumbar agudo, entre otros. Además; se desarrollarán conferencias, entre ellas:

  • De la enfermedad a la persona: integrar el cuidado de la diabetes en la práctica clínica cotidiana.
  • ¿Virus, bacterias o algo más? Claves para tomar mejores decisiones en las infecciones respiratorias pediátricas.
  • Tuberculosis en pediatría: cuando la tos persistente no es un resfriado.
  • Manejo práctico de los estados de alteración de conciencia.
  • Abordaje inicial del niño severamente lesionado.

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