Del aula al empleo: por qué las empresas están valorando cada vez más la formación práctica

San José, 16 jun (elmundo.cr) – La experiencia se ha convertido en uno de los factores más determinantes a la hora de contratar personal. Sin embargo, para muchas personas que buscan su primer empleo o desean reinventar su carrera profesional, surge una pregunta recurrente: ¿cómo adquirir experiencia sin haber tenido antes una oportunidad laboral? La respuesta parece estar cada vez más ligada a los modelos educativos que incorporan práctica, resolución de casos reales y contacto con las dinámicas que enfrentan actualmente las organizaciones.

Esta tendencia responde a una realidad que también se refleja en Costa Rica. Según datos de ManpowerGroup, más de seis de cada diez empleadores reportan dificultades para encontrar talento con las competencias que necesitan. En este escenario, la formación orientada a la empleabilidad gana relevancia tanto para estudiantes como para empresas.

Más allá del conocimiento técnico, las organizaciones buscan perfiles capaces de resolver problemas, trabajar en equipo, adaptarse a nuevas tecnologías, comunicarse de forma efectiva y tomar decisiones en entornos cambiantes. Estas habilidades, conocidas como competencias para la empleabilidad, se han convertido en un elemento diferenciador dentro de los procesos de reclutamiento y selección.

Ante esta realidad, las instituciones de educación superior están replanteando la manera en que preparan a las personas para el mundo laboral. El objetivo ya no es únicamente transmitir conocimiento, sino generar experiencias de aprendizaje que permitan aplicarlo aprendido en contextos cercanos a la realidad profesional.

La Universidad Castro Carazo forma parte de esta transformación mediante una oferta académica diseñada bajo un enfoque práctico. Sus programas universitarios, técnicos, ejecutivos y de educación continua incorporan metodologías que incluyen análisis de casos, proyectos aplicados, simulaciones y herramientas alineadas con las necesidades actuales de distintos sectores productivos.

“Las empresas están buscando personas que puedan aportar valor desde etapas tempranas de su incorporación. Por eso, la formación práctica deja de ser un complemento para convertirse en un elemento fundamental dentro del proceso educativo. Nuestro compromiso es que cada estudiante construya conocimientos, pero también experiencia, criterio y capacidad de adaptación”, explicó Franklin Corrales, vicerrector Comercial de la Universidad Castro Carazo.

El más reciente informe sobre el futuro del empleo del World Economic Forum señala que las habilidades prácticas, la capacidad de adaptación y la resolución de problemas se encuentran entre las competencias más valoradas por los empleadores. Por ello, los programas académicos con un enfoque aplicado se han convertido en una herramienta clave para facilitar una inserción laboral más efectiva.

Para Corrales, esta visión responde a una necesidad concreta del país. “La educación tiene que evolucionar al mismo ritmo que evolucionan las organizaciones. Hoy vemos sectores que demandan perfiles con competencias digitales, pensamiento estratégico y capacidad para resolver desafíos reales. La formación debe preparar a las personas para responder a esas oportunidades desde el primer día”, señaló.

En un contexto donde las empresas buscan talento más preparado y las personas aspiran a incorporarse con mayor rapidez al mercado laboral, la formación práctica se consolida como uno de los principales puentes entre el aula y el empleo. Una tendencia que, lejos de ser pasajera, está redefiniendo la manera en que se construyen las carreras profesionales y las oportunidades de crecimiento en Costa Rica.

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