Todos los costarricenses iniciamos un nuevo año con las ilusiones y metas que invariablemente nos trazamos al concluir el año anterior. Por ello, en los primeros días de enero siempre nuestras energías, los proyectos a realizar y los objetivos por alcanzar, constituyen el acicate y motor del reinicio de nuestras labores cotidianas.
Entramos al año de decisiones electorales en todos los partidos políticos. De las consultas que emanen al interior de los mismos va a depender la amplia gama de opciones presidenciales y diputadiles que tendremos los ciudadanos. A la gran mayoría de precandidatos que ya hemos anunciado públicamente nuestras aspiraciones, nos une la búsqueda de un mejor destino para el país; de ello no tengo la menor duda.
Sin embargo, es mi deseo aprovechar el espacio de esta columna semanal para reiterarles mi compromiso de continuar exponiendo sin reparos mi pensamiento, mis propuestas, mis ejes temáticos prioritarios y las soluciones que desde nuestra perspectiva política creemos más convenientes para el país.
La transparencia entre lo que digo y lo que pretendo realizar será siempre la mejor vitrina a través de la cual ustedes se han venido formando el criterio de mi forma de actuar y de pensar. Continuaré siempre sobre esa línea de verticalidad en lo político y lo moral. La honestidad intelectual también es y será parte de mi acervo personal; por ello continuaré mi precampaña dentro del Movimiento Libertario, como lo he venido realizando, hasta la Convención Interna que realizaremos los afiliados al Partido, entre los meses de julio y setiembre del presente año.
Espero seguir contando con el valioso tiempo que le dedican a la atención de mis comentarios, ponencias y debates que se avecinan durante los próximos meses.
Muchas gracias.