El calentamiento global y el Niño tienen una relación muy estrecha. Aunque El Niño es un fenómeno climático natural que ha existido durante milenios, el calentamiento global provocado por las actividades humanas está alterando su comportamiento y magnificando sus efectos. El calentamiento global “alimenta” a El Niño. Debido a que, si hay más calor disponible, dado que los océanos absorben más del 90% del exceso de calor atrapado por los gases de efecto invernadero, la “materia prima” de El Niño (el agua caliente) es ahora más abundante y profunda. Así que cada vez el Niño es más fuerte. El calentamiento global tiene un gran impacto en la ganadería ya que afecta tanto a los animales como a los sistemas de producción. Los efectos son: 1. ESTRÉS TÉRMICO EN LOS ANIMALES El aumento de las temperaturas provoca estrés térmico en los animales, reduciendo su capacidad para regular la temperatura corporal, esto disminuye el consumo de alimento, afecta el crecimiento, la reproducción y la producción tanto de carne, leche y huevos, los animales sometidos a estrés térmico son más susceptibles a enfermedades, lo que aumenta la mortalidad.
- REDUCCIÓN EN LA PRODUCTIVIDAD El estrés térmico reduce la conversión alimenticia, lo que afecta el crecimiento y la producción de carne, leche, huevos, lana, en climas clientes la producción de leche se afecta significativamente especialmente en razas sensibles al calor. 3. DISPONIBILIDAD Y CALIDAD DEL PASTO. El Niño y el cambio climático altera los patrones de lluvia y afecta la calidad y disponibilidad del forraje, las sequías prolongadas reducen la producción de pastos y forrajes, lo que obliga a los ganaderos a depender más de alimentos concentrados, aumentando los costos de producción. 4. AUMENTO DE ENFERMEDADES Y PLAGAS El aumento de la temperatura y la humedad favorecen la proliferación de parásitos, insectos y enfermedades, Las enfermedades transmitidas por vectores, como la fiebre aftosa, la fiebre del Valle del Rift y la babesiosis pueden expandirse a nuevas zonas o países.
- CAMBIO EN LA DISTRIBUCIÓN DE ZONAS GANADERAS Las zonas tradicionales para la producción ganadera pueden volverse menos adecuadas debido al aumento del calor y las sequías esto obligará a los productores a buscar nuevas áreas, lo que podría tener implicaciones ecológicas y socio económicas. 6. AUMENTO DE EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO (GEI) La ganadería es responsable de una parte de las emisiones de metano (CH₄) y óxido nitroso (N2O) especialmente en sistemas de manejo ineficientes. Aunque ya se ha demostrado que los responsables de la mayor emisión de gases son otros. 7-DESAFÍOS PARA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA La disminución de la producción ganadera podría afectar la disponibilidad de proteínas de origen animal, aumentando el riesgo de inseguridad alimentaria en regiones vulnerables y en países como Costa Rica que no tiene un programa de seguridad alimentaria. Debe implementar sistemas de manejo de pasturas resilientes al clima, mejorar la genética para crear razas más resistentes al calor, optimizar el manejo del agua y la alimentación, reducir la emisión de GEI mediante el uso de tecnologías más sostenibles, como biodigestores para el manejo del estiércol.
Existen diversas estrategias probadas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad ganadera, así como para fortalecer la resiliencia del sector ante los embates climáticos. Desde la implementación de sistemas silvopastoriles —que integran árboles en los potreros para capturar carbono y mejorar las condiciones del ganado— hasta la optimización de la alimentación animal y la gestión de residuos, las herramientas están disponibles. SISTEMAS SILVOPASTORILES: LA RESPUESTA AL CAMBIO CLIMÁTICO
Ante la inminente realidad del cambio climático, la adaptación se ha vuelto una necesidad urgente. En este panorama, los sistemas silvopastoriles emergen como una estrategia clave y altamente efectiva que el país debe adoptar sin demora para salvaguardar su futuro y el de su sector productivo, especialmente la ganadería. Los sistemas silvopastoriles, que integran árboles y arbustos en las áreas de pastoreo, ofrecen una solución multifacética frente a los desafíos climáticos. No solo contribuyen significativamente a la mitigación al capturar dióxido de carbono y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también fortalecen la adaptación de las fincas ganaderas. Proporcionan sombra y refugio para el ganado, mejoran la calidad del suelo, regulan el ciclo del agua y diversifican la producción, haciendo las fincas más resilientes a sequías, inundaciones y temperaturas extremas.
La implementación a gran escala de estas prácticas no es una opción, sino una imperiosa necesidad. Al integrar los árboles en la ganadería, se puede transformar un sector tradicional en un pilar de sostenibilidad, generando beneficios económicos, sociales y ambientales que son cruciales para no sufrir las severas consecuencias del cambio climático. Es hora de que Costa Rica abrace con decisión esta solución natural y efectiva. Si continuamos desperdiciando el dinero de las ayudas internacionales sin tener una verdadera planificación y apoyo a los sectores vulnerables no veremos buenos resultados.