Instituto de Guanacaste: 71 años del saber

Instituto de Guanacaste

Por: Lic. Miguel Fajardo Korea, Premio Nacional de Educación Mauro Fernández-2008

En los anales de la fundación del Instituto de Guanacaste, destaca la figura del Lic. Teodoro Picado Michalski, presidente de Costa Rica (1944-1948). Picado Michalski, quien fuera ministro de educación durante el tercer periodo de Ricardo Jiménez Oreamuno (1932-1936), conocía las necesidades de crear un colegio de enseñanza media para Guanacaste.

Por eso, solicitó al diputado alajuelense, Dr. Onofre Villalobos Soto, que presentara dicho proyecto de ley, el 7  de julio de 1944. Se propuso el nombre de Instituto de Guanacaste, como símbolo de unión espiritual emblemática con el Instituto de Alajuela (1887).

El  proyecto  de  ley N° 126,  para  crear el Instituto de Guanacaste, se presentó el 25 de julio de 1944, con ocasión del aniversario 120 de la Anexión del Partido de Nicoya, cuando se le dio el primer debate. El  27 y 28 de julio de dicho año fueron refrendados los otros dos.

Es válido recordar, que hubo grupos y voces provinciales en contra de la creación de este primer colegio, con el escuálido argumento que se iban a terminar los peones, los sabaneros y las cocineras. La historia los olvidó, por la chatez de sus bajos intereses. Tómese en cuenta que la creación del primer colegio de enseñanza media en Guanacaste, sucede 121 años después de la Anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica (25-7-1824).

El Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995), fundador del  Partido Confraternidad Guanacasteca y Benemérito de la Patria en el 2002, dijo: “Guanacastecos: si queremos tener hijos, luchad primero por su libertad y preparadles primero un terreno de mejor ambiente cultural, moral y material”. La suya fue, sin duda,  una de las primeras voces de autoridad moral en exigir al gobierno la visionaria creación de un colegio en Guanacaste.

El 11 de abril de 1945, la fundación del Instituto de Guanacaste, con 64 estudiantes, se convierte en el primer centro de enseñanza media en la provincia, es decir, se da otra de las revoluciones espirituales que ha ido oxigenando la Anexión en proceso de un Guanacaste que piensa y actúa.

Su primer director fue Rafael Cortés Chacón. Asimismo, distinguidos educadores como Juvenal Valerio, Humberto Muñoz, Gonzalo Soto, Rafael Rojas –primer guanacasteco en dirigirlo-, Mafalda Milano, Óscar Ruiz Centeno, José Joaquín Muñoz Bustos, Leonel Centeno Garnier, Francisco Ramón Morales, Anny Watson Céspedes, Álvaro Coronado Salazar o Nayuribe Guadamuz Rosales, entre otros,  han sabido imprimirle energía y sello institucional al Instituto del saber.

Tuve la dicha de ser uno de sus  heraldos estudiantiles. El Instituto abrió su lucha para vencer a la ignorancia. Sin embargo, una minoría de poder estaba opuesta al despertar de las conciencias. La historia pasa factura contra esos nombres mezquinos para el olvido.

Instituto de Guanacaste: Institución Benemérita, con pasillos nómadas que acrecientan con su alma el griterío de la sirena, símbolo perenne para combatir la injusticia enquistada en Guanacaste.

El Instituto marca el esplendor del saber en la geografía de sus hijos más humildes. Voces retrógradas apostaban por la no desaparición de peones, sabaneros y cocineras.

Otras voces objetivas creyeron en el tiempo estelar para el Guanacaste inclusivo. Gracias históricas por tantas generaciones que hemos bebido de su aura, de su conocimiento abierto. Recuerdo a educadores y guías humanistas como Filita Ocampo, Hilda Camacho, Pedro Donaldo Ruiz, Félix Torres, Sergio Granados, Eladio Cañas, Esperanza Castrillo, José Joaquín Villegas, Maritza Sanabria, Roberto Núñez o Amalia Baltodano…

Cuando rememoro mi lustro estudiantil en el INSTI (1969-1973), recuerdo su bandera verde y amarilla. Su lema: “Honor, lealtad, perseverancia”. Su histórico uniforme: pantalón blanco con ribetes negros a los lados; camisa blanca, con la segunda insignia a la altura del brazo izquierdo. Zapatos negros. El uniforme era un  distintivo de honor; un deber educativo, sin excusa alguna.

El Prof. Sacramento Villegas enseñó con pasión el Himno al Instituto de Guanacaste: música del Maestro Tobías Sanabria y letra de Gonzalo Dobles: “Somos heraldos de una cruzada / que va forjando nuestro ideal”…

Desde siempre, el 11 de abril de 1945 tiene un alto y doble significado de esplendor cultural, educativo e histórico. El Instituto de Guanacaste: seguirá creciendo en las pampas abiertas, porque llegarán otros heraldos para continuar luchando contra la ignorancia.

Por su innegable aporte a la educación costarricense, el Instituto de Guanacaste fue declarado Institución  Benemérita  de  la  Cultura  de  Costa  Rica, Ley 7603 del 02/05/1996, publicada en la Gaceta 94 del 17/05/1996.

El Instituto abrió los  espíritus desde hace 71 años. El siglo XXI seguirá creciendo en el Tempisque ritual de los sueños posibles. La ruta del Capulín seguirá siendo travesía iluminada, ruta sin misterio para completar en sus caminos la  Conciencia indoblegable, para continuar proponiendo la lucha estelar contra un  Guanacaste ajeno. ¡Albricias!

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