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El Novillo Alegre celebra 25 años y prepara su primera expansión internacional

San José, 14 oct (elmundo.cr) – Lo que comenzó hace 25 años como un pequeño restaurante en Escazú se ha convertido en una cadena de 12 restaurantes en Costa Rica, con aproximadamente 270 colaboradores y una nueva etapa de expansión que llevará a El Novillo Alegre por primera vez fuera del país.

La empresa, especializada en carnes a la parrilla al estilo argentino, fue fundada por Martín Aldaburu, quien inició el negocio en 2001 con una inversión cercana a los US$25.000 y un establecimiento con capacidad para unas 50 personas.

Tres años después, en 2004, su hijo Leandro Aldaburu se incorporó al proyecto familiar y posteriormente asumió la gerencia general de la compañía.

Durante estos 25 años, El Novillo Alegre pasó de aquel primer restaurante en Escazú a consolidar una operación de 12 establecimientos en diferentes zonas del país. La expansión ha estado acompañada por la estandarización de procesos y la conservación de una misma filosofía de servicio y de una propuesta gastronómica basada en la tradición de la parrilla argentina.

El crecimiento de la cadena también se refleja en la generación de empleo. Actualmente, la compañía cuenta con aproximadamente 270 colaboradores, quienes forman parte de una estructura que se ha ampliado conforme se han incorporado nuevos restaurantes.

Entre sus principales hitos de expansión se encuentran la llegada a Alajuela en 2017, con la apertura de su séptimo restaurante; la inauguración de su restaurante en Sabana Norte en 2020 y la llegada a Oxígeno, en Heredia, en 2021.

Actualmente, la empresa continúa evaluando nuevas ubicaciones fuera de la Gran Área Metropolitana, con Liberia y Tamarindo entre las zonas de interés para su crecimiento en Costa Rica.

El Salvador será su primer mercado internacional

Uno de los principales proyectos de la compañía para esta nueva etapa es su llegada a El Salvador, país en el que trabaja para poner en operación su primer restaurante fuera de Costa Rica.

La empresa estima que esta primera sede internacional podría iniciar operaciones en aproximadamente cuatro o cinco meses, aunque el cronograma está sujeto al avance del proyecto.

La expansión hacia El Salvador representa un nuevo capítulo para una marca que durante sus primeros 25 años concentró toda su operación en Costa Rica. Paralelamente, El Novillo Alegre analiza oportunidades en otros mercados de Centroamérica, entre ellos Nicaragua, Panamá y Guatemala.

Para la familia Aldaburu, sin embargo, el crecimiento de la empresa no se mide únicamente por el número de restaurantes.

Después de 25 años, la compañía asegura haber construido una relación de largo plazo con varias generaciones de clientes, muchos de los cuales comenzaron a visitar sus restaurantes con sus padres y hoy regresan con sus propios hijos.

“Hoy tenemos clientes a los que atendimos con sus padres, después vimos venir a sus hijos y ahora recibimos también a sus nietos. Queremos que cuando alguien entre a El Novillo Alegre sienta que está entrando a su casa, que lo conocemos por su nombre, que sabemos qué le gusta y que lo atendemos de una manera cercana y personalizada. Muchos de nuestros clientes ya son parte de nuestra historia y, sin ellos, no seríamos lo que somos hoy”, aseguró Leandro Aldaburu, gerente general de El Novillo Alegre

Crecer sin perder la cercanía

Mantener ese vínculo con los clientes también ha sido uno de los retos asociados al crecimiento de la cadena. La empresa señala que una parte importante de su estrategia ha sido desarrollar y conservar a sus colaboradores, buscando que la expansión de la operación no implique perder el trato cercano que caracterizó al restaurante desde sus primeros años.

“Para nosotros es muy importante que nuestros clientes sigan encontrando caras conocidas. Personas que se acuerdan de ellos, que conocen sus gustos y que los atienden con conocimiento, pero sobre todo con cariño”, indicó Aldaburu.

La evolución del negocio también ha implicado adaptar sus operaciones a nuevos hábitos de consumo y fortalecer sus procesos internos. Durante la pandemia, por ejemplo, la compañía reforzó el servicio de entrega y aceleró distintos procesos de estandarización para mantener la operación y acompañar el crecimiento posterior de la marca.

Una nueva etapa para los próximos cinco años

De cara a los próximos cinco años, El Novillo Alegre tiene entre sus objetivos continuar creciendo tanto en Costa Rica como en otros mercados de Centroamérica.

La expansión, sin embargo, estará acompañada por un principio que la compañía considera fundamental: mantener la identidad construida durante sus primeros 25 años.

“Claro que queremos seguir creciendo y mejorando todos los días, pero nunca a costa de perder nuestra esencia. Después de 25 años, nuestro mayor compromiso sigue siendo que cada persona que entre a El Novillo Alegre se sienta bienvenida, reconocida y atendida como en su casa”, finalizó.

Con 25 años de trayectoria, 12 restaurantes y aproximadamente 270 colaboradores, El Novillo Alegre inicia una nueva etapa de crecimiento. La llegada a El Salvador marcará su primera expansión internacional, mientras la compañía continúa evaluando nuevas oportunidades en Costa Rica y Centroamérica.

Lo que comenzó en Escazú hace 25 años como un restaurante con capacidad para unas 50 personas se prepara ahora para llevar su propuesta de carnes a la parrilla y tradición argentina a nuevos mercados, con el desafío de crecer sin perder la cercanía que ha definido a la marca desde sus inicios.

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