En el año 2010 un grupo de socialcristianos asumimos la responsabilidad de conducir el Partido Unidad. Para ese entonces, enfrentábamos una muy difícil situación en lo político, lo anímico y lo económico.
Amábamos nuestra bandera, estábamos orgullosos de nuestra historia, pero conscientes de la necesidad de la renovación de la agrupación.
Una vez que asumimos el Comité Ejecutivo hicimos incansables esfuerzos para acercar a todos los costarricenses de buena voluntad que compartieran nuestros principios. El camino no fue fácil, tanto los que estaban afuera, como una buena parte de los que estaban adentro oponían resistencia.
Nos propusimos reinventar un partido, rescatando lo mejor de su obra y proyectándonos hacia el futuro con la responsabilidad histórica que eso representa.
Al celebrarse nuestros procesos distritales y nuestra convención para elegir candidato a la Presidencia de la República, agradezco a quienes han sido parte de este proceso, a quienes no se dieron por vencidos, a quienes volvieron a creer que si podemos devolverle la esperanza a Costa Rica.
Hoy, con la frente en alto, podemos invitar a nuestro pueblo a participar de esta fiesta democrática, con la seguridad de que habrán más de 25 mil personas trabajando a lo largo de los 483 centros de votación repartidos por el todo el territorio nacional.
Como los costarricenses lo han podido constatar, el Partido Unidad ha realizado una convención interna respetuosa, sin estridencias ni luchas fratricidas; sin derroches de dinero y sin apelación al insulto o a la descalificación personal. Se han defendido ideas y tratado de destacar diferencias como es lógico y deseable, pero no se ha convertido el proceso en una pelea callejera como ha sucedido en otras tiendas políticas.
El Partido Unidad Social Cristiana de hoy es una organización renovada, reconstruida desde sus bases, con una elevada participación de jóvenes –hombres y mujeres- que han asumido la responsabilidad de mantener en alto la bandera socialcristiana de justicia social, respeto a la dignidad de las personas y búsqueda constante del bien común.
La inmensa mayoría de los actuales dirigentes del Partido ingresó a la política en la última década: por eso decimos que somos la Unidad Social Cristiana del nuevo siglo, una puerta abierta a las nuevas generaciones. Somos un partido de inspiración social y cristiana pero no un partido confesional; creemos y respetamos la libertad de culto así como también combatimos la discriminación por razones de etnia, género, opción sexual, condición económica o cualquiera otra forma de discriminación odiosa; creemos que el ser humano es intrínsecamente digno y, por ello, cada quien merece respeto desde su nacimiento y aún desde antes.
Hoy, nuestro Partido tiene 2 excelentes aspirantes presidenciales, cerca de 20 mil ciudadanos en papeletas y una oferta ideológica seria, responsable y coherente.
Hoy estamos preparados para cumplirle a la Patria, hoy estamos más unidos para seguir construyendo futuro.
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