Transporte sostenible: El espejo de Hangzhou China

» Por Por Dr. José Rodrigo Rojas M. - Investigador

Temporalmente estuve viviendo en la ciudad de Hangzhou, ubicada a 200 kilómetros al suroeste de Shanghái. Gracias a su milenario legado cultural, esta urbe se ha convertido en uno de los principales nodos turísticos al sur de Beijing. Anualmente es visitado por millones de turistas de todo el mundo y es un atractivo para el establecimiento de poderosas multinacionales de la industria y la tecnología. En la zona metropolitana viven aproximadamente nueve millones de personas, en una superficie semejante al corredor peri-urbano entre Cartago y San Ramón.

Tales características nos espantan y sin duda podríamos pensar en lo difícil y caótico que debe ser moverse, pero no es así. Hangzhou ha planificado y desarrollado un eficiente sistema de transporte integrado por cientos de líneas de buses (muchos eléctricos), mini-buses (eléctricos), un moderno metro, autos (convencionales y eléctricos), motos y millones de bicicletas. Amplias carreteras, parques urbanos, ciclo-vías y pasos peatonales complementan la infraestructura que se requiere para darle fluidez a la movilidad. No vi largas presas y aunque hay contaminación sónica, es en orden de magnitud mucho menor de la que comúnmente disfrutamos, a cualquier hora, en la esquina de la Nissan o por la Pozuelo.

Guardando las distancias y magnitudes, el espejo de Hangzhou resulta retador, porque en Costa Rica no hay un día sin que se hable del tema, pero pasan años sin avances.  ¿Cuántas décadas llevamos discutiendo sobre la necesidad de construir un tren, de contar con un metro urbano o de que finalmente se construya la carretera San José-San Ramón? Mientras reine la inoperancia, la burocracia y la postergación de proyectos, nuestras ciudades seguirán creciendo y con ellos el caos vial y el conflicto social. Por eso en el sector transporte es necesario un golpe de timón, se requieren decisiones y acciones para colocar al país de nuevo en el liderazgo que ostentó. Como punta de lanza, se podría utilizar la iniciativa de electro-movilidad integrada a una estrategia país de transporte sostenible y afirmada en la planificación y construcción de troncales de buses peri-urbanos, ciclo-vías, trenes y un metro, así como mejores carreteras hacia oriente y occidente.

Vehículos eléctricos, reducirán progresivamente el consumo de combustibles fósiles y las emisiones de GEI, sin embargo, no aliviaran las presas, el estrés, ni lo caótico que es tratar de entrar o salir del área metropolitana. Es imperativo un modelo integrado de transporte eficiente, bajo principios de economía del tránsito y de menor costo, donde los usuarios tengan la opción de dejar sus vehículos en casa y desplazarse en metro, tren o buses. Con un corredor vial eficiente no solo avanzaremos hacia ciudades des-carbonizadas, sino que reduciremos el conflicto social y cambiaremos el creciente enojo vial por una nueva generación de ciudadanos felices y con calidad de vida. Sin duda, Hangzhou es un modelo para aprender.

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