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PLN /TSE y Costa Rica

Los costarricenses estamos conscientes de la gran complejidad política que nos jugamos en las próximas elecciones en donde ninguno de los candidatos de los partidos políticos ha demostrado tener la capacidad para diseñar e impulsar las profundas reformas que necesitan tanto nuestro sistema institucional y jurídico como nuestro modelo productivo, es imprescindible que surjan nuevas opciones emanadas de la sociedad civil capaces de dar respuesta a la actual crisis estructural que atraviesa el país.

No obstante, el Partido Liberación Nacional, considerado uno de los partidos tradicionales, que pretende volver al poder de la mano de José María Figueres, sigue siendo un partido de listas cerradas y bloqueadas. Pese a los logros impulsados por su fundador y líder este partido ha sido uno de los máximos culpables del deterioro financiero, malversación de fondos y manejo poco transparente de la cosa pública de las últimas cuatro décadas.

En estos momentos en los que la política parece haber perdido las riendas aparece un José María Figueres, según él, un iluminado de la ecología y de temas ambientales hablando de cambio climático y de temas relacionados, tratando de convencer candidatos de su propio partido y otros, de que tiene las ideas y los contactos para sacar el país del atolladero en que se encuentra.

La Costa Rica de hoy es muy diferente a la del primer período de gobierno, 1994-1998 en la que el mandatario llegó bailando boogie en las plazas públicas. Los costarricenses somos más conscientes y más maduros políticamente y no comemos más cuento. La alta tasa de corrupción, malversación de fondos, impunidad, clientelismo político, y todos los problemas que afectan la economía son herencia del PLN, PUSC y ahora el PAC.

Preocupan mucho los nombres de los aspirantes a una curul, todos de corte nepotista, que a todo dirán que sí. Sin duda un grupo de personas sumisas, ambiciosas, y hasta nocivas, deseosos de poner las manos en la cosa pública, como que no ha sido suficiente la extracción de recursos mediante pensiones de lujo, altos salarios y comisiones, ahora quieren perfilarse a salvar la patria del daño que “sufre”.

Está claro que los miembros de élite del TSE no viven ni pasan penurias económicas ni de desempleo, como el millón de personas en la informalidad y el casi medio millón de desempleados. Porque ante ese panorama nuestro ente rector en tema electoral, el TSE sigue en silencio como una institución sin mística, ni músculos que a través de muchos años ha estado pasiva casi dormida y en una democracia que se dice representativa, en donde los mecanismos de elección y procedimientos de consulta popular, están muy lejos de estimular la participación ciudadana.

Por último, la cúpula del TSE debe entender que es un imperativo recuperar el gobierno del pueblo y que las candidaturas no partidistas tienen como finalidad romper con el monopolio que tienen los partidos y abrir la posibilidad de airear las contiendas electorales.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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