Por Luis Manuel Madrigal (*)
Las reiteradas llamadas de los encargados de la comunicación de Casa Presidencial a periodistas, directores de medios y redacciones de noticias, han desatado una gran polémica en los últimos días. Digo reiteradas, porque yo soy uno de los que ha recibido ese tipo de llamadas.
El ministro Mauricio Herrera entró a este Gobierno con el propósito de mejorar la comunicación desde Casa Presidencial y la relación con los medios, producto de las reiteradas confusiones y críticas que causaba la gestión del entonces Ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez que al parecer tenía recargo en dos ministerios, de los cuales en ninguno de ellos dio la talla.
Producto del editorial de este medio para el que laboro, el hoy publicado por el Diario Extra y también las declaraciones de la directora del diario digital CRHoy, Silvia Ulloa, los diputados de la Asamblea Legislativa solicitaron la renuncia del ministro Herrera, no sin antes efectuar una investigación de sus actuaciones y las de sus subalternos/asesores en la Comisión de Derechos Humanos.
El jefe de fracción del partido de Gobierno, Marco Vinicio Redondo Quirós dijo este miércoles que llamó al Ministro Herrera para obtener su versión de la historia. Comentó en el Plenario que este le dijo que un director de un medio digital lo había intimidado; cambió los papeles de la historia y ante ello yo no puedo guardar silencio.
Ministro Herrera, usted dice que las llamadas a los medios de comunicación o periodistas son necesarias cuando estos publican información que a su parecer y el del Gobierno, es incorrecta o inexacta. Agregó además en una entrevista en SINART Canal 13 que las llamadas eran hechas en un tono respetuoso. Usted miente, descaradamente miente.
El día 20 de setiembre del presente año a las 03:20 pm, usted llamó a mi teléfono celular (pese a que se le había dicho reiteradamente que no hiciera esas llamadas) luego de que publicara una nota en la que se recopilaban los países que no iban a aceptar refugiados de Siria, Costa Rica entre ellos (aunque el señor Presidente ya cambió su posición). Desconozco quién le dio mi número telefónico, porque nunca había tenido comunicación por ese medio con usted; se presentó como el Ministro de Comunicación, le saludé amablemente y usted me externó preocupación por la nota que había subido momentos atrás.
Señor Ministro, ¿usted considera que la expresión ‘vea muchachito’ es respetuosa y digna de usar por parte de alguien que tiene un cargo en el Poder Ejecutivo y que tiene relación directa con la prensa? Tiempo atrás, antes de que usted asumiera, fue Boris Ramírez quien hoy funge como director de prensa de Casa Presidencial quien usó mi edad, corta sí, para atacarme y decir que no tenía la suficiente para estar escribiendo en medios de comunicación, pese a que he colaborado inclusive para agencias internacionales de noticias. Sí, hago alarde de los lugares en los que he trabajado, así como usted hace alarde reiterado de los premios que ha recibido y de los libros de periodismo que puede entregar a los comunicadores; lástima que no los ponga en práctica.
El tono que usted usó en los dos minutos y treinta y siete segundos que duró la llamada que me hizo no fue para nada respetuoso. Le dije tres veces, antes de cortarle la llamada, que como periodista debía conocer los mecanismos correctos para solicitar, que si una información era incorrecta o inexacta a su juicio, fuera corregida.
Usted me increpó, diciendo que si yo podía afirmar que países como México o Japón habían dicho que iban a recibir refugiados sirios. Resulta que México ya recibió al primer refugiado de ese país, inclusive dio una amplia entrevista a un medio local, mientras que Japón ya ha hecho una generosa donación para los refugiados. Nuevamente, se nota que su actuar al calor del momento le resulta en una mala pasada.
De usted hemos recibido tres derechos de respuesta, solamente a uno le hemos dado curso. Su comentario de que en El Mundo “difícilmente publican derechos de respuesta” es falaz. Supongo que al ver que ni este medio ni los otros, han accedido a los reiterados y sin base, derechos de respuesta que remite Casa Presidencial con el fin de cambiar titulares y contenidos de noticias para hacer ver bien al Gobierno, recurrieron a las llamadas telefónicas.
El “ministro de los Derechos de Respuesta” ha llamado reiteradamente a la exdirectora de este medio, Rocío Álvarez a quien tiempo atrás Casa Presidencial la emboscó por comentarios hechos en su cuenta personal de Twitter. Hemos recibido llamadas de la jefa de prensa de Casa Presidencial, Stephanie González a la redacción y a este servidor, pero la suya es la que rebasó el vaso de la paciencia de mi persona y de El Mundo.
No digo que no sea un medio válido, porque uno como comunicador recibe constantemente llamadas por ejemplo, de alguna persona que recientemente se entrevistó, para solicitar alguna corrección o aclaración por algo que posiblemente, no quedó claro.
Esas llamadas las acepto, las he recibido y cuando me he equivocado he pedido las disculpas del caso, pero usted cree ahora que el cargo de Ministro de Comunicación le da el derecho de hacer, posiblemente lo que hacía como director del Semanario Universidad, con el resto de medios de comunicación. Nuevamente está equivocado y desubicado.
Usa en sus llamadas un tono prepotente, vulgar y pachuco. Eso es lo que ha causado molestia en mi persona, en el medio en que trabajo y en el resto de la prensa, quienes ya estamos hartos de su accionar. Ha perdido nuestro respeto y su relación con los periodistas ha llegado a punto de no retorno. Las disculpas que debe dar podrán ser aceptadas, pero lo mejor es que desaloje la oficina que tiene en Zapote y deje de enlodar más la relación que tiene el Gobierno de un Presidente, cuya imagen se desploma cada día más debido a su ineficaz gestión en el Ministerio de Comunicación.
Recuerde don Mauricio Herrera, que usted fue condenado por difamación y ganó en la Corte Interamericana de Derechos Humanos un juicio por ese motivo y por el que recibió una compensación por parte del Estado costarricense de 30.000 dólares. Usted y sus entonces colegas saben los errores que cometió años atrás. Ya ha estado del otro lado del micrófono, entonces ¿por qué actúa de esta manera?
Que todo esto que ha salido a la luz le sirva para escarmentar y sin rencores espero, que esto no le afecte a la hora de buscar un trabajo una vez que deje el cargo que hoy ocupa.
Los comunicadores no nos creemos intocables. Diariamente nos leen miles de personas y eso nos hace estar también en el ojo de la opinión pública. Esto no es un desquite contra el Gobierno ni una confabulación como lo han querido hacer ver algunos diputados, es un contundente llamado al respeto a la libertad de prensa pero especialmente, un llamado al respeto entre colegas.
Ojalá nos veamos en la eventual audiencia de la comisión de Derechos Humanos del Congreso.
(*): Comunicador del diario digital El Mundo
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