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Portada » Veganismo » Feudalismo

Feudalismo

  • Junio 23, 2016
  • 12:00 am

Hoy deseo tratar un grave problema estructural de la sociedad costarricense. Me refiero a la incapacidad de comunicarnos, a la atomización del poder, a la intolerancia y la defensa a ultranza de los privilegios logrados. Hoy quiero alertarlos sobre lo que llamaré la feudalización de Costa Rica.

En efecto, al escudriñar en el interior de nuestra sociedad, encontramos una serie de feudos que erigen orgullosos frente a otras fuentes de poder. A manera de ejemplo, los taxistas amenazan con sangre si la Sala Constitucional no resuelve pronto y a su gusto sobre el funcionamiento de Uber; los sindicatos amenazan con paralizar el país si no se suspende el trámite de los proyectos de contención del gasto público y la legislación sobre pluses salariales; los empresarios amenazan con un parón económico, que repercutirá en la suspensión de la contratación de nuevos empleados, atizando el desempleo.

El Gobierno amenaza al país con un estallido social si no se aprueban los nuevos impuestos; las universidades públicas, con paralizar las calles si se toca el FESS; las privadas, con oponerse a los esfuerzos por mejorar la calidad de la educación que imparten y contener sus ganancias en aras de una mayor inversión en mejores docentes y recursos para investigación.

Algunos grupos religiosos muestran su intransigencia en todos los temas, como si todo fuera igual de importante, y se oponen al avance de una agenda de derechos humanos, queriendo imponer sus creencias al conjunto de la población, irrespetando el derecho de los demás a ser diferentes y a pensar diferente, y a tener un Estado neutral que garantice el respeto a todas las creencias y que no tome partido por ninguna.

Los partidos políticos no escapamos a esta epidemia, continuamos apostando por un buen candidato que nos dé alguna posibilidad de ganar y no por construir una agenda de gobernabilidad con otros partidos.

Algunos no quieren aceptar que el multipartidismo llegó para quedarse. Hay quienes quieren imponer una visión de fundamentalismo ético sin construir los caminos de gobernabilidad y otros ven en esta falta de mayorías la opción de redituarse del chantaje, pensando en vender a precio de oro los preciados votos para favorecer sus agendas.

Nadie quiere ceder, todos están dispuestos a recibir más, pero no a que se les pida sacrificio. La respuesta siempre es que se sacrifiquen los demás. Yo no puedo ceder más, yo ya do suficiente; ahora les toca a los otros.

No importa si hablamos de las televisoras, los empresarios del turismo o las convenciones colectivas; no importa si hablamos de equipos de futbol, de estudiantes o de gerentes bancarios, nadie quiere aportar más de lo que da y el diálogo llega hasta donde se afectan los intereses de cada uno de nosotros.

Las pensiones del Poder Judicial son una amenaza al futuro de todas la pensiones que cuando el régimen reviente terminaremos pagándolas todos con base en el presupuesto del Estado.

Desde el sector público debemos caminar hacia un régimen único de pensiones. Quien quiera más que aporte más y que lo haga en cuentas individuales. Desde lo público debemos velar por que se iguale y dignifique el régimen general.

Encerramos por seis meses a los deudores de pensiones alimenticias, período en el cual nadie paga la pensión, porque resulta incobrable, y tenemos en prisión más de un cinco por ciento de la población carcelaria, que en un noventa por ciento de los casos adeuda ciento cincuenta mil colones o menos de pensión mensual, pero no tenemos problema de pagar costos superiores a ochocientos mil colones mensuales por cada una de esas detenciones.

Tenemos un tribunal constitucional, al que no llamamos por su nombre, desbordado por la litigiosidad que estamos estimulando, donde venimos pasando de diez a veinte y treinta mil casos anuales, como si no tuviera costo, mientras que ya superado por la demanda, ahora sale del edificio del Poder Judicial, y se va a alquilar otro edificio en donde por cada funcionario reubicado vamos a pagar más de trescientos mil colones mensuales de alquiler y de donde, ante el aumento de las demandas, algunos magistrados proponen la genial idea de crear otra sala o duplicar los magistrados de la actual y dividirla para atender la demanda.

Con tanto que viajan los magistrados a estudiar al exterior no sé cómo no se han dado cuenta que existen las salas de admisibilidad que en otros lugares han servido para racionalizar el funcionamiento.

El Tribunal Constitucional Alemán no ha tratado en su historia más de siete décadas el número de casos que la Sala Cuarta tramitó el año pasado.

Incluso, un ciudadano salió hoy en la televisión diciendo que ha presentado más de cinco mil juicios de amparo, diciendo que no han costado nada.  Lo que no dice es cuántos millones le cuesta al Estado el trámite de tantísimos procesos temerarios e injustificados.

En el Congreso hacemos esfuerzos en la reducción de salarios, comenzando con el nuestro.  Estamos haciendo un esfuerzo por regular las pensiones del viejo régimen de privilegio que tenían hace más de veinte años los diputados. Pero parece increíble lo que cuesta extinguir ciertos elefantes blancos. Sin embargo no hemos desmayado en el empeño.

Tenemos que pedirle al país que reflexione sobre su futuro, que haga un ejercicio de autocrítica, que nos comportemos con sensatez, dialogando de verdad,  sin poses, sino con el ánimo de lograr compromisos, de construir gobernabilidad. En esa dirección debe el Poder Ejecutivo establecer una agenda prioritaria y convocar una mesa de diálogo con los partidos. Temas como reactivación productiva, movilidad urbana, despenalización y sobrepoblación carcelaria, ingreso y gasto público, pensiones y grandes proyectos de infraestructura, en particular el establecimiento de un régimen especial para su desarrollo.

Como el feudalismo terminó y dio paso al Renacimiento, es nuestro deber el trabajar por esa Costa Rica que debe llegar con menos privilegios, menos desigualdad, menos intransigencia en esa dirección.

Saludo los liderazgos como el de nuestro presidente de la Asamblea Legislativa, don Antonio Álvarez Desanti, aquí en el Congreso. Viene trabajando por lograr diálogo, mayor eficiencia en la gestión.

Busquemos una salida institucional al atasco y la obstrucción por medio de una asamblea nacional constituyente, como se propone desde Liberación Nacional.

Desde mi trinchera, he venido defendiendo la necesidad de evolucionar nuestro presidencialismo inoperante a una estructura que ha demostrado más permeabilidad para incorporar distintas sensibilidades políticas, como es el parlamentarismo.

Creo en esa gobernabilidad se puede lograr; creo, como don Antonio Álvarez, en ese liderazgo para construir que muchos en el país…, de la urgencia en los cambios en la arquitectura constitucional. Creo también, como don Rafa Ortiz, nuestro expresidente, en el valor del diálogo.

Si desde el Ejecutivo no vemos ni luz, ni dirección ni liderazgo, es desde esta Asamblea Legislativa, con el liderazgo que ha demostrado el presidente de esta Asamblea Legislativa, cómo podemos mostrar acuerdos con todos los diferentes sectores, para sacar este país adelante.

O dejamos el egoísmo que tenemos de pensar cuánto me va a costar una ley que probablemente reduzca en un porcentaje mi pensión a futuro; o dejamos de pensar que si se abre la competencia en algunos servicios públicos voy a tener menores ingresos; o dejamos de pensar cómo tenemos más ganancias en el sector empresarial o, como decimos en este país, nos lleva la trampa.

Es la hora de ponernos de acuerdo. Este país vive una encrucijada real, donde si no sacamos lo mejor de nosotros, no vamos a poder heredarles ni la mitad del país que recibimos a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Tenemos una responsabilidad con este país, tenemos una responsabilidad de sacarlo adelante, tenemos que buscar acuerdos a pesar de que en algunos casos nos duela lo que dejamos de recibir.

Pero, si no entendemos que eso nos toca absolutamente a todos y a todas las integrantes de esta sociedad y que pensamos que solo les toca a algunos sectores no vamos a poder sacar este país adelante.

Y de verdad nos toca crear un diálogo, un diálogo que nos lleve a los acuerdos colectivos, un diálogo que nos permita tener la facilidad de que entre los partidos políticos, entre las fuerzas vivas de la comunidad, entre los actores sociales se construyan; no pensando en qué me van a quitar, sino en qué vamos a construir para mejorar este país.

Y en eso es en lo que yo quiero centrarme, de que sí es posible, presidente, porque usted lo ha logrado, usted nos ha demostrado con liderazgo, nos ha demostrado con una visión país, sin pensar únicamente en su partido, sino pensando en lo que debe ser la Costa Rica del futuro, que puede reunir a nueve fracciones parlamentarias y decirles: caminemos.

Pero también hay que reconocer que ha habido voluntad de las nueve fracciones parlamentarias para que esto avance.

Sí, usted ha tenido la luz, ha tenido el liderazgo, pero hay que reconocer que en esto no puede tenerse en dos o tres semanas, que en los casi dos años que nos quedan en esta Asamblea Legislativa este liderazgo que usted ha implementado, presidente, debe ser recibido por todos nosotros integrantes de la Asamblea Legislativa y seguir construyendo para esa Costa Rica que queremos heredarles a nuestros hijos.

—

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de El Mundo. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión, puede hacerlo enviando el texto con nombre completo y número de identificación al correo elmundocr@gmail.com

  • Antonio Álvarez, Diálogo, Parlamentariosmo, PLN, Presidencialismo

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@nuevo.elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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