La calidad moral no depende de la orientación sexual

» Por Marisol Chévez Hidalgo - Licenciada en filosofía Universidad de Costa Rica

Marcha de la Diversidad Costa Rica 2017. Foto: Luis Madrigal / El Mundo CR

El odio hacia las personas sexualmente diversas en éste país es grande. Pero aun así, no tan grande como para nublar la razón de muchos que saben lo que es correcto y lo que no, y menos, se sumarán para discriminar a alguien por su orientación sexual, debido a que ésta, puede obedecer a una serie infinita de factores que al fin de cuentas, no hacen que la comunidad LGTBIQ, deba ser excluida, perseguida o considerada menos como Seres Humanos o moralmente incorrectos en su desempeño diario.

Porque más allá de que no encaucemos nuestra propia sexualidad de esa manera, debemos ante todo, aprender a respetar las diferencias, como base de una sociedad tolerante e inclusiva. Debido a que la orientación sexual de una persona, no determina su calidad moral, ya que muchos heterosexuales, algunas veces son menos morales que otros que no lo son, presentando falencias en su desarrollo social e interpersonal, en el sentido de expresar un odio injustificado y explícito, hacia una parte de la sociedad que merece respeto y reconocimiento, como cualquier otro ciudadano.

Las personas LGTBIQ, han existido siempre y por ello, debemos tratarlas de la misma forma que esperamos ser tratados todos, sin exclusión, como Seres Humanos iguales ante la ley, superando las mezquindades de todo tipo. Ya que los odios y el irrespeto, lo único que hacen es agudizar la crisis ética y moral que nos circunda, no solo desde los hogares, colegios, universidades y congregaciones religiosas, sino también, desde las altas esferas del poder.

Principalmente en ésta etapa del desarrollo del Mundo, no se gana nada incrementando las diferencias entre unos y otros y más, mediante las cuales, han perdido la vida millones de personas por el solo hecho de ser honestos, ante la orientación sexual con que se identifican frente a los demás.

Como costarricenses, todos conocemos la doble moral que se practica en el país como parte de nuestra identidad, además de la facilidad con que de un momento a otro, se chotea a la gente por cualquier cosa. Pero enfocar éste choteo hacia la comunidad LGTBIQ, genera vergüenza, al igual que lo haría chotear a una mujer agredida o acosada sexualmente, porque la discriminación, exclusión y odio se transforma en una mala práctica en contra de la convivencia social.

Así, debemos implementar una actitud de censura que debe extenderse y visibilizar a todos aquellos responsables de transmitir un patrón de discriminación y exclusión, como si fuera algo correcto, cuando en realidad no lo es, ya que solo incrementa el odio entre los diferentes actores sociales, donde indistintamente del ámbito en que se desarrolle, debe ser punible jurídicamente hablando.

La moral es un tema muy delicado, más allá de las costumbres que pueden variar con el paso del tiempo y sobre todo; cuando se relativizan en el sentido de relacionarlas con un patrón general que supuestamente, está representado por las personas heterosexuales, cuando en realidad no tiene nada que ver con esto, ya que la moral se opone a lo físico, desde el punto de vista de la filosofía.

De ésta forma, es que las ciencias morales comprenden esto en oposición a las ciencias naturales, porque éstas, se someten a una valoración que en todo caso, es más subjetiva que objetiva. Así, la obediencia a las leyes y la Constitución es totalmente correcta, al respetar los derechos de las comunidades minoritarias LGTBIQ, más allá de los juicios de valor que provienen de la subjetividad de cada uno y que no constituyen, la totalidad del conglomerado social que es más extenso e incluye, a todos aquellos excluidos de la sociedad y cuya participación debe ser la misma.

Con lo cual, para esos que se jactan explícitamente de odiar y señalar a las personas sexualmente diversas, como si estuvieran enfermos, mediante toda clase de improperios y descalificaciones, lo único que generan es evidenciar ante los otros, la escasa educación y falta de tolerancia que poseen, al igual que algún tema no resuelto en su propia sexualidad y que a todas luces, debe ser tratado por un especialista.

Porque más personas cada día, no estamos dispuestas a sumarnos a la intolerancia y exigimos la penalización de los crímenes de odio, al igual que en Europa, y otros países alrededor del Mundo, para lograr ponerle un freno a esta mala práctica de discriminación social que le ha arrebatado la vida, a un sector no menos importante de la población que no debe, porque esconder lo que realmente son: Seres Humanos como Usted o como yo, más allá de toda discriminación…

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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