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Fecha de emisión: 26/07/2024
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término de quince días.

Emitida en SAN PEDRO, el 29 de julio del 2025.
BANCO NACIONAL DE COSTA RICA

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Fútbol Internacional

¿Cómo ‘Europa’ se metió para reconfigurar el mapa futbolístico de Concacaf?

Curazao utilizó ante Costa Rica a 15 futbolistas: 14 nacieron en Países Bajos. Surinam empleó 16 contra Honduras: 14 nacieron fuera de su territorio. Y Haití derrotó a Trinidad y Tobago utilizando tantos jugadores nacidos en Francia como en el propio Haití.

Los números ayudan a explicar una transformación que ya se refleja en los resultados.

El mapa futbolístico de Concacaf cambió.

Durante años, hablar de las principales selecciones del Caribe conducía casi inevitablemente hacia dos nombres: Jamaica y Trinidad y Tobago.

Jamaica consiguió su histórica clasificación al Mundial de Francia 1998. Trinidad y Tobago hizo lo propio para Alemania 2006.

Pero rumbo al Mundial de 2026 fueron Curazao y Haití las selecciones caribeñas que consiguieron los boletos directos. Curazao lo hizo por primera vez en su historia y Haití regresará a una Copa del Mundo después de 51 años. Panamá obtuvo el restante boleto de la eliminatoria de Concacaf para acompañar a los anfitriones Estados Unidos, México y Canadá.

Surinam estuvo cerca de sumarse.

Terminó segundo de su grupo y avanzó al repechaje intercontinental, donde incluso comenzó ganándole a Bolivia. Sin embargo, los sudamericanos remontaron y vencieron 2-1 el 26 de marzo de 2026 en Monterrey.

Mientras el Caribe colocó a Haití y Curazao directamente en el Mundial y llevó a Surinam al repechaje, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador quedaron eliminados.

La pregunta es inevitable.

¿Qué cambió?

Parte de la respuesta está a miles de kilómetros del Caribe: en Europa.

Curazao: 14 de 15 nacieron en Países Bajos

Costa Rica acaba de comprobarlo.

Curazao llegó al estadio Ricardo Saprissa y remontó un 3-0 para ganar 4-3 en la primera jornada de la Liga de Naciones. Rumbo al Mundial 2026, Haití fue una pesadilla.

Pero detrás del último resultado existe un dato todavía más llamativo.

De los 15 jugadores utilizados por Curazao contra Costa Rica, 14 nacieron en Países Bajos.

El único nacido en Curazao fue Tahith Chong, de Willemstad. Y su valor de mercado es de $3.5 millones.

Eso significa que el 93,3 % de los jugadores que Curazao puso sobre el terreno nació fuera de la isla.

Y ninguno de los 15 juega en Curazao.

Eloy Room juega en Miami FC; Sherel Floranus en PEC Zwolle; Armando Obispo en PSV; Shurandy Sambo en Burnley; Ar’Jany Martha en SC Telstar; Leandro Bacuna en Iğdır FK; Livano Comenencia en FC Zürich; Jearl Margaritha en Beveren; Jürgen Locadia en Tampa Bay; Juninho Bacuna en Gaziantep y Juriën Gaari en Abha.

Desde el banquillo aparecieron Tahith Chong, del Sheffield United; Kenji Gorré, del Maccabi Haifa; Jordi Paulina, del Fortuna Düsseldorf; y Nicky Souren, del SC Cambuur.

Los 15 están repartidos entre clubes de nueve países: Países Bajos, Estados Unidos, Inglaterra, Turquía, Suiza, Bélgica, Arabia Saudita, Israel y Alemania.

Curazao prácticamente construyó una selección nacional a partir de una diáspora futbolística.

Surinam: 87,5 % nació fuera del país

El caso de Surinam es similar.

Contra Honduras utilizó 16 futbolistas.

Trece nacieron en Países Bajos, uno en Bélgica y solamente dos en Surinam.

Es decir: 14 de 16 nacieron fuera de Surinam, un 87,5 %.

Entre los utilizados aparecen jugadores de FC Groningen, Al Kholood, Gaziantep, Huddersfield Town, RKC Waalwijk, Neftçi, Fortuna Sittard, Antalyaspor, Go Ahead Eagles, Dynamo Kyiv, Erzurumspor, ML Vitebsk, AEL Limassol, Sheriff Tiraspol, Hamburger SV y Újpest.

El propio FIFA describió recientemente a la actual selección surinamesa como un combinado compuesto mayoritariamente por jugadores nacidos fuera del país, de raíces surinamesas y que desarrollan sus carreras en el fútbol europeo. Hay otro dato que dimensiona el cambio: la primera liga profesional de Surinam apenas comenzó en 2024.

Sin embargo, esa selección llegó al repechaje mundialista y acaba de derrotar a Honduras en la primera fecha de Liga de Naciones.

Haití: siete nacieron en Haití y siete en Francia

Haití presenta otra ruta.

Aquí la gran cantera externa no está principalmente en Países Bajos, sino en Francia.

En la convocatoria que hemos analizado hay 24 jugadores: 10 nacieron en Haití y 14 fuera del país. Pero todos juegan fuera de la isla.

Nueve nacieron en Francia, dos en Canadá, dos en Estados Unidos y uno en Guadalupe.

Por tanto, el 58,3 % de la convocatoria nació fuera de Haití.

El dato se vuelve todavía más interesante al revisar a los futbolistas utilizados en el triunfo 3-2 sobre Trinidad y Tobago.

Haití empleó 16.

Siete nacieron en Haití. Siete nacieron en Francia. Uno nació en Canadá y otro en Estados Unidos.

En otras palabras, hubo exactamente la misma cantidad de futbolistas nacidos en Francia que en Haití.

Entre ellos aparecen jugadores de Sochaux, Angers, FC Lugano, Philadelphia Union, Atlanta United, FCV Dender, Sunderland, Vizela, Werder Bremen, Wolverhampton, Bodrumspor y AEK Atenas, entre otros.

Y Haití no solamente ganó su primer partido de esta Liga de Naciones. Viene de conseguir algo mucho más importante: clasificó al Mundial 2026 después de 51 años.

Entonces, ¿qué tiene que ver FIFA y el 2020?

Aquí aparece una de las claves para entender el cambio.

El 18 de septiembre de 2020, el 70.º Congreso de la FIFA aprobó modificaciones relacionadas con la elegibilidad para las selecciones nacionales.

Entre ellas se introdujeron excepciones a la prohibición general de cambiar de federación. FIFA posteriormente explicó que se trató de la primera renovación profunda de estas normas desde 2008.

¿Qué significa?

El sistema pasó a contemplar determinadas circunstancias en las que un futbolista que había representado a una federación podía solicitar posteriormente representar a otra, siempre que cumpliera las condiciones establecidas por FIFA.

Eso adquirió enorme relevancia para países con diásporas importantes.

Pero existe una diferencia fundamental: no todos los jugadores nacidos en Europa que hoy representan a selecciones caribeñas necesitaron acogerse a esa reforma.

Un futbolista nacido en Países Bajos, Francia, Bélgica, Estados Unidos o Canadá puede haber sido elegible para otra selección sin haber disputado previamente partidos oficiales que lo vincularan a otra federación.

Por eso sería incorrecto afirmar que FIFA simplemente permitió desde 2020 que cualquier jugador escogiera otra selección.

Las normas siguen estableciendo condiciones.

De hecho, FIFA actualizó este mismo mes sus directrices sobre elegibilidad y cambio de federación. Cuando corresponde acreditar el denominado «vínculo genuino», la nacionalidad por sí sola puede no resultar suficiente: debe existir una conexión demostrable mediante nacimiento, ascendencia o residencia.

Lo ocurrido desde 2020, sin embargo, amplió las posibilidades para determinados futbolistas y federaciones.

Y selecciones del Caribe encontraron una oportunidad enorme.

De los albañiles y profesores al fútbol europeo

Aquí también existe un cambio estructural.

Durante décadas hubo selecciones pequeñas del Caribe con una fuerte presencia de jugadores aficionados o semiprofesionales, personas que debían combinar el fútbol con otros trabajos y oficios.

Albañiles, profesores y trabajadores de diferentes actividades podían terminar enfrentándose a futbolistas profesionales de selecciones con estructuras históricamente superiores.

Generalizar esa realidad a todo el Caribe sería incorrecto. Surinam, por ejemplo, tuvo clubes muy competitivos internacionalmente durante los años 70 y 80: Transvaal fue dos veces campeón de Concacaf y Robinhood disputó varias finales regionales.

Pero la diferencia con lo que ocurre actualmente es evidente.

Curazao enfrentó a Costa Rica sin utilizar un solo jugador de su liga.

Surinam utilizó contra Honduras a 14 futbolistas nacidos fuera del país.

Haití puso contra Trinidad y Tobago tantos futbolistas nacidos en Francia como nacidos en Haití.

Ya no se trata únicamente de buscar jugadores dentro de una isla o un pequeño territorio.

Las federaciones pueden rastrear generaciones completas de descendientes que nacieron y, sobre todo, se formaron futbolísticamente en Europa.

Jamaica y Trinidad ya no están solas

También cambió la jerarquía interna del Caribe.

Jamaica y Trinidad y Tobago fueron durante años las referencias más reconocibles de la zona.

Ambas consiguieron algo que durante décadas estuvo fuera del alcance de prácticamente todo el resto: jugar un Mundial.

Ahora la fotografía es distinta.

En la eliminatoria de 2026, Curazao terminó por encima de Jamaica en el Grupo B y aseguró el boleto directo con un empate 0-0 precisamente en Kingston. Curazao cerró invicto esa ronda, con tres victorias y tres empates.

Haití, por su parte, ganó el Grupo C por encima de Honduras, Costa Rica y Nicaragua para regresar al Mundial.

Jamaica sigue siendo competitiva —acaba de vencer 3-2 a Guatemala— y Trinidad y Tobago continúa teniendo futbolistas importantes. Por eso no puede hablarse de su desaparición.

Lo que sí ocurrió es que dejaron de ser prácticamente las únicas referencias caribeñas capaces de competir de tú a tú con Centroamérica.

Curazao, Haití y Surinam modificaron esa ecuación.

Y Centroamérica recibió el golpe

Los resultados de la primera jornada de la Liga de Naciones volvieron a poner el fenómeno sobre la mesa.

Curazao derrotó 4-3 a Costa Rica después de estar perdiendo 3-0.

República Dominicana venció 3-2 a Nicaragua.

Surinam derrotó 3-2 a Honduras.

Jamaica venció 3-2 a Guatemala.

Y Haití, próximo rival de Costa Rica, derrotó 3-2 a Trinidad y Tobago, con goles al 90+1′ y 90+8′.

No significa que el Caribe haya desplazado definitivamente a Centroamérica ni que exista una superioridad general de una subregión sobre la otra.

Sí demuestra que la distancia que históricamente existió se redujo considerablemente.

Costa Rica y Honduras, dos selecciones que durante años representaron a Centroamérica en Copas del Mundo, ni siquiera clasificaron al Mundial 2026. Guatemala y El Salvador tampoco.

Mientras tanto, Haití y Curazao sí lo jugaron.

Surinam estuvo a dos partidos de conseguirlo y cayó en el primero del repechaje contra Bolivia.

Europa se metió en Concacaf

No geográficamente.

Futbolísticamente.

Países Bajos aparece detrás de buena parte de la transformación de Curazao y Surinam. Francia cumple un papel semejante con Haití.

Son jugadores que crecieron en academias, divisiones menores y estructuras profesionales europeas y que posteriormente encontraron una vía para representar los países de sus raíces familiares.

Las modificaciones introducidas por FIFA en 2020 ampliaron determinadas posibilidades de cambio de federación; las diásporas proporcionaron el talento y las federaciones caribeñas aprendieron a buscarlo.

El resultado comienza a verse en el campo.

Curazao: 93,3 % de los utilizados contra Costa Rica nació fuera de la isla.

Surinam: 87,5 % de los utilizados contra Honduras nació fuera del país.

Haití: 56,25 % de los utilizados contra Trinidad y Tobago nació fuera de Haití.

Europa no cambió de confederación. Pero parte del talento formado allí sí está ayudando a cambiar el mapa futbolístico de Concacaf.

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