Por Luigi Rebecchi Pannelli
Los terroristas no pertenecen a ninguna especie del planeta y los traficantes de personas los siguen en crueldad, siendo unos homicidas consumados; quienes por dinero actúan sin piedad en los desiertos, en los mares, y; una buena parte de ellos, son burócratas corruptos que se aprovechan de las adopciones de niños para estafar a la gente.
Unas familias italianas han podido recibir después de tres años y una enorme cantidad de dinero; estafados por los “trattante”, a unos niños africanos de la República del Congo, donde impera la corrupción; el abandono de los infantes, quienes literalmente mueren de hambre; además de ser agredidos y vendidos como esclavos a otros países. Un grupo de italianos afectados por los atropellos ha decidido formar un frente cuyo lema es “Stop-tratta” que significa, paremos a los traficantes de personas; junto a unos periodistas de la televisión italiana han viajado al Congo (antes Congo Belga), donde las cámaras han podido filmar el hambre de todo un pueblo; la miseria y las fechorías de los burócratas delincuentes de turno, un espectáculo que debería avergonzar a todo el mundo. Un vetusto negro, que no había estudiado en una universidad inglesa; al ser interpelado por un periodista, fuera de cámara comentó lo siguiente: “los problemas del continente africano son: primero, las sempiternas luchas étnicas de nunca acabar y; que por ende no lograron la unidad de los pueblos, segundo; los colonizadores cuyas explotaciones de todo tipo han sido constantes, amén de las intervenciones políticas tendientes a dividir y a enemistar la gente, en el Congo; también se tuvo la desgracia de tener que soportar durante la colonia al Rey de Bélgica Leopoldo II, un villano cruel y despiadado quien mató a hombres y animales sin motivos y; que sus mismos súbditos llamaron “mal nacido”, tercero; la barbarie de los así llamados jefes de gobiernos, quienes respaldados por unos mercenarios o algo parecido; se han robado y (lo siguen haciendo) las riquezas de toda la nación” para finalizar la entrevista, el comunicador le preguntó ¿qué mensaje enviaría a los africanos?, contestó: “que todas las madres de África no tuvieran más hijos, hasta que los humanos de toda la tierra; aprendieran a respetar a sus semejantes”. El anciano terminó con una mueca que reflejaba una duda horrenda.