Por Luigi Rebecchi Pannelli
Endémico y cansino se ha vuelto el hecho de que el pueblo de Costa Rica ya no cree en los políticos y; en buen tico: “no come cuentos”, pese al engaño sufrido inocentemente en la última elección; aunque todavía no calienta, como dirían los vendedores del Gordo Navideño; estamos en la víspera de otra elección y se asoman unas ofertas altisonantes tales como, “acabar con las filas en los hospitales” y ofrecer el “atol con el dedo” a los pensionados pobres; son propagandas con tinte “Pinochesco”, cuyos dineros que gastan en una campaña política insulsa; sería más provechoso donarlo al padre Sergio de La Obras del Espíritu Santo.
Añadimos que a medida que se presenten más candidatos aumentarán las “gangas” y por ende la subasta donde habrá que pujar mucho para cazar más votos.
Como todos los ticos, además de entrenadores de fútbol; somos todos politólogos y tenemos los pies en la tierra, consideramos y sugerimos a los futuros presidenciables que no les convendría abordar temas como la reforma fiscal, las convenciones colectivas; la posible reforma de los reglamentos de la Asamblea Legislativa que solo sirven para atrasar la marcha del país, porque son problemas que no son rentables para conseguir sufragios; mientras que deberían dedicarse a proponer acciones sencillas, como por ejemplo, reemplazar un puente de hamaca en ruinas por un Bailey, asfaltar unos cuantos kilómetros de carretera, aunque fueran dos y; construir más escuelitas rurales para los estudiantes de a caballo, porque en el caso específico; existe el dinero de un préstamo, oleado y sacramentado; para ser usado a favor de los jóvenes, quienes son el futuro del país. Para no ir más allá, son proyectos sencillos; factibles, ojalá rápidos; que la gente de a pie puede corroborar y decir: “mejor nada”. Como broche de oropel, por todo lo anterior, esperamos ser “canonizados”.