El Mal Mayor

Foto: Luis Madrigal / El Mundo CR

Emmanuel Macron, ha llamado este domingo a que: “todos se unan contra Marine Le Pen”. Con esta frase algunos habrán rememorado lo dicho por Noam Chomsky sobre la contienda entre Donald Trump y Hillary Clinton: “¿Votas contra el mal mayor, aunque no te gusta el otro candidato? La respuesta es sí.”

El 23 de abril se celebró la 1era ronda de las elecciones presidenciales en Francia. El candidato del partido “En Marche!”, Emmanuel Macron obtuvo el 24,01% de los votos y Marine Le Pen, del “Frente Nacional”, el 21,30%. En menos de 14 días, disputarán una 2nda ronda, por lo cual es propicio llamar al debate sobre la “ultraderecha”, la cual se ha visto impulsada, más allá de Marion Anne Le Pen, por agrupaciones políticas como: “Los Verdaderos Finlandeses” y por postulantes como: Geert Wilders. Este tema aqueja y divide a Europa desde el siglo pasado, mas el diminuto margen de diferencia en las últimas elecciones en Austria, la notable suma de grupos de esta tendencia y, por supuesto, las elecciones en Francia; obligan a discutir ciertos tópicos:

Migrantes en Europa:

Teorizaba Geoff Mulgan y retomaba Manuel Castells en su obra “Comunicación y Poder”: “…Estas tres fuentes de poder sustentan el poder político, el poder soberano para imponer leyes, dar órdenes y mantener unidos un pueblo y un territorio…. El estado concentra fuerza mediante sus ejércitos, concentra recursos mediante el tesoro público y concentra poder para modelar las mentes, en los últimos tiempos mediante los sistemas de educación y comunicación que son los aglutinantes de los modernos estados-nación… De las tres fuentes de poder, la más importante para la soberanía es el poder sobre las ideas que dan lugar a la confianza. La violencia sólo puede usarse de forma negativa; el dinero sólo puede usarse de dos formas: dándolo o quitándolo. Pero el conocimiento y las ideas pueden transformar las cosas, mover montañas y hacer que el poder efímero parezca permanente.” Así es, la mente es poderosa y el mayor mérito del populista es aprovecharse de esta situación, en este caso, para hacer ver la colaboración internacional como pérdida de soberanía, o para crear una felicidad ilusoria la cual solamente podrá ser alcanzada mediante el separatismo.

Revisando el porcentaje de inmigrantes en la Unión Europea, se podrá observar que éste se acerca al 7%, una cantidad ínfima, pero, esta misma, también recuerda tiempos de décadas pasadas. Cuando la ideología volkish empezaba a tomar fuerza en Alemania, en medio de la crisis económica, decidieron señalar a un único grupo como culpable: los judíos, más estos representaban cerca del 1% de la población alemana, una porción sumamente reducida como para suponer el causante mediato de todas las vicisitudes germánicas.

“Una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad.” – Joseph Goebbels

Otro dato impactante es el cómo se evidencian las flaquezas de nuestra naturaleza humana incluso en los procesos electorales. Ver cómo Sajonia (una ciudad alemana con porcentaje casi nulo de inmigrantes) brinda ingentes cantidades de votos a los partidos nacionalistas, no hace más que constatar nuestro miedo a lo desconocido.

La fobia al islam:

Los atentados de los cuales los medios de comunicación nos han hecho testigos, han creado una percepción equívoca sobre los musulmanes y sobre los países de mayoría islámica (insinuando que son “garantes de terrorismo” o “invasores”), la cual los políticos de turno han intentado inculcar al electorado.

Para contradecir este punto se podría recurrir a datos como la notable reducción del terrorismo en Europa Occidental desde la apertura de fronteras, o bien aclarar detalles meramente teológicos y lingüísticos como el auténtico significado de la palabra jihad, pero para desmontar este argumento tan vacío sin tantos circunloquios, no hace falta más que recurrir a la excelente retórica del Dr. Víctor de Currea Lugo: “El islam tiene 1350 millones de seguidores, ¿de verdad creemos que el 20% de la población mundial es terrorista?”

Además, sin importar cuáles son los mitos alrededor de la fe islámica; está claro que los únicos en aprovecharse de ellos no han sido los partidos de “extrema derecha” en Europa. El Daesh ha sido el causante de tragedias innegables y gana adeptos incluso en los mismos oriundos del “Viejo Continente” empero, el método para combatir el extremismo religioso no es el secularismo violento, sino la educación, apostar por programas de estudios los cuales muestren los beneficios de vivir en una sociedad democrática, como ya lo ha hecho Francia.

“La voz tiene poder, la gente escucha cuando hablamos; no se trata de combatir el terrorismo con la violencia sino con las palabras.” – Malala Yousafzai

Derechos Humanos y Constitucionalidad:

Indiferentemente de los artículos 11 y 24 de la Convención de Viena sobre los derechos de los tratados (1969), a juicio del escritor, la Declaración Universal de los Derechos Humanos es y será una guía fundamental para cada nación, y resulta increíble que la cuna de la “libertad, la igualdad y fraternidad”, también la casa del Tribunal de Estrasburgo, esté a punto de dar la espalda (e incluso la esté dando con medidas las cuales prohíben la vestimenta islámica o la migración) a garantías humanas fundamentales, como el refugio en caso de persecución o la libertad de pensamiento y expresión (protegidas por los artículos 14, 18 y 19 de dicha declaración).

Para darse cuenta de *qué hay de malo con el “Frente Nacional”, solamente hay que leer el artículo 1ero de la Constitución Política de Francia: “Francia es una República indivisible, laica, democrática y social que garantiza la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, raza o religión y que respeta todas las creencias.”

*Se aclara, el autor no cree en el mal absoluto de ninguna organización política o ser humano, tal vez una reforma fiscal (como la planteada por Le Pen) podría ser beneficiosa, o bien al tener alianzas como el CANZUK, el UKIP podría estar orientándose en miras a otros muchos mercados (como lo ha dicho Nigel Farrage).

A votar con sapiencia:

El sufragio es el ejercicio cívico por excelencia, y debe ser respetado como tal. Desde hace un trienio (aproximadamente) las políticas y propuestas del odio han buscado hacerse con el poder, e independientemente de la fortaleza del sistema de pesos y contra-pesos de cada país, el votar con conocimiento es una obligación y la aceptación de los discursos discriminatorios y despectivos, no es una situación para tomarse a la ligera.

“Existe un culto a la ignorancia…: siempre lo ha habido. La presión del anti-intelectualismo ha ido constantemente abriéndose paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentado por la falsa noción de que la democracia significa que mi ignorancia es igual de válida que tu conocimiento” – Isaac Asimov

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