Hernán Jiménez: “Me es imposible no remitirme a mis propias experiencias, pero llega un momento en que la ficción toma las riendas”

Entonces nosotros

Redacción, 5 abr (elmundo.cr)- Un Hernán Jiménez más maduro y con mayor experiencia presenta el próximo 5 de mayo Entonces nosotros, la que considera “la más ambiciosa” de todas sus películas tras A ojos cerrados y El regreso. Se trata de una comedia romántica que invita a reflexionar sobre las crisis de pareja y de qué manera las personas se enfrentan a ellas. El humorista y cineasta costarricense, protagonista también de la historia, reconoce que la película ha sido un gran reto, pero que a su vez le ha ayudado a crecer como cineasta. Aunque ya tiene otros proyectos en mente, ahora solo espera que el público disfrute con la historia tanto como él lo ha hecho creándola y pueda apreciar cuánto amor hay en ella.

¿Qué le motivó a crear esta historia? ¿En qué se inspiró?

-Yo soy fiel creyente en que las ideas vienen de lugares lejanos y misteriosos. Por eso cuesta tanto dar con el momento preciso en que se gestan o hablar con propiedad de inspiración. Pero, en este caso, diría que sí hay inquietudes en torno al amor que me han obsesionado por mucho tiempo. Y Entonces nosotros es una comedia que observa esas preguntas. ¿Qué pasa cuando una relación ya no da para más? ¿Y qué pasa si aún queremos enormemente a esa persona? ¿Por qué insistimos tanto en tomar siempre las peores decisiones en una relación? ¿Por qué nos cuesta tanto salirnos de ciclos que resultan dolorosos? Todo esto lo exploro a través de mis propias inseguridades, experiencias, temores… Y lo hago a través de la risa.

¿Hay algo de su vida sentimental plasmado en la película?
-Sí, claro que sí. Es quizá una amalgama de muchas experiencias, frustraciones, dolores, anhelos, vacíos… Hay de todo. Pero, claro, me es imposible no remitirme a mis propias experiencias y mi propia vida, pero llega un momento en el proceso en que la ficción toma las riendas y empiezas a tomar decisiones en función de la dramaturgia, la estructura y la comedia, y por eso la esencia de la historia queda tan bien escondida… pero ahí sigue, como una corriente submarina.
La historia, tal y como está planteada, hace que el espectador se identifique con los personajes porque todo el mundo alguna vez ha pasado por momentos complicados en una relación, ¿no?
-Pues esa es la idea. Que, por lo general, a menos que uno esté casado o casada con un verdadero imbécil, en las relaciones nadie termina de tener toda la razón. Las verdades nunca son tan fáciles como quisiéramos. Y creo que todos podemos identificarnos con los sentimientos extremos a los que nos puede llevar una relación en crisis: los celos, lo irracional, la obsesión, la mentira, el engaño, la fantasía… Todos hemos pasado por eso, y muy a pesar de que juramos no volver a pasar por eso, siempre volvemos a amar. Es una adicción.
¿Qué persigue con este filme?
-Nada en particular. Aprender a hacer mejores películas. Contar una historia. Hacer comedia. Entenderla mejor. Escribir cada vez más, cada vez mejor.
¿Cuáles son sus puntos fuertes?
-Creo que tiene el mejor guión que yo haya escrito hasta ahora. Creo que hay excelentes actuaciones. Hay una excelente fotografía y sobre todo una estructura en apariencia sencilla pero en el fondo compleja, y funciona. Eso me parece un acierto. Y algo que me costó muchísimo desentrañar.
Ha comentado que lo que más le gustó a la hora de realizar la película fue el proceso de edición. ¿Es ahí donde el director realmente se enfrenta a su historia?
-Sí, es la parte más hermosa y más mágica, en mi opinión. Es el momento en que te sientas en soledad, al menos en mi caso, pues edito yo mismo (que se supone es prohibidísimo), y le das forma a la película. Yo no le vería el sentido a escribir y filmar una historia si no pudiera editarla. Es para mí una etapa placentera en que me siento como un niño, jugando en un laboratorio, creando sin limitaciones de ningún tipo, literalmente esculpiendo imágenes que inventé en mi cabeza desde hace mucho, mucho tiempo. Editar es como la materialización de un sueño y ese proceso me hace profundamente dichoso, junto a dos grandes ventanas y una copa de vino.
¿Cómo definiría Entonces nosotros en unas pocas palabras?
-Amor y amargo.
La película parece que es fresca y sus diálogos muy naturales ¿qué criterios siguió para la selección de los protagonistas?
-El mío surgió como un experimento de escritura. Había algo en una versión temprana del guión que no terminaba de funcionar. Y como un experimento, busqué reescribirlo pensando en mí mismo como protagonista y todo fluyó. De ahí en adelante no me cuestioné más la decisión de mi propio casting. Luego me fui a Buenos Aires a hacer un casting y conocí a Marina Glezer, a quien contratamos de inmediato. A Noelia Castaño, curiosamente, nunca la conocí personalmente antes del rodaje, pues estaba en Madrid y solo nos envió su adición por video. Pero no me cupo duda que ella era el personaje de Sofía, y la contraté así, un poco a ciegas; fue una gran apuesta.
¿Qué ha aprendido con esta película que todavía no había descubierto en sus anteriores proyectos?
-A tener paciencia. Me parece que A ojos cerrados y El regreso fueron proyectos marcados por la precisa. Y no me arrepiento, creo que así tuvieron que ser; yo estaba más joven y había esta necesidad porque todo estuviera listo ya. Con Entonces nosotros entendí que el guión toma tiempo, la postproducción también, y cada hora que pasó la hizo una mejor película.
¿Y en qué se diferencia, desde el punto de vista de la producción, Entonces nosotros, respecto a sus otros filmes?
-Que fue mucho más cara y mucho más ambiciosa. No es eso lo que la hace mejor pero igual fue un gran reto. Nunca había hecho una película en la que el guión no hiciera una sola concesión a la producción. La película se filmó tal y como se escribió y había secuencias muy complejas, peligrosas, caras y ambiciosas. Esto se lo debo al maravilloso equipo que me acompañó y sobre todo a mis productores Chris Cole y Laura Avila Tacsan, quienes se echaron al hombro la tarea de diseñar un plan viable para que la película fuera posible y ejecutarlo junto a la mejor gente posible. Sacaron la tarea con creces, allanándome siempre el camino para que yo me enfocara en la creación.
¿Cómo espera que reciban los espectadores la película? Parece que hay mucha expectación…
-No tengo la menor idea. Claro que fantaseo con que la gente la ame, pero eso nunca se sabe. Lo que me deja tranquilo es cuánto amor contiene la película. Yo sí creo que eso de alguna manera se transmite. Filmarla fue un placer -agotador, pero placer al fin- y se hizo entre amigos y buena vibra y creo que eso la gente lo agradece. Si encima es una buena historia, da risa y conmueve, y te hace repensar un par de cosas… Me gustaría pensar que a la gente le va a gustar, pero habrá quien la odie también, así tiene que ser.
¿Tiene ya en mente su próximo proyecto o prefiere disfrutar de este un tiempo?
-Mi cabeza no para, es una maldición con la que aprendo a vivir. Proyectos hay muchos, pero habrá que ver cuál se concreta.

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