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Respuesta al artículo de N. Boeglin sobre el 7 de octubre

» Por MSc. Rebeca Grynspan Flikier - Psicopedagoga y mediadora certificada de conflictos

Joseph Gabel, filósofo marxista, nos dejó una de las obras más interesantes de la contradicción política: Su obra más conocida es La falsa conciencia. Estudia a profundidad cómo una ideología puede dejar de ser una herramienta para comprender la realidad y muta a un sistema cerrado que distorsiona la percepción de los hechos. En sus tres conceptos básicos de su teoría, la interpretación identitaria ideológica impide reconocer aspectos relevantes de la realidad, convierte procesos sociales e históricos en aspectos incuestionables, absolutos y además, impone su juicio crítico.

En el caso de Nicolás Boeglin, su artículo se alía peligrosamente con el activismo progresista que interpreta el conflicto palestino-israelí mediante una división moral rígida: Israel representa el poder opresor y los palestinos representan la resistencia. Reduce la realidad a dos bandos y convierte de forma implícita a los “oprimidos” en una garantía de superioridad moral, sin considerar la pieza del ajedrez: el grupo islamista Hamas.

Su texto está entorpecido por falacias lógicas y sesgos retóricos, así que procedo:

Falacia de intención  teleológica (Non sequitur causal). Cita el abogado: “Al tratarse de uno de los mejores ejércitos del mundo… el recurrir a bombardeos indiscriminados revela la clara intención destructora…”

Asume que, debido a que un ejército posee alta tecnología, cualquier daño colateral masivo prueba necesariamente una intención dolosa deliberada de destruir a la población civil por simple “venganza”. Concluye intencionalidad moral e institucional directa a partir de la capacidad tecnológica, pero omite factores operativos y contextuales como la guerra en entornos urbanos densos y la doctrina de combate del adversario así como el uso sistemático de escudos humanos, en especial, mujeres y niños.

Sesgo de confirmación y selección interesada de fuentes (Cherry-picking): “este reciente reportaje de la cadena de noticias AlJAzeera… y este comunicado de una ONG en derechos humanos palestinos”. Para sostener la tesis de una conspiración mediática global que maquilla imposiciones, acude exclusivamente a Al Jazeera (medio estatal financiado por Catar, país con alineamiento político directo y sede histórica del buró político de Hamás) y a comunicados de ONGs locales palestinas, sin contrastar con auditorías de medios independientes ni estándares editoriales neutrales.

Hipérbole y sesgo de generalización (Ad misericordiam / Falso absolutismo):

“…se trata de una verdadera operación de ‘venganza’ contra una población civil desarmada, nunca antes observada por parte de un ejército.”

El uso de la expresión “nunca antes observada por parte de un ejército” carece de fundamento historiográfico comparativo. Además, invisibiliza la presencia y operatividad militar de Hamás y la Yihad Islámica, planteando la contienda como un ataque unilateral del ejército israelí exclusivamente contra civiles indefensos.

Afirma el citado que Israel bombardea indiscriminadamente a una población desarmada movido por pura venganza. Omite los 5000 cohetes enviados contra poblaciones civiles por parte de las milicias terroristas de Hamas el 7 de octubre así como el dirigido al Sur de Israel que terminó afectando a un hospital dentro de Gaza. Tampoco cita los almacenes de armamentos en escuelas, hospitales, túneles, casas particulares utilizadas para mantener a los rehenes secuestrados, así como el uso de mezquitas para mantener material militar, lo que viola los Convenios de Ginebra. Y sobre todo, la existencia de una red subterránea de túneles que supera la compleja red del metro de Londres. Nunca debió haberse construido ni utilizar las ayudas internacionales para usos terroristas.

Sólo por citar algunas de las inconsistencias en su argumentación así como omisiones fácticas sustanciales, fallas de inferencia lógica y una caracterización jurídica incompleta de las hostilidades.

Hamas gobierna con miedo y sangre. Sólo por citar algunas de las inconsistencias en su argumentación así como omisiones fácticas sustanciales, fallas de inferencia lógica y una caracterización jurídica incompleta de las hostilidades.

Hamas gobierna con miedo y sangre. Somete a su población. Asesina a los  sexualmente diversos, a disidentes y cualquier postura que se aleje de sus tentáculos. Es la antítesis de los valores judeo cristianos y democráticos de Occidente. El opresor y enemigo está dentro de Gaza. Los que iniciaron esta masacre y que en su carta constitutiva declaran eliminar a Israel, al pueblo judío y los que lleguen después. Es decir, nosotros. Y ahí no se salvarán los académicos como el citado.

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