Por Eumar Esaá
La Unión Europea está dispuesta a seguir negociando para evitar un choque en la disputa arancelaria con Donald Trump. Fuentes diplomáticas informaron este 23 de julio que el bloque está cerca de cerrar un acuerdo con Washington sobre un amplio arancel del 15% sobre los productos de la UE importados a Estados Unidos, evitando así un gravamen más severo del 30% previsto para el 1 de agosto. Horas antes, Bruselas anunció que prepara dos paquetes de medidas en represalia, que activaría el 7 de agosto en caso de que no se concrete un pacto al respecto.
La Unión Europea y EE. UU. avanzan hacia un arancel del 15% como parte de un acuerdo que evitaría tasas del 30%.
Según las líneas generales del posible acuerdo, el arancel del 15% podría aplicarse a sectores como el automovilístico y el farmacéutico, y no se añadiría a los aranceles estadounidenses vigentes desde hace tiempo, que promedian poco menos del 5%.
También podría haber concesiones para sectores como la aviación, la madera, así como algunos medicamentos y productos agrícolas, que no estarían sujetos a aranceles, señalaron los diplomáticos.
Sin embargo, Washington no parece dispuesto a reducir su arancel actual del 50% sobre el acero, señalaron.
El arancel, que también podría extenderse a los automóviles, reflejaría el acuerdo marco alcanzado por Estados Unidos con Japón.
Funcionarios de la Comisión Europea, que negocia acuerdos comerciales en nombre del bloque de 27 países, informaron este 23 de julio a los enviados de la UE sobre el estado de las conversaciones con sus homólogos estadounidenses. Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, tomaría la decisión final sobre el acuerdo.
Bruselas afirmó que prepara contramedidas si no hay acuerdo con EE. UU.
Horas antes, el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill, presentó este 23 de julio un paquete combinado de dos tipos de medidas: uno por 24.676 millones de dólares que sería una respuesta directa al arancel de 25% al acero, y otro por 84.604 millones que afectaría la importación de productos estadounidenses.
La nueva posición llega a instancias de la presión de algunos países del bloque, como Francia, que son partidarios de endurecer la línea común, luego de que el presidente estadounidense amenazara con un impuesto a las importaciones europeas de 30%, a pesar de que inicialmente lo había fijado en 10%.
“Aunque nuestra prioridad son las negociaciones, seguimos preparándonos paralelamente para todos los resultados, incluidas posibles contramedidas adicionales”, explicó Gill.
El paquete sigue estando por debajo del impacto que sufriría la Unión Europea si se cumple la amenaza del arancel de 30%, y no entraría en vigencia hasta el 7 de agosto, un plazo para la búsqueda de un acuerdo más flexible que la fecha límite del 1 de agosto fijada por Trump.
¿En qué consisten las contramedidas?
El primer paquete, que responde a los aranceles impuesto por Trump al aluminio y al acero, comprende una amplia gama de bienes estadounidenses, desde productos agrícolas (cereales, aceites, frutas, carnes) hasta electrodomésticos, pasando por motocicletas y botes, insumos sanitarios y hasta diamantes. Todos tendrán un gravamen de 25%, excepto los diamantes, cuya importación será pechada con un 10%.
El segundo constituye la reacción a los llamados “aranceles recíprocos” de Trump, que castigan los desequilibrios en la balanza comercial, y al 25% para la importación de automóviles y autopartes.
En este paquete, que se redujo de una propuesta inicial de 111.630 millones de dólares a los 84.604 que presentó Gill este 23 de julio, no se han establecido de momento los aranceles a aplicar.
Afectará una gama mucho más amplia de rubros: productos agroalimentarios (por 7520 millones) y bienes industriales (por 77.318).
En el primer segmento se pecharán licores, tabaco, animales de granja, abejas y alimento para mascotas, entre otros productos. En el otro renglón se incluyen aviones, automóviles, maquinaria pesada y sus piezas, productos químicos y plásticos, equipos eléctricos y dispositivos médicos.
De la lista original fueron excluidos 159 bienes, luego de una consulta pública, entre ellos turbinas de gas y otros materiales industriales, así como semen bovino, caballos pura sangre y semillas de soya.
Gill explicó que “para hacer nuestras contramedidas más claras, simples y fuertes, fusionaremos las listas uno y dos en una única lista, y enviaremos esto a los Estados miembros para su aprobación”.
Una nueva posición
La postura renovada por parte de Bruselas ha sido instigada por Francia, cuyo ministro de Comercio Laurent Saint-Martin abogó por un “cambio de método”, a raíz de las amenazas de Trump de elevar de 10% a 30% los aranceles a los productos del bloque de los 27.
París se inclina por poner sobre la mesa todas las armas de las que dispone la Unión Europea, para reaccionar en un escenario más nivelado y menos marcado por los vaivenes de Trump.
Eso podría incluir la activación de instrumentos contra el chantaje comercial, como la restricción a importaciones y exportaciones, o la posibilidad de prohibir que empresas estadounidenses participen en licitaciones públicas comunitarias.
Bruselas todavía no quiere llegar a esos extremos y de momento el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, intenta negociar un acuerdo con su par estadounidense Howard Lutnick.
Países como Alemania y España se decantan por insistir en la vía de la conciliación, mientras que Dinamarca acompaña a Francia en su apuesta por la escalada, e Italia también simpatiza con este escenario, aunque la primera ministra Giorgia Meloni confía en sus posibilidades de servir de puente con su aliado conservador Trump.
¿Cuál es la reacción de Washington?
Estados Unidos trata de no acusar el golpe del endurecimiento de la línea por parte de la Comisión Europea. En declaraciones a ‘Bloomberg TV’ este 23 de julio, el secretario del Tesoro Scott Bessent restó importancia al paquete de represalias, calificándolo como una “táctica de negociación”.
Para Bessent, llegar a un punto de encuentro con el bloque ha sido mucho más difícil que con Japón, con el que Washington acordó una reducción de los aranceles fijados originalmente el llamado “Día de la Liberación”, de 25% a 15%.
Ello se debe a que para hacerlo es necesario conciliar los intereses comerciales de 27 economías diferentes, pero Bessent dejó claro que Bruselas todavía no presenta “una propuesta innovadora”, como la que Tokio llevó a la mesa.
Por su parte, el presidente Trump se mostró dispuesto a rebajar aranceles a los socios comerciales, siempre que estos se comprometan a abrir sus mercados a los productos estadounidenses.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump reiteró que si esa apertura no se da, Estados Unidos está dispuesto a imponer “aranceles mucho más altos”.
Solo seis países (Japón, Vietnam, China, Indonesia, Filipinas y Reino Unido) han llegado a acuerdos arancelarios con Washington, a pesar de la promesa de Trump de conseguir “90 acuerdos en 90 días” contados a partir del 2 de abril, lo que ha obligado a establecer una nueva fecha tope para el 1 de agosto.
Con Reuters, EFE y medios locales