Ahora resulta que Costa Rica está superando hasta la fecha, en este 2023, la cantidad de homicidios de años anteriores. Hasta se cambió de ministro de Seguridad hace ya varios meses, pero no parece que hayamos mejorado gran cosa desde entonces.
La justicia no debería seguir siendo ciega. Sin embargo, desde la antigüedad siempre se nos ha insistido con el cuento de que la justicia es ciega. La verdad es que en la actualidad y con tantos avances en todos los campos de las ciencias y las tecnologías, ya no se justifica que la justicia siga siendo ciega y, menos se justifica en un pequeñísimo país como Costa Rica, de escasísimos recursos económicos, en la que la mayoría de todos los dineros públicos se van en salarios y privilegios, pero no se resuelve nada. Por ejemplo, continúan las listas de espera sin fin en la CCSS y ahora compiten con las listas de casos sin resolver en el Poder Judicial.
No puede ser que todos los procedimientos y todas las sanciones que hay que ejecutar para defender al Estado y por ende a sus habitantes, a todos los demás costarricenses, tarden años y años y hasta prescriben: la trocha, el cementazo, el caso cochinilla, el caso diamante, los privilegios de las convenciones colectivas del sector público, el combustible de los diputados y otros funcionarios públicos, las pensiones de lujo, el salario escolar, los pagos de más por errores en las planillas del ministerio de educación y otras instituciones públicas, las repúblicas independientes, los recursos ilimitados, sin control y sin fin para el FEES, etc, etc, etc..
La gran mayoría de los problemas de Costa Rica se resolverían muy fácilmente, si todas las auditorías internas, contralorías y demás instituciones de control del gasto público, por fin comprendieran que su trabajo es muy importante y necesario para nuestro país, aunque sus salarios y privilegios sean pagados por cada institución pública, su deber inicial y final es por Costa Rica, porque de lo contrario, nunca van a alcanzar ni más impuestos ni más enorme deuda pública con la enormidad de intereses, para cubrir tantas y tantas fallas en el control de los gastos.
También se prevendrían y se evitarían muchos otros problemas, si el TSE tuviera entre sus prioridades estar actualizando diariamente, todo lo relativo a mejorar todos nuestros procesos electorales: no más reelección de diputados ni de ningún funcionario público, no más candidatos con doble postulación para presidente y para diputado, disminuir la cantidad de diputados, establecer y exigir más y mejores requisitos a todos los candidatos y a todos los partidos, en fin. Debería ser prioridad disminuir el creciente abstencionismo y para eso, no podemos seguir con los mismos procesos electorales de hace 200 años.
También se prevendrían y se evitarían muchos otros problemas, si la Sala IV tuviera entre sus prioridades estar actualizando diariamente todo lo relativo a nuestra Constitución Política: la interpretación correcta y las mejoras necesarias a todas las leyes, de artículos como los relativos a las convenciones colectivas y al sin fundamento 8% del PIB para financiar a la educación pública por ejemplo. Ya hace varios años se permitió la innecesaria reelección presidencial, así que, sí se puede modificar todo lo que sea necesario, para beneficio de nuestro país y en consecuencia, para beneficio de todos los costarricenses.
Importantísima también, la creciente participación e influencia, de cada vez más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales y el periodismo, como el cuarto poder ampliado de las democracias, en el resultado de las decisiones de los últimos gobiernos de turno. Porque todos los costarricenses queremos seguir disfrutando de nuestra democracia única y original, de nuestra democracia a la tica, de nuestra democracia del pura vida.