Budapest, 3 sep (dpa) – La policía húngara volvió a retirarse hoy de la estación Este de Budapest permitiendo la entrada de cientos los refugiados que quieren viajar en tren hacia el oeste de Europa, mientras que el primer ministro húngaro, Viktor Orban, aseguró que la actual crisis es un “problema alemán”.
Tras la retirada de la policía, los refugiados se abalanzaron sobre los andenes para intentar subir a bordo de un tren, protagonizando escenas un tanto caóticas.
A mediodía partió un primer tren hacia la ciudad húngara de Sopron, en la frontera con Austria. Según la agencia de noticias húngara MTI, la policía paró el tren en Bickse, a 37 kilómetros de Budapest. Policías, traductores y 20 autobuses aguardaban allí para llevar a los refugiados al centro de acogida de Bickse. Muchos de los solicitantes de asilo fueron sacados del tren pero después se les hizo volver al andén. Por ahora no hubo ninguna declaración oficial al respecto.
También partió un segundo tren lleno de refugiados desde la estación Este de Budapest, informó el portal de noticias “index.hu”. Sin embargo algunas personas habrían saltado antes de partir después de que se filtrase que de ese tren les llevarían a Bickse.
La compañía ferroviaria MAV aseguró durante la mañana que por el momento no habrá trenes directos de Budapest a Europa occidental. Tampoco circularon esta mañana trenes desde Austria directamente a la capital húngara. La compañía de ferrocarriles checa CD explicó que desde esta mañana los trenes Eurocity que unen Berlín y Budapest comienzan y concluyen su trayecto en la estación fronteriza húngara de Szob, donde los viajeros deben tomar trenes regionales.
Durante días, miles de refugiados estuvieron esperando en los alrededores de la estación la oportunidad de tomar un tren para continuar su viaje hacia el oeste, la mayoría hacia Alemania. Las autoridades les impidieron el acceso a los trenes pero el pasado lunes se lo permitieron durante unas horas. Miles aprovecharon entonces para tomar un tren hacia Viena y Múnich. Sin embargo, la policía expulsó el martes a los refugiados de la estación y volvió a impedirles la entrada.
Tan sólo el miércoles fueron interceptados en Hungría 2.061 nuevos migrantes. La mayor parte de ellos llegaron a través de la frontera con Serbia a pesar de la valla que construida por el gobierno de Hungría, informó la agencia MTI.
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, pidió a los inmigrantes que no acudan al país. “Por favor no vengan (…) es un riesgo venir. No podemos garantizar que sean aceptados”, dijo en una rueda de prensa en Bruselas tras reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Orban señaló que no sería moral ni humanamente correcto “falsificar” los sueños de la gente y defendió la construcción de la valla para proteger las fronteras externas de la UE.
Sobre las miles de personas que esperan partir hacia Europa Occidental, Orban dijo que nadie puede salir de su país sin haber sido registrado, cumpliendo las demandas de la canciller alemana, Angela Merkel, y de su homólogo austriaco, Werner Faymann, así como la ley europea.
Además, Orban calificó la situación como “un problema alemán”. “El problema no es europeo, es alemán”. Los refugiados no quieren quedarse en países como Hungría, Polonia o Estonia. “Todos quieren viajar a Alemania”.
Schulz acusó sin embargo a Orban de centrarse en un punto equivocado en la discusión. “No estoy de acuerdo con Viktor Orban”, dijo el político socialdemócrata alemán. Puede ser cierto que no todos los refugiados quieran quedarse en Hungría, pero el objetivo debe ser un reparto justo, apuntó Schulz.
“Si hay 400.000 o 500.000 refugiados que quieren venir a Europa y se reparten entre los 507 millones de personas que viven en los 28 países de la UE, no hay problema”, apuntó. “507 millones en relación a 500.000 es factible, pero si se concentran 500.000 en unos pocos posibles, entonces hay un problema”, agregó, destacando que actualmente son países como Suecia o Alemania los que acogen a la mayor parte de solicitantes de asilo.
Schulz pidió a los refugiados que acepten que no pueden elegir en que país les acogen. “Necesitamos que se comprenda que no se puede decir: ‘quiero ir a la Unión Europea y sólo a Alemania. Quien quiera la protección de la Unión debe aceptar que será repartido por la Unión”, advirtió.
El primer ministro húngaro se mostró dispuesto a discutir sobre cuotas de reparto pero advirtió que para él tiene prioridad la seguridad de su país. “La gente en Hungría tiene miedo (…) Y eso pasa porque los líderes y ministros europeos no son capaces de controlar la situación”, dijo. Hungría pide 8 millones de euros (unos 9 millones de dólares) de fondos de emergencia de la UE para afrontar la llegada de refugiados.
Por su parte el presidente de la UE, Donald Tusk, pidió una mayor acogida y reparto de refugiados que lo previsto hasta ahora. “Lo que necesitamos es un reparto justo de al menos 100.000 refugiados entre los Estados miembros”, dijo Tusk en el marco de un encuentro con Orban.
Según Tusk, ahora deberían mostrar solidaridad sobre todo los países que en el pasado recibieron apoyo comunitario y que ahora no están directamente afectados por la crisis de refugiados, aunque no puso ningún ejemplo. Los países que más se han opuesto hasta ahora al reparto de refugiados son los del este de Europa.
Tusk cree que este año llegarán más de medio millón de personas a las fronteras externas de la UE, en parte personas con derecho a solicitar asilo desde Siria y otros lugares.
Los líderes de la UE no consiguieron ponerse hasta ahora de acuerdo sobre una propuesta de la Comisión Europea para establecer un sistema de cuotas de reparto. Solo se llegó a un compromiso no vinculante para repartir por otros países a 40.000 personas que llegaron a Grecia e Italia y a otros 20.000 refugiados que se encuentran en terceros países.