Columna Ni fu ni fa

Manipulación y falacias: la estrategia política para perfectos idiotas

1. Las mentiras, la manipulación, las falacias y las hipérboles han cargado la política nacional en los últimos años. La campaña del miedo implementada por los opositores a Rodrigo Chaves no ha tenido reparos en falsear absolutamente todo.

2. En las cercanías de la Universidad de Costa Rica se pueden ver grafitis de “universitarios” que dicen: “Laura dictadora”. Aquí aparece una de las mentiras que se repite una y otra vez por gente medianamente pensante, pero que termina reflejándose como un grupo de completos idiotas. Según la RAE, una dictadura es un “régimen político que, mediante la fuerza o la violencia, concentra todo el poder en una persona o grupo, suprimiendo derechos humanos y libertades individuales”. Nada de lo que define una dictadura puede achacársele a la presidenta electa Laura Fernández.

3. Ni siquiera tiene mucho sentido analizar una afirmación tan ridícula. Sin embargo, el fondo del asunto es que una manada de actores políticos la ha repetido constantemente, especialmente sectores del Frente Amplio y de Liberación Nacional. Es evidente que utilizan este tipo de ataques para que los sectores más limitados de sus seguidores los repitan como loros e incluso los escriban en paredes.

4. Esa fue la estrategia principal durante la campaña del miedo sin límites que se vivió en las pasadas elecciones, donde Álvaro Ramos, Claudia Dobles y Ariel Robles, entre otros, hablaron reiteradamente de “dictadura”, apoyados por una red mediática de comunicación que convirtió la mentira y la falacia en su línea editorial.

5. Es claro que la estrategia consistía en hablarle a sus propios idiotas: muchachos que se creen cualquier cosa, que no analizan ni siquiera una frase de dos palabras; tontos útiles de la izquierda, como los descritos en la obra Manual del perfecto idiota latinoamericano.

6. Hoy existe una izquierda menos ideológica, pero quienes dominan a estos pequeños idiotas han sabido trasladarse hacia minorías LGTBI+, “feministas” y seudoambientalistas. En estos sectores han encontrado un caldo de cultivo para nuevos fanáticos, muchos de los cuales terminan en universidades públicas y en salas de redacción de medios de prensa progresista.

7. Otra de las mentiras más utilizadas contra el gobierno de Rodrigo Chaves es la típica acusación de “narcoestado”, repetida constantemente por Antonio Ortega, Sofía Guillén y otros personajes de la pasada Asamblea Legislativa. Vamos al concepto: un narcoestado es un país donde las instituciones públicas —políticas, judiciales y policiales— han sido infiltradas o cooptadas por redes de narcotráfico, haciendo que el Estado colabore, proteja o dependa del tráfico ilícito. Bastante simple de entender.

8. En el caso del actual gobierno, esa acusación se cae por sí sola, porque incluso Estados Unidos ha alabado el trabajo realizado en la lucha contra el narcotráfico, algo que los simpatizantes del Frente Amplio no pueden negar. Sin embargo, continúan repitiéndolo para que sus seguidores lo masifiquen.

9. Volviendo a la estrategia de manipulación, los opositores a Rodrigo Chaves inventaban una mentira —“dictadura”, “narcoestado” y otras más— y luego se presentaban como los defensores y luchadores contra esas mismas falsedades que ellos habían creado. Entonces, quienes los seguían terminaban creyendo que realmente estaban defendiendo a Costa Rica.

10. Resulta risible que quienes históricamente han apoyado dictaduras como la cubana, la venezolana o la nicaragüense sean precisamente sectores de izquierda representados por el Frente Amplio. Ahora pretenden presentarse como defensores de la democracia. Pero el objetivo era que los idiotas los siguieran, y lo lograron.

11. Estos seguidores eran convencidos por una manada de “influencers” pagados: la Monge, la Mía, los Pieros, el “pedófilo del Zurquí” y muchos más, quienes inundaban las redes sociales con mensajes alineados a los intereses de sus patronos del Frente Amplio y el Partido Liberación Nacional.

12. Por su parte, la prensa que perdió los privilegios de las pautas millonarias que mantuvo durante los gobiernos del PAC se convirtió en caja de resonancia de la mentira. Y, desde su perspectiva, tenían razones para hacerlo, pues este gobierno les hizo perder millones de colones que recibían fácilmente en administraciones anteriores al chavismo.

13. Y las mentiras no se detienen. Todo parece indicar que la oposición en esta Asamblea Legislativa seguirá utilizando la retórica de la falacia y el engaño, algo habitual en el Frente Amplio, que ha logrado convertir las acusaciones falsas en un mecanismo para mantener a sus dirigentes asalariados gracias al apoyo de seguidores que creen ciegamente en esa narrativa.

14. Capítulo aparte merecen los medios de la Universidad de Costa Rica, financiados por todos los costarricenses. Estos medios, sin vergüenza alguna, funcionan como panfletos al servicio de la izquierda vinculada al Frente Amplio y al PAC. Su línea editorial se basa en defender y exaltar a sus aliados políticos mientras atacan constantemente al gobierno. Y en esto no se salva ninguno: todos los medios universitarios representan, para muchos ciudadanos, un uso abusivo de los recursos provenientes del FEES.

15. Es posible que al país le esperen cuatro u ocho años más de falacias, mentiras y manipulación: la forma desesperada en que la izquierda y sus nuevos aliados del Partido Liberación Nacional y el PUSC intentan retomar el poder y el control del status quo.

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