Por: M.Sc Laura Chaves Quirós, Vice Alcaldesa Electa en Alajuela
Nacido en la pampa guanacasteca, Jesús Bonilla Chavarría vino al mundo para llenarlo de música y alegría.
Este próximo 12 de marzo, se cumple CV (105 años de su natalicio), siendo él, otra de las notables figuras de carácter nacional, como don Tomás Guardia, que, naciendo en Guanacaste, quiso hacer de Alajuela su ciudad adoptiva.
La herencia cultural de don Jesús está teñida por la inmortalidad y las presentes generaciones agradecemos su legado.
Su maestría musical ya venía en la sangre. Si bien es cierto recibió en la capital cierta formación, fue su espíritu henchido de pasión por las notas musicales y la creación de obras trascendentales lo que le llevó a dedicar largas jornadas de trabajo pese a su juventud, hasta perfeccionar su tarea y constituirse en un referente del arte en Costa Rica.
Tal como refiere el escrito de Radio Pampa donde se nos detalla la trayectoria de este enorme músico: “Don Jesús Bonilla Chavarría fue director de orquesta, compositor, autor de más de 300 composiciones, parte de su repertorio incluye más de 40 himnos para escuelas y colegios. Escribió la música del Himno de Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica. Participó como director huésped de la Orquesta Sinfónica Nacional, junto al maestro Hugo Mariani en el año 1956. Años después, en 1974 volvería a ser Director Invitado acompañando al Maestro Gerald Brown durante los conciertos de Extensión Cultural y en donde tiene la oportunidad de dirigir su música.”
Su obra “Luna Liberiana” fue escuchada por vez primera un 14 de febrero de 1936, ergo, cercana está pasada la fecha del 80 aniversario de iniciación como pieza musical de incalculable valor folclórico y patrimonial de los costarricenses.
Se dice que la inspiración le llegó al maestro Bonilla sentado en “La Copa de Oro”, una vetusta calle esquinera ubicada en la calle real de la ciudad de Liberia.
Recordar al maestro es una bella experiencia del espíritu para aquellos que amamos Alajuela y deseamos llenarla de arte en cada rincón.
Recordar a don Jesús Bonilla es llenar cada parcela del alma con sus notas, verle de nuevo caminar por las calles alajuelenses violín en mano y la sonrisa honesta que le acompañó hasta el fin de sus días.
Al cumplir 80 años de existencia su más bella melodía, es menester recordar al maestro con su más dulce sonata: “Luna liberiana, luna para amar, yo bajo tu manto lloro de placer y en noches calladas cuando todo duerme. Luna liberiana yo velo por ti….”
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