La democracia de un país no se defiende primeramente en un poder político o en las urnas, sino que esta se lleva y se protege dentro de la mente de cada persona y esto va de la mano con una sociedad bien instruida, lo cual es fundamental para vivir una democracia plena y segura.
Como futura bibliotecóloga me llevo conmigo un montón de preguntas, pero una de las más importantes para mí es ¿cómo la biblioteca puede generar un impacto dentro de la sociedad en el ámbito político?, dejando de ser una entidad neutral o indiferente para el crecimiento e innovación de los espacios y el desarrollo de la comunidad.
Esta es una pregunta que me ha generado duda desde hace unos años, ya que en mi experiencia nunca he visto la participación de estos centros en las urnas electorales. Quiero hablar del tema dado que este año nuestro país vivió una campaña llena de desafíos, en donde los centros de información son cruciales para la creación de espacios de diálogo y correcto asesoramiento ante los planes de gobierno y sus propuestas, esto con el fin de ser una entidad que se vincule a la comunidad.
Esto tomando en cuenta que las bibliotecas no son un factor externo de la población, son agentes sociales que permiten crear entornos para realizar actividades que mantengan al usuario actualizado, no solo para temas políticos, sino que genere un pensamiento crítico ante las fake news que influyen en la ciudadanía a nivel mundial. Los bibliotecólogos hoy en día están dejando de lado la importancia y el poder de las tecnologías. Es por esto por lo que procesos como estos son de suma importancia para la biblioteca y sus trabajadores, ya que mediante estos espacios los profesionales de bibliotecología pueden generar cambios.
Y ¿por qué se habla de política en este caso? Creo que es un tema al que en general la sociedad le teme o no quiere hablar, muchas veces por miedo, manipulación de los medios e incluso me atrevería a decir que puede ser por el hecho de no sentirse capaces de dar una respuesta correcta, dejando claro que en estos temas no hay respuestas malas o buenas. Es ahí justamente en donde el bibliotecólogo debe generar un impacto para fundamentar los miedos y opiniones de los usuarios.
Hablando como futura profesional creo que deberíamos de dejar de ser espectadores que practican el silencio ante estos temas que impactan a todo un país, donde las pantallas de los dispositivos son gran parte del problema de las mentiras o desinformación, creo que es el momento de debatir estos temas que nos dan miedo y abrir espacios para la creación de un pensamiento crítico y sólido. Además de ser capaces de ver la labor tan importante de las bibliotecas y bibliotecólogos para la sociedad, ya que mediante estos cambios dejamos de ser solo guardianes del conocimiento y somos ese puente entre la información y los usuarios, que son los que más lo necesitan en la actualidad.
En conclusión, quiero decir que el hecho de que las bibliotecas participen activamente en temas políticos no pretenda ser un espacio de campaña a los partidos políticos, sino que su significado debe ir más allá, es decir que democratizar el conocimiento es devolver la libertad de pensamiento a la ciudadanía en general.