Es raro buscar la relación entre la espiritualidad, la cultura y el comercio, pero en el sistema actual en el que vivimos estos aspectos son fáciles de relacionar, aunque cabe recalcar que de cierta manera siempre estuvieron relacionados, solo que en nuestro tiempo la relación es más obvia.
En la actualidad es cada vez más común escuchar sobre la falta de conexión espiritual y como la cultura se pierde progresivamente por la globalización, en este contexto es donde entra el sistema de mercado actual que tenemos, un mercado extremadamente consumista y que justamente eso nos vende, consumo, sin importar de donde venga o el significado que tenga.
Yo, personalmente he vivido esta crisis de consumo de carácter espiritual, ya que, conforme uno va creciendo, tiene una fuerte necesidad de pertenencia ya sea con una cultura, ideología, religión o grupo social. Esto el capitalismo y el mercado moderno lo sabe perfectamente, entonces busca como sacarles un beneficio económico a estos movimientos mediante redes sociales.
Promoviendo una cultura de consumo rápido según la nueva tendencia en internet, ya sea consumo del tarot, lecturas astrológicas, hechizos de TikTok, la popularización de una religión por su estética, prácticas como el yoga o la meditación, el uso de prendas con carácter cultural por apariencia, y discursos que hablan sobre la perdida de la cultura y la necesidad de preservarla.
Es cierto que, en la actualidad muchas culturas y practicas espirituales tradicionales se están perdiendo, pero, el mercado no vende artículos y prendas de distintas culturas por una preocupación de presérvalas, el mercado las vende porque se escuchan bien a los oídos y se ven bien a los ojos, la utilización de estos artículos, pero solo de forma estética.
Dentro de todo esto también entra la apropiación cultural, la cual es bastante discutida en la actualidad, ya que, como al mercado solo le importa vender, vende prendas afrodescendientes, latinoamericanas, hindúes, árabes, asiáticas o también de pueblos originarios, como por ejemplo están las trenzas o rastas.
Pero ¿qué significa todo esto realmente? Significa que, en la actualidad, la espiritualidad y cultura se están volviendo liquidas, ósea, pierden su significado real para convertirse en algo consumible, sin valor y llamativo de vender al público.
¿Esto quiere decir que hay que dejar de vender artículos espirituales y culturales? No, pero si quiere decir que hay que tener más conciencia sobre nuestro consumo, respetar las practicas tradicionales y no verlas solo como un numero capitalizable, también llevar a cuestionarnos si lo que consumimos lo hacemos porque creemos en ello y nos identifica o solo lo hacemos por estética o un trend en redes sociales.