Por Takis Tsafos (dpa)
Atenas, 14 ago (dpa) – Después de una larga noche de debate en el Parlamento, la votación de esta mañana servirá probablemente para solucionar un problema de Grecia, pero planteará otro. Los griegos tienen ahora más cerca el tercer rescate pero también la posibilidad de que se tengan que celebrar nuevas elecciones.
La buena noticia ha sido para los acreedores. El Parlamento heleno cumplió hoy con todas las condiciones que le exigía la Unión Europea, aprobando con amplia mayoría el nuevo programa de ayuda y los duros recortes que conllevan. De loa 297 diputados presentes, votaron a favor 222.
La mala noticia le ha llegado al primer ministro, Alexis Tsipras, que por tercera vez desde julio perdió la mayoría parlamentaria en la votación y tendrá que plantearse cómo proceder a partir de ahora.
En esta ocasión el margen para Tsipras fue aun más estrecho. Le faltaron los votos de 44 diputados, pues 32 parlamentarios de la coalición votaron en contra, 11 se abstuvieron y uno no asistió a la votación. Así las cosas, la coalición de gobierno entre el partido de izquierda Syriza y la formación de derechas Griegos Independientes sólo cuenta con el apoyo de 118 de sus 162 diputados.
Esa cifra no basta para garantizar que el gobierno supere solo con el apoyo de sus diputados la cuestión de confianza a la que posiblemente se someterá. Para lograrlo la Constitución establece que como mínimo debe conseguir 120 votos a favor.
“¿Ahora qué, señor Tsipras?”, preguntaba retóricamente un analista en la radio griega. “Ocurrirá lo que según la Constitución y los estatutos del Parlamento tiene que ocurrir”, afirmó la portavoz del gobierno heleno Olga Gerovasili.
Círculos gubernamentales apuntan que Tsipras aceptará el desafío del ala izquierdista de su partido, Syriza. Creen que el primer ministro se someterá al voto de confianza en el Parlamento tan pronto como esté aprobado definitivamente el paquete de rescate. Y los analistas coinciden en que en Grecia “huele” a nuevas elecciones.
El sector más izquierdista de Syriza plantó cara a Tsipras hace tiempo. Su líder, Panagiotis Lafazanis, jugó en las útlimas semanas un extraño juego. Primero declaró que su grupo apoyaba a Tsipras en todas las cuestiones, excepto en las medidas de ahorro.
Pero poco antes de la aprobación del rescate, dejó claro que tenía otros planes. Grupos de todo el país formarán un nuevo movimiento que acabará con la política de austeridad, concretaron hoy Lafazanis y otros políticos de izquierda. Todo apunta a que se formará un nuevo partido de izquierda situado a la izquierda de Syriza.
El líder del partido conservador opositor Nueva Democracia, Evangelos Meimarakis, advirtió a Tsipras de que la celebración de elecciones anticipadas paralizaría de nuevo al país, que necesita más que nunca estabilidad. Pero si hay comicios, “allí estaremos para echarles”, afirmó Meimarakis.
Los analsitas creen que Tsipras sopesa desde hace tiempo la posibilidad de llamar de nuevo a las urnas. Sabe que, de acuerdo con el programa de rescate, a los griegos les espera una oleada de nuevos impuestos y recortes de pensiones en los próximos meses.
Antes de llegue ese momento, Tsipras quiere conseguir un mandato renovado de los griegos, apuntan los expertos en Atenas. Liberado del lastre del ala más a la izquierda de su partido, podría consumar su giro al centro y a la vez prometer a los griegos representarles lo mejor posible en futuras negociaciones para una posible reestructuración de la enorme deuda. En los últimos meses Tsipras ya fue abandonado poco a poco sus radicales promesas electorales de poner fin a la política de recortes.
El debate de este viernes será inolvidable para muchos griegos, ya que nadie recuerda una sesión tan inusual en el Parlamento de Atenas. Ni los periodistas parlamentarios más veteranos se creían que el debate empezase a la 23:00 GMT y se prolongase durante siete horas.
Muchos ministros y diputados salieron del Parlamento tras la votación entre bostezos y con visibles ojeras. La jornada fue interminable sobre todo para el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, quien tuvo que presentar la mañana del jueves el plan de rescate ante la comisión de Finanzas del Parlamento y después ante el pleno de la Cámara.
Ni siquiera tras la votación pudo descansar Tsakalotos, que se puso en marcha hacia Bruselas para participar en la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro que debe dar el visto bueno al tercer rescate. Y los analistas dudan que vaya a conseguir todo lo que espera durante ese encuentro.
