Taiwán estrena nuevo presidente y se muestra como modelo democrático para toda Asia

» Por Luis Zúñiga - Analista político, exdiplomático

La ceremonia de transición democrática en Taiwán tiene múltiples significados para toda la región del sudeste asiático.

Primero, representa la tácita voluntad del pueblo taiwanés que votó, abrumadoramente, en favor de mantener el estatus quo entre China comunista y Taiwán.

Segundo, muestra la decisión de los votantes taiwaneses de mantener su soberanía nacional y su independencia económica separada de China. Así mismo, el pueblo taiwanés rechazó las pretensiones reunificadoras que China reclama constantemente, incluso con amenazas de invasión militar. El régimen chino había calificado la elección presidencial taiwanesa como una elección entre la guerra o la paz.

Tercero, es una demostración de unidad nacional frente a una superpotencia que amenaza también a muchas naciones del sudeste asiático bajo la pretensión de “propiedad” sobre el Mar Meridional de China.

Esa muestra de coraje del pueblo taiwanés frente a un coloso imperial constituye un ejemplo para todas las naciones del área.

La ceremonia de transición ofrece, además, una importante indicación de que la salud del sistema democrático taiwanés es excelente y funcional. No hubo ningún reclamo de fraude, ni alguna duda sobre los resultados electorales. Tampoco hubo argumentaciones sobre ilegalidad durante la campaña para las elecciones. Todo el proceso fluyó armónicamente.

Esa estabilidad democrática muestra a las naciones de Asia que el sistema democrático es funcional, eficiente y representativo de la voluntad de los gobernados. La democracia taiwanesa ha sido exitosa, además, porque se ha visto libre del flagelo de la corrupción administrativa, un mal que históricamente ha dañado la imagen de la democracia, especialmente en los países pobres.

Taiwán, una isla pequeña, montañosa y lejos de los mercados occidentales, ha demostrado que el sistema económico capitalista es el que produce riqueza, bienestar y prosperidad económica, y el sistema democrático es el que aporta la estabilidad política. Esa combinación, sin las manchas de la corrupción, ha hecho de Taiwán un modelo para toda Asia y una envidia global.

El nuevo presidente recién electo, Lai Ching-te, es un médico convertido en político que comenzó su carrera cuando fue electo alcalde de Tainan. Desde sus inicios en política, Lai trazó líneas definitorias entre “lo correcto y lo incorrecto” y “el bien y el mal”, independientemente de las consecuencias.

Los orígenes de Lai no podían ser más humildes. Hijo de un minero del carbón, se esforzó por estudiar y eventualmente se graduó en medicina. Ese origen humilde, afirma Lai, le permite empatizar con las personas pobres y necesitadas.

El presidente electo ocupó con discreción la alta posición de vicepresidente detrás de su antecesora, Tsai In-wen. Con 64 años y una notable experiencia política, los observadores estiman que su presidencia se asemejará en mucho a la de Tsai. Su estilo es el del “consenso” y no la imposición, una formidable práctica política que genera estabilidad.

En un discurso luego de su victoria electoral, Lai dijo que “tiene una importante responsabilidad de mantener la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán”. Lai se comprometió a entablar un diálogo con China, pero bajo los principios de dignidad y paridad, y salvaguardando a Taiwán de continuas amenazas e intimidaciones de China.

Esas intimidaciones de Beijing han producido un resultado adverso en Taiwán. Encuestas recientes muestran que los taiwaneses se han alejado decididamente de la reunificación con China. Menos del 10% apoya ahora una reunificación, aunque sea por pasos, y menos del 3% se identifica como “chino”. La mayoría desea mantener el estatus quo actual y no muestra deseo alguno de ser gobernados por el Partido Comunista de China.

La ceremonia oficial de asunción al poder se realizará el 20 de mayo en la Oficina Presidencial en Taipei, pero la recepción tendrá lugar en la ciudad de Tainan, al sur del país.

El Ministerio de Asuntos Exteriores reveló que ocho presidentes y primeros ministros encabezarían las delegaciones de sus respectivos países. En total, 40 misiones de los aliados diplomáticos de Taiwán asistirán a la toma de posesión. El ministro, Joseph Wu, no ha identificado a los mandatarios confirmados. Se espera que en total asistan unos 400 invitados entre parlamentarios, portavoces y ministros de exteriores.

El representante republicano estadounidense, Michael McCaul, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, anunció que asistiría a la ceremonia.

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