Seguridad: la vitrina electoral donde todos ofrecen, pero pocos saben vender

» Por Joseph Alfonso Rivera Cheves - Abogado penalista y analista en temas de derechos humanos y laborales

Costa Rica se enfrenta a una grave crisis de violencia. Los homicidios aumentan, el crimen organizado sigue operando sin descanso y la sensación de inseguridad persiste.

En medio de esta situación, seis candidatos presidenciales han presentado sus propuestas para abordar el problema, aunque en muchos casos, las soluciones planteadas podrían resultar ineficaces.

El populismo penal de vitrina

Varios candidatos han apostado por un enfoque de “mano dura”, proponiendo más cárceles, mayor cantidad de policías y penas más severas, como si el aumento de la capacidad penitenciaria fuera sinónimo de disminuir la delincuencia.

Ramos, Díaz y Aguilar Berrocal han propuesto expandir el sistema penitenciario, aunque nuestras cárceles actualmente sufren de hacinamiento y se han convertido en espacios propensos a la propagación del crimen. Construir más prisiones sin una reforma estructural podría ser una solución superficial que no resuelve el problema de fondo.

El fetiche tecnológico

Ramos y Aguilar Berrocal han presentado propuestas que incluyen el uso de drones, cámaras de vigilancia y centros de comando avanzados, lo cual suena atractivo.

Sin embargo, la realidad es que en Costa Rica ya existen cámaras que llevan años sin funcionar y patrullas que operan con grandes limitaciones. Sin un adecuado mantenimiento y personal capacitado, la tecnología se convierte en una herramienta costosa y poco efectiva.

Penas eternas y reformas legales

Fernando Zamora y Natalia Díaz han propuesto aumentar las penas de prisión, incluyendo la prisión permanente revisable, y realizar reformas legales rápidas para “controlar” al Poder Judicial.

Aunque estas ideas pueden tener un fuerte impacto mediático, deben considerarse dentro del marco constitucional y de los tratados internacionales que Costa Rica ha firmado. Endurecer las penas sin fortalecer el sistema de investigación y ejecución judicial no resolverá el problema de seguridad de manera efectiva.

La excepción que confirma la regla

Juan Carlos Hidalgo ha sido el único candidato que ha señalado el rol de Costa Rica como un centro para el narcotráfico, proponiendo la colaboración de Europol en la vigilancia de Moín.

Esta propuesta, aunque controvertida por su posible impacto en la soberanía, aborda un aspecto clave del crimen organizado. Sin embargo, la idea es insuficiente, ya que el narcotráfico no solo se limita a las rutas comerciales, sino que también se infiltra en comunidades y en las instituciones locales.

Prevención: la gran ausente

Claudio Alpízar ha destacado la importancia de la prevención y el trabajo comunitario. Aunque su propuesta parece sensata, carece de detalles concretos sobre las rutas de acción, las cifras y los responsables.

Sin un enfoque claro en la prevención, cualquier estrategia será poco más que una reacción ante la emergencia, en lugar de una solución a largo plazo.

Conclusión: seguridad de campaña, no de gobierno

Lo que hemos visto hasta ahora son promesas diseñadas para ganar el apoyo del electorado, pero que carecen de un plan integral y sostenible. La verdadera seguridad no se logra con decretos ni con promesas improvisadas; se construye a través de políticas coherentes, una operación efectiva, la colaboración entre diferentes instituciones y un compromiso genuino.

Mientras los candidatos continúan presentando eslóganes, el país sigue enfrentando los efectos de la inseguridad.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@nuevo.elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto