Bogotá, 21 jun (elmundo.cr) – En una jornada electoral que ha mantenido en vilo a toda la región, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella se perfila como el próximo presidente de Colombia, según los datos del preconteo.
Con el 99,80% de los sufragios escrutados, De la Espriella, conocido como “El Tigre”, obtuvo el 49,65% de los votos, superando por un margen de un punto porcentual al candidato del oficialismo, Iván Cepeda, quien alcanzó el 48,71%.
El triunfo del abogado, quien nunca había ocupado cargos de elección popular, representa un giro político significativo para Colombia tras cuatro años de la administración de Gustavo Petro. De la Espriella ha basado su plataforma en promesas de “mano dura” contra el crimen organizado, una reducción del aparato estatal y el fortalecimiento de la seguridad pública.
Un país fracturado y bajo tensión
La jornada ha estado marcada por un ambiente de alta tensión. El presidente Gustavo Petro, quien desde la primera vuelta electoral del pasado 31 de mayo ha cuestionado la transparencia del sistema informático de la Registraduría, anunció que no reconocerá los resultados del preconteo.
“Como presidente no acepto los resultados del preconteo”, reiteró Petro, quien ha sugerido a sus seguidores esperar al escrutinio oficial y ha advertido que impugnará diversas mesas. Esta postura ha sido calificada por sectores de la oposición como un riesgo para la estabilidad institucional del país.
Por su parte, De la Espriella hizo un llamado a la calma y a la democracia tras conocerse la tendencia irreversible. “Vamos a aceptar los resultados, somos unos demócratas”, manifestó el presidente electo, quien deberá enfrentar una oposición radical y un Congreso donde cuenta con una representación parlamentaria limitada.
Desafíos inmediatos
El nuevo mandatario asume el poder en un país “partido en dos”, con el reto de consolidar una gobernabilidad en medio de un clima de desconfianza y la amenaza latente de movilizaciones sociales. La incertidumbre sobre la reacción de los sectores más radicales del petrismo y la influencia de grupos armados en las regiones son parte de los desafíos que marcarán el inicio de su gestión.
Para garantizar la transparencia del proceso, el Consejo Nacional Electoral informó que la jornada contó con la supervisión de más de 15.000 observadores internacionales y cerca de 266.764 testigos electorales, quienes han validado el ejercicio democrático a pesar de las denuncias del oficialismo.