San José, 09 sep (elmundo.cr)-Kristen Angélica Solís López todavía intenta asimilar el resultado que obtuvo en São Paulo, Brasil. La estudiante costarricense consiguió la medalla de oro absoluta y el primer lugar general de la XIX Olimpiada Iberoamericana de Biología (OIAB).
“He estado bastante bien, emocionada. Todavía estoy sorprendida. Es como muy impactante”, contó la joven pocos días después de la competencia.
Kristen cursa décimo año en el Colegio Científico Bilingüe Reina de los Ángeles y fue la única representante de Costa Rica en el certamen, realizado del 30 de agosto al 5 de setiembre en el Instituto Butantan.
En la competencia participaron 57 estudiantes de 16 países, quienes se enfrentaron a diferentes pruebas teóricas y prácticas.
Un proceso que comenzó en octavo año
El camino de Kristen en las olimpiadas de biología comenzó en 2024, cuando cursaba octavo año y tenía 14 años.
En ese momento participó por primera vez en la Olimpiada Costarricense de Ciencias Biológicas (OLICOCIBI) y obtuvo una medalla de oro.
Ese resultado le permitió avanzar en el proceso de clasificación y representar posteriormente a Costa Rica en la Olimpiada Centroamericana y del Caribe de Biología de 2025, realizada en República Dominicana, donde nuevamente consiguió el oro.
“Ya por haber ganado en la Centroamericana, quedé invitada directamente a participar en la Ibero”, recordó.
Sin embargo, el nivel de exigencia aumentó considerablemente para la competencia iberoamericana.
“El nivel aumenta bastante. Es significativamente más lo que hay que leer. Es un buen salto de nivel de una a la otra”, explicó.
Después de regresar de República Dominicana, Kristen tuvo apenas “un par de días” de descanso antes de comenzar la preparación para la OIAB.
La joven describió el nivel de preparación requerido con una comparación particular:
“A mí me han dicho que prácticamente la Olimpiada es como llevar una carrera de biología”, comentó.
Libros, exámenes y laboratorios
Su preparación incluyó libros especializados, exámenes semanales y prácticas de laboratorio en diferentes áreas de la biología.
“Usualmente siempre empezamos como con Botánica. Cada semana se hace un examen con una determinada cantidad de capítulos del libro que toca. Más o menos es como un libro al mes”, explicó.
Además, realizó laboratorios relacionados con ecología, zoología y otras áreas.
En este proceso contó principalmente con el acompañamiento de Federico Herrera Madrigal, académico de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA), quien le dio seguimiento, aplicó los exámenes y facilitó materiales de estudio.
El apoyo familiar también fue fundamental durante la preparación.
“Siempre tuve ese apoyo y ese seguimiento por parte de mis papás. Ellos me ayudaron también, me llevaban a la U”, contó.
Incluso sus padres colaboraron en la búsqueda de materiales especializados.
“Había un libro de zoología que no lo encontramos en ningún lado y ellos me lo compraron. Lo aproveché, le saqué bastante jugo y me sirvió mucho”, relató.
Cinco pruebas en dos días
En Brasil, meses de preparación se concentraron en apenas dos jornadas de competencia.
La OIAB incluyó tres pruebas prácticas y dos teóricas, con contenidos relacionados con anatomía y sistemática, fisiología animal, bioquímica y bioinformática.
Durante el primer día, Kristen realizó las tres pruebas experimentales y, al día siguiente, enfrentó las dos pruebas teóricas.
“Realmente son días muy pesados”, reconoció.
Más allá de la dificultad de los exámenes, la estudiante explicó que uno de los principales retos fue afrontar el cansancio acumulado después de meses de preparación.
“Ya al final uno dice: el último, ya es el último. Hago este y ya se acabó”, recordó.
Una vez terminadas las pruebas llegó el alivio.
“Uno siente que se libera y disfruta el viaje aún más porque ya hizo lo más complicado”, comentó.
La convivencia también fue parte de la experiencia
La experiencia internacional no era completamente nueva para Kristen. Un año antes había participado en una competencia fuera del país, por lo que llegó a Brasil con mayor confianza.
“Ya había llevado la experiencia e incluso había gente que había conocido el año pasado, entonces iba más tranquila”, explicó.
La convivencia con jóvenes de otros países terminó convirtiéndose en uno de los aspectos que más disfrutó.
“Con todos llegué a hablar. Son gente muy linda y, de hecho, es una de mis cosas favoritas de este tipo de eventos”, afirmó.
Desde la organización de la OLICOCIBI destacaron que este tipo de procesos contribuye a fortalecer las capacidades científicas de estudiantes de secundaria.
Según la organización, estas experiencias permiten desarrollar pensamiento crítico, razonamiento científico, capacidad experimental, resolución de problemas, creatividad, disciplina, autonomía, comunicación científica y perseverancia, además de abrir oportunidades para que los jóvenes consideren la ciencia como un proyecto de vida.
La OLICOCIBI es coordinada por la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA), junto con la Universidad Estatal a Distancia (UNED), la Universidad de Costa Rica (UCR), el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) y el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Zoología y un futuro en Biotecnología
Después de años de preparación y competencia, Kristen tiene una de sus áreas favoritas dentro de la biología: la zoología.
“Esa es una pregunta muy difícil”, respondió cuando le consultaron cuál área prefiere.
Finalmente, explicó por qué se inclina por el estudio de los animales:
“Hay tantos animales, tanta diversidad, tan raros, que uno dice: ‘Qué chiva’. Uno dice: ‘Mirá, no sabía que este bicho se clasificaba en esto; no sabía que este bicho existía’”.
Su interés por la zoología también se relaciona con la posibilidad de conectar diferentes áreas de la biología, desde las adaptaciones de los animales hasta su fisiología, tejidos y órganos de los sentidos.
De cara a su futuro académico, Kristen ya tiene una idea de lo que quiere estudiar: Biotecnología.
Pero el oro conseguido en Brasil no representa el final de su camino en las olimpiadas científicas.
“Ahorita tengo pensado participar en la IBO, en la mundial”, adelantó.
La Olimpiada Internacional de Biología (IBO) sería su próximo gran reto en 2027, lo que significa que la joven costarricense se prepara para continuar con otro año de estudio, entrenamiento y competencias científicas.