
La celebración este dos de junio del Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria, es ocasión propicia para enviar una alerta a los padres y madres de familia sobre los síntomas que pueden estar presentando sus hijos.
Contar estrictamente las calorías que se consumen, tener episodios constantes de “atracones” y hasta obsesión por evitar alimentos de origen animal, son algunos de los comportamientos que los niños y adolescentes costarricenses pueden estar presentando como señal de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).
Según un estudio realizado en el 2016, por el Instituto Costarricense de Enseñanza e Investigación en Salud (Inciensa), la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED) entre 2.626 estudiantes de 64 centros educativos del país, cuatro de cada diez estudiantes con peso normal afirman sentirse gordos y más de un 57% están descontentos con su imagen corporal.
El estudio reveló además que un 37,2% de los encuestados dijo contar las calorías que come, un 31% evita comer “harinas” (carbohidratos), un 14,2% siente culpabilidad al comer y a un 10,9% le gusta sentir el estómago vacío.
Esta realidad y en el marco del Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria, el Colegio de Profesionales en Nutrición hace un llamado a los padres y madres de familia para que estén atentos a cualquier actitud en sus hijos que pueda ser manifestación de este problema.
Además, los niños y adolescentes están cada vez más expuestos a información sobre variedad de dietas y cómo lograr el peso “perfecto” y por otro lado están bombardeados con mensajes de comida rica, barata y atractiva lo cual los hace vulnerables a iniciar conductas dañinas. Por lo tanto los adultos deben estar atentos a otros comportamientos más allá de los que tradicionalmente se asocian a anorexia y bulimia, como por ejemplo volverse vegetariano, como una forma de restringir sus alimentos y su ingesta.
Entre otras conductas que podrían evidenciar algún trastorno alimentario, se puede citar por ejemplo cuando la persona deja de comer junto con los otros miembros de la familia y da excusas como: “estoy lleno”, “ya comí” o “no me gusta esa comida”, cuando experimenta cambios de ánimo importantes, se empieza a aislar y evita encuentros sociales que antes disfrutaba o bien cuando la persona sufre cambios drásticos de peso (perdida o aumento).
Las redes sociales pueden estar jugando un papel importante en el desarrollo de conductas alimenticias y emocionales dañinas, pues tienen un impacto altísimo en la percepción que los niños y adolescentes tienen sobre sí mismos e influyen en sus prácticas diarias. Por lo tanto los adultos deben estar alertas a los sitios y grupos sociales que los niños y jóvenes frecuentan en internet y orientarlos a que interactúen más bien con páginas que incentivan el autocuidado y ofrezcan consejos positivos.
Los TCA se pueden prevenir al evitar dietas restrictivas en personas menores de 18 años, pues según los especialistas, los menores de edad que se someten a dietas tienen hasta un 50% más de probabilidad de presentar trastornos de la conducta alimentaria. Realizar comidas en familia y evitar hablar del peso y la figura, son otras maneras de ejercer una influencia positiva sobre los menores.
Como profesionales en nutrición consideramos que el país necesita protocolos sistematizados para la atención de los TCA y un abordaje integrativo de estos trastornos de la mano de profesionales especializados y entrenados en el tema. Además, es importante tener un mayor acceso a tratamientos de calidad y contar con datos reales de prevalencia, pues hasta el momento se desconoce la cantidad de casos existentes en Costa Rica.
La celebración del Día Mundial de la Acción por los Trastornos de la Conducta Alimentaria es la ocasión adecuada para que las autoridades reflexionen sobre las medidas que se deben tomar de manera urgente para estudiar la prevalencia y trabajar de manera interdisciplinaria e interinstitucional para reducir el riesgo en la población.
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