Desapareció en Navidad y volvió en San Valentín: la increíble historia de Leía, la perrita perdida en La Guácima

Lo que se suponía ser una tranquila visita familiar en La Guácima de Alajuela se convirtió en una angustiante búsqueda de siete semanas para encontrar a Leía, una golden retriever que desapareció sin dejar rastro el pasado 25 de diciembre. Su historia conmovió a cientos de personas y tuvo un inesperado final feliz el 14 de febrero, el día del amor y la amistad.

La desaparición inesperada

Leyla había acompañado a sus dueños, una pareja de veterinarios de Cartago, a visitar a sus suegros en La Guácima. Aquella mañana del 25 de diciembre, la dejaron jugar en el amplio patio de la casa. “Tal vez fueron 15 minutos en los que no la tuvimos a la vista y, cuando nos dimos cuenta, ya no estaba”, relataron.

La desesperación se apoderó de ellos. Salieron en carro a recorrer la zona, preguntando a los vecinos si alguien la había visto. Nadie sabía nada. “Mi novio, desesperado, se metió a la montaña porque cerca hay un río. Se fue sin pensarlo, sin preocuparse por su propia seguridad. De hecho, se lastimó los pies y hasta perdió su celular en el agua”, contaron.

Una búsqueda sin descanso

Decidieron quedarse en La Guácima con sus suegros por una semana y media para continuar la búsqueda. Recorrieron montañas, llenaron la zona con volantes, hicieron perifoneo y hasta colocaron una valla publicitaria con su foto. Sin embargo, no hubo ninguna pista real. “Preguntamos a todo el mundo, pero nadie la había visto”, relataron.

Para empeorar la situación, los pocos llamados que recibieron fueron de estafadores que intentaron sacarles dinero a cambio de información falsa. “Uno nos envió una foto de un perro muy parecido a ella y casi caímos en la trampa, pero usamos Google para buscar la imagen y descubrimos que era una foto vieja de Facebook”, recordaron.

Durante siete semanas, siguieron buscándola en distintos puntos de la provincia de Alajuela, incluyendo La Garita, Turrúcares, Ciudad Colón y Atenas. Cada golden retriever que veían les daba una pequeña esperanza, pero nunca era Leyla.

El milagro: un mensaje inesperado

El 14 de febrero, cuando ya casi habían perdido la esperanza, todo cambió. A las 4 de la tarde, mientras trabajaban, recibieron un mensaje de una señora. “Me dijo que su esposo la había visto cerca de la orilla de la calle, a unos 6 km de donde se perdió. Nos envió una foto de espaldas y con solo ver su postura y su pelaje, supimos que era ella, aunque no le veíamos la cara”, contaron.

Salieron corriendo del trabajo y, tras dos horas de tráfico, llegaron a La Garita. Sin embargo, cuando llegaron, ya no estaba. Pasaron la noche buscándola en la zona, dejándole comida y ropa con su olor, pero no hubo rastro.

El reencuentro soñado

Cuando regresaban a San José, desanimados pero con una chispa de esperanza, recibieron la llamada más esperada. “Aló, ¡la tengo! Aquí la tengo, ya la encontré”, dijo una mujer al otro lado del teléfono.

No lo podían creer. La mujer les confirmó que Leía se subió sola a su carro cuando la llamó. “Cuando por fin recibimos la imagen, confirmamos que sí: estaba delgada, pero aún llevaba el pañuelo con el que se había perdido”, relataron emocionados.

Cuando llegaron a buscarla, Leyla los reconoció de inmediato. “Escuchó el pito del carro y se volvió loca de felicidad. Fue un momento indescriptible”, dijeron.

Su estado de salud tras 7 semanas perdida

Aunque perdió 7 kilos, su salud estaba estable. “Como somos veterinarios, de inmediato le hicimos exámenes: sangre, radiografías, ultrasonido, todo lo necesario. No tenía nada grave, solo una leve anemia y un golpe en el tobillo derecho, que parece ser una lesión vieja de los primeros días en los que estuvo perdida”, detallaron.

¿Dónde estuvo todo este tiempo?

Leyla apareció a 6 km de donde se perdió, cerca de una pollera donde suelen abandonar perros. “Nunca sabremos si estuvo ahí todo el tiempo, si alguien la agarró y la soltó después, o qué sucedió. Lo importante es que volvió sana y salva”, señalaron.

Una celebración especial

Leyla tiene 6 años y la próxima semana cumplirá 7. “Llegó justo para celebrar su cumpleaños con nosotros”, comentaron.

Siempre ha sido una perrita muy activa, amante de la playa, los ríos y los senderos. “Nunca antes se había alejado así, por eso todo fue tan extraño”, agregaron.

Por momentos, pensaron que la habían robado, pues no encontraron rastros en la montaña. “Era como si la tierra se la hubiera tragado”, dijeron.

Un final feliz

Lo más importante es que Leyla regresó y la familia está completa de nuevo. “Aunque nunca sabremos exactamente qué pasó en esas semanas, lo que sí sabemos es que nuestra familia está completa otra vez”, concluyeron con alivio y felicidad.

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