
El conflicto entre Rusia y Ucrania se podría bien rastrear a los tiempos del imperio ruso, pero no nos planteamos tal objetivo en esta reflexión, si no ¿Qué nos puede decir la disciplina de las Relaciones Internacionales sobre el conflicto? ¿Es acaso este estallido un fracaso de la diplomacia internacional?
Para empezar, haremos un esbozo de dos teorías que han sido “rivales” y que han moldeado un largo debate sobre las RRII son el Idealismo y el Realismo, este esbozo es generalizado sabemos que el pensamiento académico ha sido incesante y nuevas variantes de estas corrientes han sido desarrolladas.
Para el Idealismo las RRII se tienen que basar en acuerdos multilaterales de mecanismos de derechos internacional y organizaciones que promuevan la diplomacia frente al conflicto.
Podemos rastrear intentos teóricos de esta corriente desde el famoso tratado de “La paz perpetua” de Inmanuel Kant, pero podemos poner un ejemplo fundacional de la tendencia en el final de la primera guerra mundial, con el paso al frente del ex presidente de los EEUU Wodrow Wilson y la creación de la “Sociedad de Naciones” precedente directo de lo que hoy conocemos como Organización de Naciones Unidas o ONU.
Por otro lado, tenemos la visión del realismo que nos plantea que los estados-nación actúan de una manera racional y conforme a la naturaleza humana en la búsqueda de sus intereses y seguridad y buscan crear un orden hegemónico del mundo. Podemos rastrear las raíces del realismo en pensadores clásicos como Tucídides, Maquiavelo y Hobbes. Aunque los intentos teóricos contemporáneos se dan a partir de la década de los 30 del siglo XX con pensadores como Carr, Morgenthau y Niebhur. La acción de búsqueda de hegemonía mundial la podemos establecer desde la acción de potencias coloniales anglosajonas y europeas, al paso de la bipolaridad de la guerra fría entre la URSS y los EEUU, al dominio total de la unipolaridad de EEUU después de la caída del “socialismo real”, al actual y discutido orden multipolar de EEUU, Rusia, China y la EU.
Pasemos ahora a un análisis de la escalada diplomática del conflicto Rusia-Ucrania.
El acuerdo de Minsk ha sido tal vez el intento más “agresivo” por frenar el conflicto interno ucraniano ante los intereses ruso sobre la península de Crimea y en el Donbás. El acuerdo se dio entre el llamado “cuarteto de Normandía” Alemania-Francia-Rusia-Ucrania, este propuso un alto al fuego en el conflicto del Donbás contra las fuerzas separatistas de Donetsk y Lugansk entre otras medidas, acuerdo que quedó en el papel con la violación por parte de los dos mandos de las demandas estipuladas.
La línea argumentativa empieza con el establecimiento de las demandas de seguridad rusas y el planteamiento de las llamadas “líneas rojas” ante la expansión de la OTAN hacía el este de Europa y el intento de adhesión de Ucrania al organismo. La respuesta estadounidense ha sido de desconocimiento de estas exigencias, tras largos espectáculos mediáticos de famosas llamadas e intensas conversaciones entre Biden y Putin ha desencadenado con la expulsión de diplomáticos de los EEUU por parte de Putin.
Por otra parte, los actores europeos de las principales naciones de la UE y el amparo de la OSCE. El presidente Macrón ha optado por reivindicar el papel de Europa en el conflicto y la vuelta al acuerdo de Minsk, también ganar tiempo con “congelar” las tensiones.
El secretario Scholz ha intentado persuadir al mandatario ruso con la negociación del gasoducto del Nord Stream 2 y sus posibles consecuencias económicas ante la suspensión del negocio bilateral.
Por otra parte, veamos ahora las medidas de coacción y uso de la violencia militar y económica que se han desplegado por las diferentes partes.
Del lado ruso se ha desplegado un fuerte contingente militar en la frontera ucraniana-rusa con todo tipo de armamentos y fuerzas de choque terrestres, así como la colocación de bases a lo largo de Bielorusia.
Occidente ha contrarrestado esto con una importante ayuda militar que incluye el apoyo con tropas estadounidenses, así como implementos de inteligencia militar y armamento de mediano alcance, Europa y Canadá han enviado medicamentos e implementos militares, pero se han negado al despliegue de tropas.
Las sanciones económicas han jugado una potente fuerza no militar que podría tener enormes consecuencias para los rusos, se han suspendido por completo las negociaciones del gasoducto alemán-ruso, también se plantea golpear el suministro petrolero, el bloqueo total de los organismos financieros, el debilitamiento del sector tecnológico.
¿Cuál ha sido el papel de las organizaciones internacionales? El papel se ha restringido a la vigilancia de acuerdos mínimos éticos en una guerra, la vigilancia de los afectados y que no se comentan crímenes de guerra si bien la ONU y la OSCE han retirado a gran cantidad de personal sigue habiendo misiones de observación.
¿Y qué pasa con el consejo de seguridad de la ONU? Debilidad e impotencia, son los adjetivos que mejor lo definen, se han reunido más de dos veces en 48 horas con acalorados debates, PERO sin lograr nada ya que Rusia pertenece a los miembros permanentes del consejo y tiene el poder del veto, lo cual la Carta de Naciones Unidas sigue siendo eso solo una CARTA, para mantener “la paz” en el tercer mundo, pero cuando de potencias se habla tienen campo abierto para iniciar conflictos bélicos.
En conclusión como decía un viejo profesor las teorías son lentes para ver la realidad del mundo, pero la teórica política así como la social (Y hay quien cree que la científica) no escapa de la ideología, de nuestros valores morales, hay un claro predominio de la visión realista sirve para entender de una manera más certera las relaciones internacionales, ambos sectores hegemónicos del conflicto han buscado sus garantías de seguridad con la OTAN y las “líneas rojas”, ambos sectores también tendrán fuertes consecuencias. Como postula la teoría de juegos “la política es un juego de suma cero”.
Este conflicto nos ha demostrado el fracaso de la diplomacia, al menos como se plantea actualmente, para el idealismo como ideología es un fiasco que sus instituciones se limiten a mirar y reparar daños del conflicto. La misma visión realista se impone en los aparatos idealistas con la idea de miembros permanentes en el consejo de seguridad con posibilidad de veto. ¿Será que los idealistas tendremos que imponernos por la fuerza de la conciencia común? ¿Será una visión muy ingenua del ser humano, que sigue sometido a su cultura e intereses? ¿Será que el mundo (en sentido político) y la conciencia mundial no existen?
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