En medio de la polémica que desató la habilitación del delantero estadounidense Folarin Balogun para disputar los octavos de final del Mundial 2026, la FIFA salió este lunes a defender públicamente su actuación y aseguró que revisar las consecuencias jurídicas derivadas de una tarjeta roja es una práctica que existe desde hace años en el fútbol internacional.
El pronunciamiento fue emitido por el presidente de la Comisión Disciplinaria de la FIFA, luego de las fuertes críticas provenientes de la UEFA, la Federación Belga de Fútbol, dirigentes europeos e incluso figuras históricas como Joseph Blatter, quienes cuestionaron la decisión de suspender la ejecución de la sanción que pesaba sobre el atacante de Estados Unidos.
La FIFA insiste: la tarjeta roja nunca fue anulada
Uno de los principales argumentos del organismo es que nunca revocó la expulsión mostrada por el árbitro durante el compromiso entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina.
Balogun fue expulsado al minuto 64 por juego brusco grave tras una revisión del VAR y, posteriormente, también fue investigado por regresar al terreno de juego para celebrar con sus compañeros una vez finalizado el partido.
Tras el procedimiento disciplinario, la Comisión Disciplinaria lo declaró culpable de ambas infracciones y le impuso:
- una suspensión de un partido;
- una multa de 40.000 dólares.
Sin embargo, posteriormente decidió aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, que permite suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria durante un período de prueba.
Eso permitió que Balogun quedara habilitado para enfrentar a Bélgica.
¿Qué significa la decisión?
La FIFA explicó que la sanción no desapareció.
Simplemente quedó suspendida durante un año.
Si Balogun vuelve a cometer una infracción de características similares durante ese período, la suspensión se activará automáticamente, además de cualquier nueva sanción que reciba.
En otras palabras, la tarjeta roja permanece en su historial disciplinario y la sanción sigue existiendo, aunque su cumplimiento quedó aplazado.
La FIFA defiende su facultad discrecional
El organismo también respondió a quienes consideran que la decisión vulneró el reglamento.
Según explicó, tanto el Código Disciplinario como el Reglamento del Mundial establecen la suspensión automática tras una tarjeta roja, pero ninguna de esas normas impide que posteriormente la Comisión Disciplinaria ejerza la facultad discrecional prevista en el artículo 27.
La FIFA sostiene que esa herramienta jurídica existe precisamente para valorar circunstancias particulares de cada caso y que su aplicación fue completamente compatible con el marco normativo vigente.
“No es algo nuevo”
Uno de los apartados más llamativos del comunicado fue la defensa de este tipo de revisiones.
La Comisión Disciplinaria aseguró que revisar las consecuencias jurídicas derivadas de una tarjeta roja “no es algo nuevo en el fútbol moderno”.
Incluso recordó que en numerosas ligas de primera división pertenecientes a asociaciones afiliadas a la UEFA resulta habitual revisar sanciones posteriores a una expulsión, sin que ello haya generado controversias similares.
Además, la FIFA señaló que el uso del artículo 27 tampoco constituye un precedente inédito, ya que decisiones similares fueron adoptadas anteriormente durante las eliminatorias rumbo al Mundial de 2026.
Una polémica que sigue creciendo
Pese a la explicación oficial, el debate está lejos de terminar.
La Federación Belga mantiene su impugnación sobre la elegibilidad de Balogun, la UEFA calificó la medida como “inaudita, incomprensible e injustificable”, mientras que diversas voces cuestionan si la llamada del presidente estadounidense Donald Trump a Gianni Infantino influyó en el desenlace del caso.
Precisamente esa es la principal discusión que continúa abierta.
La FIFA insiste en que la Comisión Disciplinaria actuó con absoluta independencia y únicamente aplicó una facultad prevista en su normativa.
Sus críticos, en cambio, consideran que el momento de la decisión y el contexto político terminaron por convertir el caso Balogun en una de las mayores controversias arbitrales y disciplinarias que ha vivido un Mundial en los últimos años.