Infraestructura pública: ataquemos la raíz del asunto

» Por Juan Carlos Quirós S. - Economista y profesor universitario Ex director de crédito público

Foto cortesía del MOPT
Foto cortesía del MOPT

En declaraciones recientes del nuevo Ministro de Obras Públicas y Transportes (MOPT), señala que revisará los costos y contrataciones de infraestructura carretera realizadas por la Administración saliente, y solicitará a la Contraloría General de la República la colaboración en la identificación de las especificaciones que encarecen las obras, con el fin de luchar contra la corrupción en el MOPT.

Me parece muy loable que el señor ministro con determinación decida emprender desde el inicio de su gestión, una labor de transparencia, rendición de cuentas y supervisión de las obras que son realizadas con fondos públicos. En particular, porque además de la necesidad que tenemos el pueblo costarricense de conocer dónde y cómo se gastan los recursos, también como ha señalado el Banco Central de Costa Rica la ejecución de la inversión pública dinamiza la actividad económica, y por tanto, nos beneficia a todos. Según Esquivel  y  Loaiza (2016) un  incremento  de USD 330 millones en  el  acervo  de  capital  en  infraestructura podría tener un impacto en la tasa de crecimiento del PIB que se ubica entre 1,25% y 1,6%.

Con respecto al tema de rendición de cuentas, una herramienta que podrá colaborar al señor ministro y al resto del equipo de don Carlos Alvarado, es el Mapa de Inversiones; en la cual tuvimos el honor de participar en su génesis, junto al ex viceministro del MOPT Mauricio González y al actual Gerente de Inversiones de Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan), Francisco Tula. Esta es una plataforma administrada por Mideplan lanzada en marzo anterior, elaborada en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y que permitirá a la ciudadanía fiscalizar en tiempo real la evolución de los proyectos de inversión pública ubicados en sus cantones. Ese cuadro de mando del que dispondrán los jerarcas y que podrán acceder desde cualquier lugar, permitirá conocer información financiera y física asociada a las obras, aunque, para los efectos del señor Ministro, estimo conveniente adjuntar información relacionada con los estudios de pre inversión y factibilidad y los contratos adjudicados.

No obstante lo anterior, intuyo que la preocupación principal del Ministro del MOPT radica en eventuales “sobre costos” injustificables relativos a las obras. Aunque eso podría ser factible y se debe investigar, vale la pena cuestionarse si realmente siempre existen “sobre costos” injustificados, y es por lo tanto, que deberíamos volver la mirada y la atención a lo que considero es el “pecado original” en los proyectos de infraestructura pública costarricense, las debilidades en la planificación y gestión de programas y proyectos.

En primer lugar, es necesario contar con una herramienta de planificación de largo plazo, que realmente funcione como una columna vertebral que delimite la “carretera” por la que deba transitar nuestro país en los próximos veinte o treinta años. Ese norte hará factible empatar nuestras necesidades de corto y mediano plazo materializadas en un plan quinquenal de desarrollo, que debería contener proyectos de inversión ordenados según sea la prioridad económica social u otra herramienta comprobada que justifique su ejecución.

En segundo término, más allá de un tema de ideología sobre cómo hacer las cosas, debemos recordar que para obtener bienes y servicios públicos, lo podemos realizar por la forma tradicional, mediante endeudamiento público, y mediante, otras formas novedosas, que no lo son tanto, pero que nos hemos negado a profundizar, como los fideicomisos de titularización, fondos de inversión de desarrollo, y Alianzas Público Privadas, en las cuales, la Concesión de obra pública es sólo una de esas múltiples figuras. En un contexto de vulnerabilidad fiscal, donde los niveles de endeudamiento rozan el límite natural de la deuda, considerado como sostenible por los especialistas, debemos asignar los recursos escasos donde mejor sea conveniente y en el mejor de los casos, en donde la transferencia de riesgos se pueda asignar al que mejor pueda administrarla.

Finalmente, como tercer punto, la debilidad en la gestión de los proyectos de inversión se ha hecho evidente con la lentitud de la ejecución de las obras. La forma tradicional en que se han llevado a cabo los proyectos de infraestructura es mediante la contratación de un crédito público de algún multilateral bajo condiciones blandas, gestionado por una unidad ejecutora ligada algún Ministerio o Institución Autónoma. En ese sentido, debilidades en la conformación y funcionamiento de las unidades ejecutoras, limitada comunicación entre los principales actores ligados al proyecto, debilidades en el diseño de términos de referencia y carteles de licitación, largos procesos de contratación administrativa, y debilidades en el monitoreo y control de obras, redunda en baja capacidad en la gestión de proyectos, generando prórrogas a los contratos comerciales y mayores costos a los presupuestados.

Por lo tanto, la ausencia de un instrumento de planificación de largo plazo, metodologías que permitan jerarquizar proyectos en las instituciones promotoras y su ejecución eficiente por parte de las unidades ejecutoras, así como, debilidades técnicas en las etapas de pre inversión y factibilidad, cuyas bases son estudios desactualizados, muy probablemente, implicarán procesos de expropiación adicional, y por ende, incremento en los costos e inclusión de obras complementarias.

Este tipo de reflexiones considero importante, ponerlas nuevamente en la mesa dado que otra Administración está tomando las riendas del país. La ética y la buena voluntad no siempre van de la mano, pero las debilidades en la concepción, formulación y planificación en los programas y proyectos de infraestructura debemos resolverlas lo antes posible. Es clave para nuestras generaciones futuras, mi hijo José Manuel y Luciana, que el Gobierno adopte una visión estado de largo plazo, subsanando los cuellos de botella identificados en los proyectos actuales y planificando correctamente aquellos prioritarios, que nos lleven a la Costa Rica que todos necesitamos.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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