
Habiéndose aprobado la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, entramos en un impasse del que parece no salimos.
Claras fueron las calificadoras internacionales al modificar en negativo la calificación a la deuda de Costa Rica, y que el presidente Alvarado, apresuradamente, al igual que lo hizo su antecesor, descalificó las primeras malas noticias recibidas en noviembre por parte de Fitch Ratings; aunque su silencio resuena con fuerza al dar el mismo diagnóstico Standard & Poor’s y por último Moody’s.
Ya con la certeza de que el fisco recibirá, y ya ha recibido por la Amnistía establecida en dicho cuerpo legal, recursos frescos, quedamos en ascuas esperando que en Zapote se atiendan a la brevedad temas tan relevantes como la generación de empleo y la reactivación económica, entre otros.
Urge un plan concreto y con acciones efectivas, en el que se incentiven las actividades económicas, y con ello se generen fuentes de trabajo.
Las cifras del desempleo son ya alarmantes, las peóres en al menos dos lustros, y que ponen el panorama cuesta arriba para miles de familias, aún cuando no ha empezado a regir el Impuesto de Valor Agregado, que el Ejecutivo mismo ha reconocido que afectará un amplio sector de familias que pasarán el umbral hacia la pobreza.
No se ha concretado alguna acción en particular con la que se de prioridad a lo que agobia a mucha familas de clase media, clase media baja y ni que decir para las que se encuentran ya bajo la línea de pobreza y que los ingresos no les alcanzan para cubrir sus necesidades básicas.
Son bien recibidos programas como el de la Descarbonización, que generan titulares, tanto a nivel local, como a nivel internacional.
Estos anuncios, aunque positivos, y buen material para la Cadena Nacional del domingo, en nada contribuyen a que se reduzca el costo de la energía, otro tema relevante también, pero el cual pareciera no tener todavía un norte definido, que para el sector industrial, al igual que otros, se convierte en una piedra en el zapato.
Noticias que asombran sobre el manejo de las finanzas del ICE, nos dejan un sinsabor.
Alarma que en dicho evento se comunica el plan de un futuro ‘Plan Fiscal Ecológico’, una nueva reforma fiscal.
Tema que casi pasó desapercibido para los medios.
No se ha superado el trance de la aprobación del plan fiscal en diciembre cuando se nos anuncia, y recomiendan, un nuevo incremento y reajuste de las cargas tributarias.
Esta nueva ‘Reforma Fiscal Verde’, advierten, tendrá el reto de reconsiderar los impuestos tradicionales.
Se prevee que se perderán ingresos, en particular, aquellos originados por el uso de combustibles fósiles, como consecuencia del proceso de descarbonización.
El Fondo Monterio Internacional, propone continuar con la reforma fiscal con un nuevo incremento de la carga impositiva, cuando ya somos unos de los países más caros de la región, y nos encontramos con una economía desacelerada.
El Estado costarricense con más de trescientas instituciones, consume fondos vorazmente, y al escuchar al mismo ministro Carlos Manuel Rodríguez afirmar a viva voz que una institución como Recope puede funcionar con el cuarenta por ciento de los empleados que tiene en planilla, nos preguntamos ¿Será igual en otras instituciones?
Esto nos pone sobre la mesa un tema que a muchos preocupa: el control del gasto.
Hubo compromisos de parte de la Presidencia en ese sentido, y ya es tiempo de empezar a cumplirlos.
Hay exitativas en esa línea de varias fracciones que colaboraron con su voto en la aprobación del incremento en la carga tributaria.
No debe ser la sociedad la que se ajuste a las necesidades del Estado, sino que éste debe de ajustarse a las necesidades del conglomerado social.
¿Más impuestos? No, Costa Rica no lo aguanta.
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