
Es inaceptable. Es inaudito. Es vergonzosa la falta de compromiso por parte de las autoridades de transporte y las municipalidades para que algún día logremos trasladarnos por carreteras seguras y eficientes. ¿Si estos funcionarios trabajaran en el Ministerio de Transportes de Alemania, Suecia o Japón, cuántos días podrían permanecer en el cargo?
Huecos, baches, grietas, desniveles, taludes, vegetación en la calzada, falta de rotulación vertical y horizontal, aceras inutilizables y cordones de caños destruidos caracterizan nuestro patrimonio vial. Los ejemplos concretos sobran: la Avenida Segunda pasa de cinco carriles a uno y se le atraviesa la línea del tren, a la ruta 32 se le desliza media montaña en cada estación lluviosa, la ruta 27 –entre peajes y cedas- es lo más parecido a jugar rayuela con el premio de sobrevivir después del kilómetro 41 si el cerro no colapsa sobre usted o la ruta 160 entre Paquera y Playa Naranjo que ya presenta defectos en el asfalto a cuatro meses de inaugurada.
No es posible que a nadie le importe que el 80% de nuestras exportaciones deban salir por Limón y por supuesto, trasladarse por la ruta 32. ¿Desde cuándo nos acostumbramos a que la carretera se tenga que cerrar por deslizamientos todos los años? ¿Por qué tiene que parecer normal que muera gente porque le cae tierra y rocas encima? ¿Quién se hará responsable si un bus con decenas de pasajeros quedase sepultado? ¿Cuándo va a acabar esta pesadilla?
No es justo que Costa Rica no tenga ni una sola autopista. Es decir, en un país tan pequeño todavía no contamos con ninguna vía que del punto A al B se pueda viajar por al menos dos carriles por sentido, a más de 100km/h, sin semáforos, carriles anchos, abundante rotulación vertical, excelente pintura como señalamiento horizontal, espaldones y guardarrailes. Imagínese, si le sumáramos estaciones de servicio en algunos puntos de la carretera con gasolinera, restaurante, tienda de conveniencia, baños higiénicos y mesas de picnic. Imagínese si no hubiese que perder el tiempo parando en casetillas de peaje y si simplemente el cobro sea una cámara que lee su placa y luego el monto se le reduce de una cuenta bancaria.
No es concebible que vayamos a celebrar el bicentenario y que todavía no sepamos reparar un hueco o una alcantarilla. No es aceptable que Acueductos y Alcantarillados no repare las calles que destroza o las deje de meses a años destruidas. ¿Por qué no les importa? ¿Será que estos funcionarios se trasladas en una burbuja ajena al caos vial?
No es normal que un gobierno inaugure y celebre la construcción de puentes baileys. No es sano mentalmente que crean que obras tan mediocres signifique brindar un servicio a una comunidad. No es seguro contar con más de 500 puentes en mal estado. No es justificable que los gobiernos locales sean incapaces de ensanchar a dos carriles algunos puentes -ni de diez metros de largo- que pasan por sus territorios. No es natural fingir ceguera ante cunetas llenas de pasto, inexistente rotulación vial o pintura que se desvanece a las semanas de colocada.
¿Tal vez viajar en tren resulte más seguro? En Costa Rica no. Ya los trenes nuevos traídos de China han sido colisionados en tres ocasiones en cuestión de 90 días y en abril hubo un hundimiento a centímetros de la línea férrea en Santo Domingo de Heredia. ¿Qué hubiese sucedido si el tren con pasajeros hubiese caído en el río por parte del deslizamiento? ¿El Incofer ya había identificado este potencial peligro o lo dejaron a la suerte? Ni siquiera han logrado que los andenes de las estaciones tengan la misma longitud que los vagones, qué se va a esperar de análisis de riesgos por parte de esta institución.
¿Y la modernización del tren en la GAM? Pese a necesario, el proyecto propuesto por este gobierno consiste en un tren a nivel del suelo cruzando más de 140 cruces con calles cada cinco minutos en ambos sentidos en hora pico (solo contempla diez pasos elevados). ¿No debería ser un tren elevado para que no estorbe al resto del tránsito vehicular? ¿Y si se roban los sistemas de agujas automáticas? ¿Y si los conductores siguen chocando contra el tren, pese a las agujas? ¿Es un proyecto viable, inteligente y visionario a largo plazo?
No es necesario inventar el agua tibia. Podemos copiar a las naciones que tienen la mejor infraestructura vial y de transportes del mundo. ¿Qué hace Singapur –también localizado en el trópico- para proveer excelente infraestructura a su población? ¿Por qué la montañosa Suiza sí es capaz de construir túneles y puentes seguros y nosotros no? Claramente, la transparencia, orden fiscal, cero tolerancia a la corrupción y políticos que si desean lo mejor para su país son parte de la receta. Desafortunadamente, el tiempo perdido es costoso. Según el Banco Mundial, Costa Rica (año 2017) ocupa el puesto 110 de 152 países evaluados en calidad de infraestructura. La próxima administración tiene una tarea titánica para que comencemos a subir la nota, mientras tanto, más gente seguirá muriendo en nuestras calles, el comercio se seguirá retrasando y el país seguirá siendo menos competitivo.
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