¿Existe la homofobia?

» Por Gilberth Arce Quirós - Activista - Educador

Es un hecho que la discriminación por razón de orientación sexual existe, la cual es una conducta totalmente reprochable y repudiable; al igual que la discriminación por razones de sexo, raza, credo religioso, entre otros. Pero, hablando técnicamente ¿existe la homofobia?

Sabemos que para el vestíbulo LGBT no se necesita mucho para ser “homófobo”: es suficiente con decir tal y creer firmemente y justificar que el matrimonio debe ser entre el hombre y la mujer, o que la práctica de la homosexualidad conlleva a algunos problemas (como muchas otras prácticas de otras condiciones), o basta con tener argumentos que cuestionen la agenda de género para ser llamado homófobo en un intento desesperado de desdeñar y desacreditar el discurso disidente.

Pero para empezar bien, es necesario aclarar lo que es la homofobia, debido a que este término es algo nuevo, pues fue acuñado hace una decena de años, aproximadamente.

Como todos sabemos, la “fobia” proviene del griego y significa miedo. Particularmente un miedo irracional y opresivo. Hay agorafobia, o bien, el miedo de atravesar una plaza muy concurrida; también está la acrofobia, que es el miedo a estar en lugares altos; o la claustrofobia, es decir, el miedo de estar en espacios cerrados, entre muchas otras fobias.

La palabra “homo-fobia” literalmente significaría “miedo irracional” (fobia) “por el igual” (homo). Ahora dime la verdad: si eres una mujer ¿has tenido un miedo irracional de la mujer que vio ayer en el supermercado? O si eres un hombre ¿siempre sientes un miedo irrazonable del panadero, cuando vas a él?

Sin embargo, de acuerdo al ejecutor diligente y obediente de la agenda LGBT, el término “homo” se utiliza en el sentido de “homosexual” que significa, entonces, “miedo irracional de la homosexualidad o de las personas homosexuales”. Ahora bien, me gustaría saber quién tiene miedo a los homosexuales. Yo no lo tengo y hasta el momento no he conocido a alguien que lo tenga. ¿Tiene alguien de ustedes miedo irracional de los homosexuales? Creo que incluso los peores aborrecedores de los homosexuales (de los que tomo mi distancia, esté claro, porque el odio es siempre un sentimiento equivocado) no tienen ningún miedo. Los odian, sencillamente. Esto está mal y es repudiable, pero no se trata de “miedo”. Ni siquiera temen a las personas homosexuales quienes por motivos religiosos, o según la Ley Natural, no comparten la forma de vivir.

La aversión hacia la homosexualidad no es miedo, sino un sentimiento de hostilidad. Las razones religiosas o racionales (llámese antropológicas, científicas, jurídicas, etc) que los lleva a poner en tela de juicio la totalidad del programa de la llamada ideología de género, nada tiene que ver con el odio, tampoco con el “miedo”, y mucho menos con el miedo exagerado e irracional, es decir, con la “fobia”. Así que la palabra “homofobia” debería eliminarse del vocabulario de la gente de sentido común, de la gente con pensamiento crítico y del sector bien pensante. No es más que el producto de la neolengua del pensamiento psico-policial que hace del término “fobia” (tomado de la psiquiatría) una porra polémica para golpear a quien piensa diferente. Lo mismo sucede con el término “transfobia” o “islamofobia”, y hasta con “homolesbobitransfobia” (una suerte de trabalenguas que hasta parece una broma), que sirven para atacar a todos los que se oponen a los pilares ideológicos del pensamiento políticamente correcto.

Tampoco me gusta la palabra “cristianofobia”, porque las persecuciones de millones de cristianos que ocurren en el mundo no necesita de la neolengua para ser denunciadas ásperamente. Nunca ceder a la neolengua. Como Orwell enseñaba, se cambian las palabras para cambiar el pensamiento. Y quien los controla, controla el pensamiento. Si empezamos a usar las palabras equivocadas, al final vamos a pensar de una manera engañosa. Así que recomiendo encarecidamente a todo el mundo, si les gusta definirse como personas libres capaces de utilizar su cabeza, siempre y en todo caso rechazar el término “fobia”, que sólo es apropiado en el ámbito psiquiátrico.

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