
15 mil millones de colones, es el monto que este año se destinaran por parte del Ministerio de Educación Pública para completar el monto del FEES. No son un regalo, ni mucho menos un capricho. La educación pública superior no es ninguna tierra mágica flotante de la realidad nacional, al contrario, las universidades públicas son pioneras y constructoras de las grandes obras que tenemos en nuestro país, son las formadoras de profesionales críticos, visionarios y soñadores. Nosotros los estudiantes aspiramos a colaborar con el desarrollo social y económico del país.
Más de 40000 estudiantes formamos parte de una de estas universidades, la Universidad de Costa Rica, que de paso, la que más recibe fondos del FEES. No es casualidad, contamos con más de 1300 proyectos de investigación que ayudan y ayudaran al progreso del país y que por supuesto nos posiciona a nivel internacional. La regionalización es esencial para garantizar la educación de calidad a más personas. Actualmente la Universidad de Costa Rica, consta de 11 sedes y recintos a lo largo y ancho de nuestro país, garantizando ser una institución que promueve al ascenso social a nivel nacional; sin embargo debemos seguir promoviendo la regionalización.
Más del 75% de los estudiantes de la Universidad provienen de la educación pública, más del 50% de los estudiantes poseen beca, que les permite continuar sus estudios superiores; y no, no es un “regalo”, es asegurar de forma integral el acceso a la educación superior. Posibilidad de residencias estudiantil, exoneración de la matrícula, alimentación, transporte y servicios de salud son solo algunos de los servicios que estudiantes que por su situación socio-económica pueden aplicar. Tenemos diversas oportunidades académicas para estudiantes regulares, adultos mayores, personas con discapacidad cognitiva y población en general en pregrado, grado, posgrado, capacitaciones, cursos libres, foros y muchísimas oportunidades más.
Las universidades públicas nunca han estado aisladas, ni al margen del desarrollo del país. No solo forman profesionales de diversas áreas, forman personas críticas, humanistas, empáticas y solidarias. Los fondos que se destinen a estas instituciones no se deben ver nunca como un gasto, son una inversión para seguir teniendo y tener una Costa Rica con profesionales humanos, que sueñen y trabajen día a día por un país de oportunidades, solidario, humano, feminista y desarrollado; esa es nuestra convicción y los que nos mueve.
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