
La figura de antaño del bombero de guardia entre los bastidores de un teatro con todos sus aperos y el hacha colgando del cinto cuidando, para que la gente no fume ha desaparecido.
En los rincones de algunos cuarteles queda como olvidado un carro antiguo de tracción animal que se exhibe solo en las grandes ocasiones, no obstante unas escaleras kilométricas de última generación hacen la felicidad de los niños, las pértigas para las salidas rápidas de los hombres; siguen en uso pese a los años.
El Cuerpo de Bomberos es una institución trascendente por el trabajo que realizan para salvar vidas, arriesgando en muchos casos su misma vida.
Lo más digno consiste y perdura en la responsabilidad, la honestidad y; la decencia de estos servidores públicos quienes “Motu Proprio” han decidido prescindir de la huelga, un ejemplo para todo el mundo.
La campana de bronce del viejo carro tocará siempre y sonará a fiesta.
Y como alguien sabiamente dijo: “Honor a quien honor se merece”…
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