
Después de 8 años dando tumbos, pareciera que por fin las 5G tienen una ruta trazada para ver la luz en Costa Rica, gracias a una orden directa al ICE y al Micitt, dada por el nuevo presidente, para que en 6 meses se derribe la muralla que nos frena el desarrollo tecnológico.
Este atraso de casi una década generó serios problemas en educación, con un sistema de enseñanza mayoritariamente análogo, en atracción de inversiones, con un rezago evidente en las zonas francas fuera de la gran área metropolitana y en el bienestar de la población, con una pobreza que ya alcanza el 25% y un desempleo que ronda el 15%.
Mientras Costa Rica abre apenas la puerta a la 5G, en medio de un debate gubernamental al mejor estilo de la película “intensamente” donde unos jerarcas dicen sí, otros no y otros que no saben, ya en Asia le abrieron la puerta a la 6G, tecnología que trae grandes avances, para los que lamentablemente no estamos preparados.
Países como Japón, Corea del Sur, China y Finlandia fijaron el inicio de la 6G para el 2028, su experiencia (pioneros en realidad) de la 5G y su mentalidad disruptiva a los cambios y avances tecnológicos fueron la clave para dar el siguiente paso, algo de lo que se adolece detalle en el gobierno y que nos separa de ellos, salvo algunos esfuerzos como la reciente aprobación de la ley para impulsar la infraestructura en telecomunicaciones.
A diferencia de ese caminar entrabado del sector público, en el privado (con CAMTIC y otros esfuerzos de inversión privada a la cabeza) no sólo no están sentados esperando al gobierno, sino que realizan avances sustanciales en investigación y desarrollo para que al dar el banderazo a la 5G no se dure mucho en su implementación.
Seamos claros, hoy en día nuestro país está en la 4G que permite algunas cosas en conectividad y un limitado acceso a la innovación, la 5G daría la alternativa de conectar a la mayor parte del país con alta calidad permitiendo más educación y empleo, mientras que la 6G nos llevaría al futuro que el país necesita.
Esta tendencia tecnológica incluye, por ejemplo, la atención médica digital, automóviles autónomos, ciudades inteligentes, cirugías a distancia, contenido inmersivo, video llamadas por hologramas y fábricas inteligentes.
Lo cierto del caso es que, la excusa de la falta de fondos para activar la 5G no debe ser la piedra para tropezar como país, los recursos están, es solo tener mentalidad estratégica para saber avanzar y además ya debemos crear un equipo de alto nivel que fije los pasos para llegar a la 6G en los próximos 10 años.
Es hora de dejar de ir atrás en el pelotón del desarrollo para convertirnos en protagonistas de la carrera.
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