Frente a la debacle demográfica el invierno de nacimientos que estamos padeciendo. Hablo de Costa Rica, de nuestra estirpe. Cuando algo es bueno y da excelentes resultados tiene que seguir entregando sus frutos. En eso creo que todos podemos coincidir. El disparate que es sinónimo de paradoja —paradójico— es que las mujeres jóvenes no quieren ser madres. Un contra-natura. Sin entrañas de pasado como nos dice Ortega y Gasette no se puede vivir. Procedemos de tiempos pretéritos: las mujeres ticas, nuestras madres y abuelas, han tenido 8, 11 y hasta 18 hijos.
Cada hijo viene con un bollo de pan bajo el brazo, como reza la sabiduría perenne.
El mundo se llenó de gente, somos demasiados y no hay suficiente espacio ni comida para todos, nos adoctrinaban en las Us públicas. Así en perfecta síntesis socarrona y muy simplista. Y hoy estamos aquí viendo las curvas demográficas decaer: estrepitosamente.
Nos han engañado nos han dicho que los hijos son un problema una carga un fardo. La tiranía de la procreación nos la hemos creído, nos alerta la doctora María Calvo de España (en un canal del YouTube: AladeTres del cual el presente ensayo es una reseña).
No hay nada mas difícil de cambiar que una mentalidad. Oiga bien, lo que usted piensa y por tanto cree y actúa. Pero que es lo mas importante por eso han sido pacientes y laboriosos en cambiárnosla. En hacernos ir inclusive en contra de nuestros propios instintos e intuición básica biológica, natural.
Las revoluciones no se han podido dar sin el control de la natalidad y han creado por tanto una mentalidad: que mejor la vida sin hijos. Hoy se habla de la tristeza de la mujer de éxito. Y de las mujeres de entre 25 y 45 años solas una soledad autoimpuesta.
A partir de la revolución del 68 la sociedad está mas inmadura y confusa que antes del 68. Que grave esto y es cierto véalo por ejemplo en las quejas recurrentes del tono con el que se dirigía al país el expresidente Rodrigo Chaves. Un tono directo sin ambages, nos ofendía, nos confundía. No puede ser. Hay que ser fuertes, valientes. Corajudos. Contestarla en todo caso de ser necesario, con los mismos cojones, (porque la vida misma es intensa y tiene muchos altos y bajos). Un pugilato.
El hombre se hace humano con la dificultad y con el dolor. La técnica —las tecnologías— nos indica lo contrario todo tiene que ser fácil, rápido y perfecto. Nos van moldeando una mentalidad. El facilísimo. Y Dios guarde sufrir. Hay mucho temor al sufrimiento pero hasta Jesús el Cristo sufrió.
A nadie le gusta que le pongan límites que le frustren pero es un camino hacia la libertad.
La falta de padre es la falta de ley. La ley simbólica, de filiación.
El padre es la civilización, el orden, la autoridad (ojo, mucho cuidado: con aquello de ni dios ni padre ni dueños). En la tierra de Ulises Itaca cuando Odiseo no estaba era invadida por hordas de bárbaros, salvajes.
El dilema quizá sea entre autoridad y poder. La autoridad es hacer crecer, potenciar nuestra naturaleza, hacia la humanidad —hacernos humanos— hacia la libertad, por tanto se basa en el amor. Como dice Platón: la peor de las bestias es el niño sin educar. Y la educación como bien sabemos los ticos: empieza en casa.
En la vida humana el orden no se produce por sí sólo. Para alcanzar ese estatus de ser humano debe ser ordenada y conducir esos actos con educación.
El orden, del sabio, del padre es la construcción del bien.
Cuando Dios no existe todo está permitido nos indica
Fiódor Dostoyevski. Un tiempo de indigencia.
Se genera un molestar, un hueco, un vacío. Sin Dios Padre peregrinamos hacia la nada.
El mundo necesita hombres.
Lo que salvará al mundo será la natalidad nos educa con soberana visión de futuro Hanna Arendt. Y agrega María Calvo pero antes de eso está el matrimonio, sin matrimonio no hay natalidad como es debido, para llegar al equilibrio para llegar a humanizarse. Y ahora mismo el matrimonio es un tema que no se toca. Tabú.
La desvalorización de la masculinidad nos está haciendo un daño horroroso (que son inútiles que son machistas).