
Hace unos días, el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo una visita a China, para tratar varios asuntos, a la Republica Popular de China, la China comunista. Ahí sostuvo encuentros con el dictador Xi Jinping, que hicieron ver el pragmatismo de Macron, y una serie de declaraciones que nos deberías preocupar a todos.
En esta visita le acompañó Úrsula Van Der Leyen, presidente de la Comisión Europea, el cargo ejecutivo europeo de más alto nivel, así como decenas de hombres de negocios franceses, lo que perfila la visita. Esta visita se hace en el marco de los esfuerzos de los comunistas chinos por acercarse a Europa, como contrapeso a la tirante relación con los Estados Unidos. Poco antes de Macron fueron el canciller alemán Olaf Scholz y el presidente socialista de España, Pedro Sánchez.
Dentro de los temas generales, que debían tratarse, Macron pidió ayudar a suavizar la postura de Rusia en Ucrania, analizó el injusto plan de paz de China, de entregar el territorio ucraniano cambio de la paz, además de firmar decenas de acuerdos comerciales para beneficiar la economía francesa.
La representación que se atribuye Xi Jinping, para hablar a nombre del pueblo chino y la de los electos en las democracias contrasta fuertemente, ya que Macron ha sido electo en una democracia, a pesar de enfrentar ahora el peor momento en Francia, con violentos levantamientos sociales, y con una aprobación bajísima entre sus gobernados, necesitó buscar fuera de sus fronteras alguna actividad que fuera positiva para su imagen.
Los comunistas chinos, con un lenguaje de paz en Ucrania, pero de amenaza militar sobre Taiwán, han percibido esta necesidad del francés y le han favorecido con tratos comerciales que se espera favorezcan la estancada economía francesa, el discurso de Xi no hizo mas que evidenciar lo que se preveía: Que Europa se separe de los Estados Unidos y que no sean sus “vasallos”.
Esta postura toca fibras muy sensibles a los franceses, que aspiran a volver a ser una potencia mundial y que la sombra americana no les permite ese desarrollo geopolítico. Así pues, los chinos les ofrecen mas de lo que piden, a cambio de desmarcarse de los Estados Unidos, lo cual hace que la unidad de las democracias en el mundo libre se vea fracturada.
Macron, después de las reuniones oficiales, tuvo unas declaraciones muy impactantes respecto de Taiwán, dijo en una entrevista lo siguiente: “La pregunta que nos hacemos los europeos es la siguiente: ¿Nos interesa acelerar cuando se trata de Taiwán? No”.
“Lo peor sería pensar que los europeos debemos convertirnos en seguidores en este tema y seguir el ritmo de Estados Unidos y una reacción exagerada de China”.
Está claro que la posición de los Estados Unidos es el respaldo a la existencia de Taiwán como nación soberana y a su democracia ejemplar. Y que la posición China es acabar cuanto antes con esa nación y anexarla al gigante comunista. La posición de Macron, mas cercana a China y de rompimiento diplomático con las democracias que apoyan a Taiwán, habla de un presidente que dejó comprar por acuerdos comerciales, sin tomar en cuenta con quien los realiza.
La reacción del mundo libre frente a la invasión de Ucrania ha sido unánime, y esto es lo que Xi quiere evitar, cuando decida invadir Taiwán, que el mundo libre le tolere la violencia contra los taiwaneses, por ser un conflicto “entre chinos” que no tiene nada que ver con independencia, soberanía y libertad. Estas declaraciones rompen el equilibrio democrático del mundo libre. Los principios que Francia decía respaldar, se ven comprometidos por un líder débil en el interior de su país, urgido de resultados, que le ofrecen los comunistas, a cambio de traicionar principios básicos.
La labor de Macron como presidente es calificada de terrible por los propios franceses, el desastre que ha dejado ahora con la diplomacia europea, poniendo en riesgo las posturas comunes europeas de respaldo a las libertades y las democracias, sobre todo cuando lleva de acompañante a la presidente de la Comisión Europea, forzar a que las democracias unidas de Europa se cuestionen esos mismos principios, mientras evitan el apoyo norteamericano y buscan el chino.
Las consecuencias no se hicieron esperar, apenas se fue de China Macron, Xi inició tres días de ejercicios militares reales contra Taiwán, preparando la invasión y creado un tenso ambiente en la zona, que nada tiene que ver con las declaraciones y propuestas por la paz en Ucrania, así, como son los comunistas, usando una doble vara de medición. Paz al invasor y que se quede con territorio, sentando el precedente para la invasión de la isla de Formosa.
Xi esperaría que la reacción del mundo libre fuera dividida, lo cual le permitiera comprar silencios cómplices con recursos económicos, y el ejemplo lo puso claro, para deshonor de Francia, Emmanuel Macron.
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